Las experiencias traumáticas sufridas por el perro, como el abandono o los malos tratos hacia el can, pueden resultar el desencadenante de las conductas compulsivas en el animal. La comprensión y la paciencia son los mejores aliados para ayudar al perro a superar estas conductas compulsivas, que se manifiestan de varias maneras, como los movimientos repetitivos o las autoagresiones. En este artículo se tratan los tipos de conductas compulsivas en el perro, los traumas que desencadenan y su tratamiento.

Conductas compulsivas en el perro: tipos

Una conducta compulsiva en el perro es aquella que se caracteriza por ser repetitiva, desajustada o que resulta dañina para la salud del can. Las compulsiones de un perro pueden ser de varios tipos:

  • Las compulsiones caninas que afectan a la movilidad del perro. Las conductas compulsivas del perro se manifiestan de varias maneras. Las más habituales son las que afectan a la movilidad, con conductas como dar vueltas sobre sí mismo, perseguirse la cola, movimientos repetitivos, perseguir reflejos de luz, quedarse inmóvil, alejarse de manera repentina o padecer temblores descontrolados en la piel del can.
  • Las conductas compulsivas del perro relacionadas con la boca. Los canes que padecen comportamientos compulsivos pueden reflejarlos con conductas asociadas a la boca, como morderse las patas, lamerse, rascarse de manera compulsiva, masticar ropa. En otras ocasiones el perro come sustancias inapropiadas e inusuales, como el yeso de las paredes.
  • Las conductas compulsivas del perro que se traducen en ladridos

    El abandono y el maltrato del perro pueden originar conductas compulsivas, como ladridos excesivos, que hay que tratar

    Otras conductas compulsivas puede expresarse a través de ladridos o aullidos continuos del perro. El can puede ver objetos imaginarios y permanecer con la mirada fija.

    Hay expertos que consideran que este tipo de comportamientos tiene su origen en problemas neurológicos del animal. “Se ha detectado que hay perros que tienen leves ataques epilépticos , que se traducen en mirada ausente o temblores involuntarios de partes del cuerpo, que se asemejan a los tics nerviosos”, explica el veterinario y neurólogo Javier Miner.

    Por ello, es recomendable determinar con acierto el origen y causa de las conductas compulsivas en el perro, con el fin de aplicar un tratamiento adecuado que frene los síntomas.

  • El perro compulsivo que practica la autoagresión. Un perro que padece conductas compulsivas puede demostrarlas con autoagresiones, como mutilarse la cola. Pero, también, el perro puede atacar a objetos o a personas.Este tipo de conductas son las más extremas o graves en lo que respecta a comportamientos compulsivos del perro.
    Imagen: BuzzFarmers

Traumas caninos que desencadenan conductas compulsivas

Las conductas compulsivas del can pueden estar provocadas por sus vivencias traumáticas. Algunas de esas experiencias pueden ser el abandono sufrido por el can y los malos tratos, ya que se trata de unas de las experiencias más dramáticas para un perro y que, por tanto, más secuelas psicológicas le puede acarrear.

Las conductas compulsivas pueden ser consecuencia del estrés o la frustración del perro en determinadas situaciones, así como de la falta de cuidados adecuados. No obstante, los expertos opinan que hay razas que tienen más predisposición genética a padecer conductas compulsivas, entre las que se encuentran algunas de gran tamaño, como el pastor alemán o el bullterrier inglés.

Las conductas compulsivas en los perros también pueden aflorar ante situaciones puntuales provocadas por estímulos externos como el ruido de los petardos.

Los perros que padecen fobia a los ruidos se descontrolan y adoptan conductas que pueden rayar en la compulsión, como arañar las paredes, escarbar en el suelo o ladrar sin freno. En los casos más graves de conductas compulsivas por ruido en perros, es necesaria la medicación del perro, bajo prescripción veterinaria, para evitar el descontrol del animal.

Perros con conducta compulsiva: tratamiento

Imagen: akk_rus
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El tratamiento de la conducta compulsiva del perro pasa por detectar la causa que la desencadena, ya que las pautas de actuación son distintas si se trata de un perro epiléptico o, por el contrario, de un can que tiene conductas compulsivas derivadas de situaciones como la vivencia de situaciones traumáticas.

En caso de que el diagnóstico del perro sea el de un trastorno compulsivo hay que disminuir las situaciones que provocan estrés en el perro, evitar castigos y premios al can por parte de los dueños cuando el perro manifiesta la conducta compulsiva, fomentar la actividad física y, en algunos casos, el tratamiento farmacológico que prescribirá el veterinario, en caso de que lo considere necesario.

El perro puede sufrir dolencias físicas y también psicológicas. Su conducta y comportamiento requieren una atención especializada. Son los etólogos y educadores o psicólogos caninos quienes se encargan de esta disciplina, aunque un veterinario también está capacitado para atender este tipo de problemas.

Hay casos en los que un perro está educado y socializado de manera correcta, pero ante determinadas circunstancias reacciona de manera inadecuada e inusual, y los dueños no saben cómo abordar el problema.

El veterinario es un buen consejero en estos casos y puede derivar a los dueños del perro a un profesional del comportamiento canino, si lo considera necesario. En cualquier caso, es recomendable atender los problemas de conducta en el perro cuanto antes y no minimizar su gravedad.

Las conductas compulsivas del perro se pueden prevenir

El perro tiene necesidades físicas y emocionales, y tanto veterinarios como dueños son cada vez más conscientes de ello, lo que se traduce en un mayor índice de diagnóstico de los problemas psicológicos caninos.

La prevención de las conductas compulsivas en el perro se puede conseguir con la correcta socialización del can desde cachorro, con el fomento de la relación con otros perros y personas, además de con la cobertura de sus necesidades básicas (alimento adecuado, atención sanitaria y refugio para el perro contra las inclemencias climatológicas).

No obstante, un aspecto primordial que no se debe descuidar es el cuidado emocional del perro para lograr su equilibrio y evitar la aparición de conductas compulsivas.

Autora: Carolina Pinedo          Web:  www.consumer.es