A todo el mundo le resulta adorable un gato gordito, pero tras ello se encuentra un grave problema. La obesidad, al igual que sucede en medicina humana, es un grave problema de salud ya que se relaciona con numerosas patologías: tumores, enfermedad articular, respiratoria y sobre todo, DIABETES.

¿Por qué esta relación?

Antes se creía que la grasa era un mero depósito de energía que se originaba por un consumo de comida excesivo, pero gracias a recientes investigaciones médicas se sabe que la grasa es un órgano endocrino complejo. En un gato o persona en buena forma, la grasa tiene unas funciones “buenas” ya que regula el sistema inmune, la acción de la insulina e incluso el sistema cardiovascular, pero cuando el almacén de grasa crece y crece, este funcionamiento se altera profundamente, y la grasa comienza a producir numerosas sustancias que inflaman el organismo. Entre esas sustancias hay una hormona que entorpece la acción de la insulina, por lo que el páncreas debe funcionar en exceso, llegando a agotarse y dando lugar a la diabetes.

¿Pero por qué nuestro gato engorda?

Hay muchos factores pero los principales son la inactividad y una dieta inadecuada ya sea por sus características nutricionales o por comer en exceso. Para evitar la obesidad es fundamental utilizar una dieta adecuada a las particularidades y estilo de vida del gato y suministrarla en la cantidad adecuada, siendo recomendable siempre una alimentación mixta (combinación de seco y húmedo), así como modificar su entorno para aumentar su actividad.

Autora:  Mª Luisa Palmero Colado                                  Web: Gattos Centro Clínico Felino