Autor: Royal Canin                                     Web: www.royalcanin.es

 

La alimentación es uno de los factores fundamentales para mantener la salud del gato, pero para ello es necesario que cumpla con unos requisitos fundamentales.

¿Tu gato come lo que debe?

Esto es así porque el gato como especie posee un buen número de particularidades metabólicas, anatómicas y de comportamiento que lo distinguen del perro, de ahí que nunca deba creerse que un gato requiere una alimentación semejante a la de un perro pequeño, ya que realmente se trata de un carnívoro estricto.

Pero el gato no solo conserva esta particularidad de su ancestro, el Felix libyca, sino también la necesidad de comer entre 15 y 20 veces a lo largo del día, que sería el equivalente a ingerir pequeñas presas que va cazando durante la jornada, de modo que su estómago es proporcionalmente pequeño desde sus orígenes silvestres. Asimismo, hay que destacar que su intestino es relativamente corto, por lo que la capacidad de fermentar y utilizar los almidones poco digestibles es algo baja.

Sin embargo, que el gato sea carnívoro no significa que su dieta deba ser solo de carne, sino que debe tener un alto porcentaje de proteínas, sin olvidar las grasas y un buen número de nutrientes que ingeriría a través del contenido del aparato digestivo de sus presas naturales, que son herbívoras.

Precisamente la naturaleza carnívora del gato hace que posea ciertas características anatómicas, como la mandíbula, pero también la saliva del gato es especial, ya que no posee amilasa, una enzima que inicia la digestión de los almidones de los alimentos. Para complementar las diferencias que mantiene con el perro, el gato posee una íntima relación entre los sentidos del olfato y el gusto, que le lleva a sentir predilección por los alimentos ricos en proteínas y grasas, pero que además tengan olores penetrantes.

Este sentido del gusto tan refinado es el responsable de que un gato pueda desarrollar una neofobia alimentaria, es decir, rechazo al cambio de alimentación, si no se siguen unas pautas. En el lado contrario estarían los gatos que sienten neofilia alimentaria, que es el impulso incontrolable por probar constantemente nuevos alimentos. Estos trastornos del comportamiento alimentario se pueden producir, respectivamente, en los gatos que siempre han recibido el mismo alimento y en los que constantemente se les está cambiando la dieta.

Para hacernos una idea de la importancia de la dieta, debemos saber que el gato necesita unos sesenta compuestos nutricionales para mantenerse sano. Por supuesto, algunos son necesarios en mayor cantidad que otros, pero todos ellos resultan imprescindibles. Esta es una de las razones que hacen muy difícil que la alimentación casera satisfaga plenamente sus necesidades nutricionales.

Algunos de estos componentes son el sodio, el potasio, el magnesio, el fósforo y el calcio, que deben tener unas proporciones determinadas. A su vez, no todos los nutrientes fundamentales pueden ser sintetizados por el metabolismo del gato, especialmente la taurina y el ácido araquidónico. También las vitaminas tienen gran importancia, especialmente la piridoxina (vitamina B6), la A y la niacina.

Finalmente hay que comentar la importancia del agua en la dieta, ya que a pesar de que el gato pueda beber proporcionalmente poco debido a su propia naturaleza, es imprescindible para su bienestar. Por ello, debe tenerla a libre disposición, limpia y fresca.

Royal Canin es consciente de la importancia de formular un alimento que no solo satisfaga las necesidades que acabamos de describir, sino también de adaptarla lo máximo posible a las características del individuo, por ejemplo, la edad, si está castrado o no y el tipo de vida. Consulta cuál es el más adecuado para tu gato.