Encontrar plumas en el fondo de la jaula puede ser completamente normal. Las aves renuevan periódicamente su plumaje y, durante la muda, es habitual observar una mayor cantidad de plumas sueltas. El problema aparece cuando, además de perderlas, el ave comienza a romperlas, morderlas o arrancárselas de forma repetida.
El llamado picaje o conducta destructiva de las plumas puede tener diferentes causas. No siempre significa que el ave esté aburrida o estresada. También puede estar relacionado con problemas de salud, una alimentación inadecuada, irritaciones de la piel o determinadas condiciones ambientales.
Por eso, cuando un periquito, ninfa, agapornis, loro, canario u otra ave de compañía empieza a desplumarse, conviene observar qué está ocurriendo antes de intentar corregir el comportamiento por nuestra cuenta.
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¿Muda o picaje? No es lo mismo
Durante una muda normal, las plumas viejas se desprenden progresivamente para dejar paso a otras nuevas. El proceso es gradual y el plumaje suele conservar un aspecto relativamente uniforme.
En cambio, cuando existe picaje, podemos encontrar plumas mordisqueadas, rotas o con las puntas deterioradas. Algunas aves llegan a arrancarlas por completo y, en los casos más graves, pueden lesionarse la piel.
También hay que tener en cuenta que la pérdida de plumas no siempre se debe a que el propio animal se las arranque. Una enfermedad, una infección, un problema nutricional, determinados parásitos o incluso otro pájaro que comparte la jaula pueden provocar daños en el plumaje.

¿Por qué un pájaro se arranca las plumas?
Las causas son muy variadas y, en ocasiones, pueden combinarse entre sí.
Problemas de salud
Antes de atribuir el picaje al estrés o al aburrimiento, es importante descartar una causa médica. Las enfermedades de la piel, infecciones, inflamaciones, determinados problemas internos, la exposición a sustancias irritantes o tóxicas y algunas enfermedades sistémicas pueden estar detrás de la pérdida o deterioro del plumaje.
Por eso, si el comportamiento aparece de repente o se acompaña de otros síntomas, lo recomendable es consultar con un veterinario con experiencia en aves.
Una alimentación inadecuada
La alimentación tiene una relación directa con la calidad de la piel y las plumas. Las dietas basadas casi exclusivamente en semillas o alimentos de mesa pueden resultar desequilibradas y favorecer determinadas carencias nutricionales. El déficit de algunos nutrientes, como la vitamina A o las proteínas, puede afectar al plumaje y contribuir a problemas de picaje.
Esto no significa que debamos administrar vitaminas por nuestra cuenta. Una suplementación incorrecta también puede ser perjudicial. Lo adecuado es revisar la alimentación con un veterinario especializado.
Aburrimiento y falta de estímulos
Las aves de compañía necesitan actividad física y mental. En libertad pasan buena parte del día buscando alimento, explorando, interactuando con otros individuos y realizando diferentes conductas.
Una vida excesivamente monótona puede favorecer problemas de comportamiento. La falta de estimulación es uno de los factores relacionados con conductas como el exceso de vocalización, los mordiscos o el arrancamiento de plumas.
Juguetes adecuados, oportunidades para explorar, búsqueda de alimento y una interacción diaria con la familia pueden ayudar a mantener al ave ocupada.
El estrés también puede influir
Los cambios en el entorno pueden afectar mucho a determinadas aves. Una mudanza, modificar de lugar la jaula, la llegada de otro animal, cambios en las rutinas familiares, exceso de ruido o una falta repentina de atención pueden convertirse en factores de estrés.
No todas las aves reaccionan de la misma manera. Algunas pueden volverse más agresivas o vocalizar más, mientras que otras pueden comenzar a desarrollar conductas repetitivas como el picaje.
Por eso resulta útil recordar cuándo empezó el problema y qué cambios se produjeron en casa en las semanas anteriores.

El entorno del habitáculo también importa
La iluminación, el descanso, la humedad ambiental, la posibilidad de realizar actividad y la ubicación de la jaula forman parte del bienestar del ave.
Las aves necesitan períodos adecuados de sueño y descanso. Además, las condiciones ambientales inadecuadas pueden afectar tanto a su bienestar físico como al comportamiento.
La jaula tampoco debería convertirse en un espacio sin estímulos. Cambiar periódicamente los juguetes y ofrecer actividades de búsqueda de alimento puede ayudar a mantener el interés del animal.
¿Puede haber un problema hormonal?
Sí. Determinadas conductas relacionadas con la reproducción pueden influir en el comportamiento de algunas aves.
Por ejemplo, determinadas formas de interacción física pueden estimular conductas sexuales. El Manual Veterinario MSD señala que acariciar determinadas zonas del cuerpo, especialmente el dorso, puede favorecer este tipo de estimulación en algunas especies y contribuir a problemas de comportamiento relacionados con el picaje. Por este motivo, las caricias deben adaptarse a cada especie y a la respuesta individual del animal.
¿Qué podemos hacer si nuestro pájaro empieza a arrancarse las plumas?
Lo primero es no regañarlo ni castigarlo.El ave no está realizando la conducta para molestarnos y una reacción negativa puede aumentar su ansiedad o incluso reforzar involuntariamente el comportamiento si consigue nuestra atención.
Es más útil observar cuándo se produce el picaje. ¿Ocurre cuando está solo? ¿Después de algún ruido? ¿Por la noche? ¿Cuando interactuamos con él? ¿Después de un cambio en la casa?
Registrar estas situaciones puede proporcionar información muy útil para el veterinario. También podemos revisar si dispone de suficiente actividad,