Investigan un posible caso de maltrato animal tras encontrar a un perro con el collar incrustado en el cuello

Akita - Inu incautados

Un caso ocurrido en Santa Eugènia, Mallorca, ha vuelto a poner el foco sobre la importancia de la supervisión y los cuidados básicos que necesitan los animales de compañía. La Guardia Civil, a través del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona), ha investigado a una persona por un presunto delito de maltrato animal después de localizar a dos perros de raza Akita Inu en unas condiciones de bienestar deficientes.

La actuación comenzó después de que se recibiera una denuncia ante la Policía Local del municipio. Los agentes del Seprona de Sant Joan se desplazaron hasta el lugar para comprobar el estado de los animales y encontraron una situación que requería una intervención inmediata.

Uno de los perros presentaba una grave lesión alrededor del cuello, de entre dos y tres centímetros de profundidad, que, según las primeras comprobaciones, podría haber sido provocada por el propio collar.

 

Un collar que terminó incrustándose en la piel

Según la información difundida sobre la intervención, todo apunta a que el elemento de sujeción no se habría adaptado correctamente al crecimiento del animal.

Este aspecto es especialmente importante cuando se trata de perros jóvenes. Los animales aumentan de tamaño y modifican su estructura corporal durante las distintas etapas de crecimiento, por lo que un collar que inicialmente tiene una medida adecuada puede terminar resultando demasiado pequeño si no se comprueba periódicamente.

Cuando un collar permanece excesivamente ajustado durante mucho tiempo, puede producir rozaduras, irritaciones y lesiones. En los casos más graves, la presión continuada puede provocar que el material se introduzca progresivamente en los tejidos y termine causando heridas profundas.

El caso de Mallorca muestra hasta qué punto una cuestión aparentemente sencilla, como comprobar el ajuste del collar, puede tener consecuencias graves cuando no existe una supervisión adecuada.

 

Retirados los dos perros para garantizar su bienestar

Ante el estado en el que se encontraban los animales, las autoridades procedieron a retirarlos con el objetivo de garantizar su protección y facilitar que recibieran atención veterinaria.

En la actuación participaron la Guardia Civil, la Policía Local, el Ayuntamiento de Santa Eugènia y la Fundació Natura Parc, que colaboró en la atención y traslado de los perros.

Los animales fueron trasladados a un centro veterinario para recibir los cuidados necesarios y valorar las lesiones que presentaban.

Las diligencias realizadas por la Guardia Civil fueron posteriormente puestas a disposición de la autoridad judicial competente. La investigación determinará las posibles responsabilidades derivadas de los hechos.

 

¿Cada cuánto debemos revisar el collar de un perro?

No existe un único intervalo válido para todos los animales. La frecuencia con la que debemos comprobar el collar depende, entre otros factores, de la edad, tamaño, raza y ritmo de crecimiento del perro.

En los cachorros y perros jóvenes es especialmente importante realizar comprobaciones frecuentes.

También debemos revisar el collar después de cambios de peso, durante periodos de crecimiento y siempre que observemos que el animal parece incómodo o que la sujeción ha quedado demasiado ajustada.

Una comprobación sencilla puede evitar problemas.

El collar no debería quedar tan apretado que presione constantemente el cuello. Al mismo tiempo, tampoco debe quedar excesivamente holgado, ya que el perro podría sacárselo con facilidad y escapar.

Mambo collar galgo

 

Collar y arnés no son elementos para olvidar

Cuando colocamos un collar o un arnés a nuestro perro, no basta con elegir la talla adecuada el día de la compra.

Estos elementos están en contacto directo con el cuerpo del animal y deben revisarse periódicamente.

Hay que comprobar:

  • Que el collar no produzca rozaduras.
  • Que no existan heridas, enrojecimiento o pérdida de pelo en la zona de contacto.
  • Que las hebillas y cierres funcionen correctamente.
  • Que el material no esté deteriorado.
  • Que la talla continúe siendo adecuada.
  • Que el perro pueda llevarlo con comodidad.
  • Que el arnés no provoque presión o rozaduras en axilas, pecho o cuello.

En perros jóvenes, estas comprobaciones deben hacerse con especial frecuencia porque su cuerpo puede cambiar considerablemente en pocas semanas.

 

¿Qué señales deben preocuparnos?

Una lesión producida por un elemento de sujeción puede evolucionar de forma progresiva. Por eso es importante observar al animal y no limitarse a comprobar visualmente que el collar sigue colocado.

Debemos prestar atención a signos como enrojecimiento, inflamación, pérdida de pelo, heridas, costras, secreciones, mal olor o dolor al tocar la zona.

También puede ocurrir que el perro intente rascarse continuamente, se muestre incómodo al colocarle el collar o evite que toquemos determinadas zonas.

Si encontramos una herida, especialmente si es profunda, sangra, presenta secreción o parece infectada, debemos acudir al veterinario lo antes posible.

Nunca debemos intentar solucionar por nuestra cuenta una lesión profunda cortando, retirando o manipulando bruscamente un collar que haya quedado incrustado en el tejido. La extracción puede resultar dolorosa y debe realizarse de forma segura.Collar Lacasitos

La tenencia responsable implica supervisión

Cuidar de un animal de compañía no consiste únicamente en proporcionarle alimento, agua y un lugar donde vivir.

La tenencia responsable implica controlar periódicamente su estado físico, proporcionar asistencia veterinaria cuando sea necesaria y asegurarnos de que los elementos que utilizamos con él son adecuados y se encuentran en buenas condiciones.

Collares, arneses, correas, transportines o cualquier otro accesorio deben revisarse con regularidad.

Además, debemos prestar atención a los cambios que experimenta el animal. Un cachorro crecerá, un perro puede ganar o perder peso y un accesorio que ayer era adecuado puede dejar de serlo con el paso del tiempo.

 

 

Un caso que recuerda la importancia de observar a nuestros animales

El caso investigado en Mallorca pone de manifiesto una cuestión que puede pasar desapercibida: los pequeños cuidados cotidianos también forman parte del bienestar animal.

Revisar un collar puede parecer un gesto insignificante, pero unos minutos de atención pueden evitar una lesión importante.

Mientras continúa la investigación sobre lo ocurrido en Santa Eugènia, será la autoridad competente la que determine las posibles responsabilidades. Lo que sí podemos extraer de este caso es una enseñanza aplicable a cualquier persona que conviva con un perro: observar, revisar y actuar ante cualquier signo de lesión o incomodidad forma parte de una tenencia responsable.

La Guardia Civil recuerda además que ante una situación en la que se sospeche que un animal está siendo desatendido o sufre malos tratos se puede comunicar a las autoridades competentes. En este caso, el Seprona señala el teléfono 062 como vía de contacto de la Guardia Civil.

El bienestar de un animal también está en esos pequeños detalles que revisamos cada día.

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