Si convives con un gato, quizá hayas presenciado una escena bastante peculiar: atrapa su ratón de tela, lo sujeta con la boca y empieza a pasearse por casa mientras emite unos maullidos que parecen auténticos lamentos.
A veces lo hace en mitad de la noche; otras, aparece delante de nosotros con su juguete favorito y vocaliza como si tuviera algo importante que contarnos. ¿Está triste? ¿Quiere llamar nuestra atención? ¿O simplemente está disfrutando de su particular sesión de caza?
Aunque nos pueda parecer que llora, este comportamiento suele estar relacionado con el instinto cazador, la excitación del juego y la comunicación felina. Para entenderlo, debemos recordar que nuestros gatos domésticos conservan muchas de las conductas naturales de sus antepasados.
El instinto cazador de los gatos sigue muy presente
Aunque viva en un piso y tenga comida a su disposición, un gato continúa siendo un depredador por naturaleza. Su repertorio de caza incluye observar, acechar, perseguir, abalanzarse, atrapar y, en ocasiones, transportar su presa.
Los ratones de tela, las pelotas pequeñas y otros juguetes que se desplazan de forma imprevisible pueden activar esta secuencia. Por eso, un objeto aparentemente sencillo puede despertar tanto interés en nuestro compañero felino.
Cuando consigue atrapar su juguete, algunos gatos lo sujetan con la boca y recorren la casa mientras maúllan. Es una conducta que recuerda al transporte de una presa real, aunque no todos los gatos lo hacen ni existe una única explicación para estas vocalizaciones.
Si quieres conocer mejor cómo se manifiesta este comportamiento durante las sesiones de juego, puedes leer nuestro artículo sobre cuánto tiempo hay que jugar con el gato.

¿Por qué maúlla mientras lleva el juguete en la boca?
No existe una respuesta universal. El significado de estos sonidos depende del contexto, de la personalidad del animal y de lo que esté ocurriendo en ese momento.
Está excitado por la captura. Perseguir un objeto, atraparlo y transportarlo puede generar una gran activación. Algunos gatos acompañan estas acciones con maullidos, sonidos cortos o vocalizaciones más intensas.
Quiere comunicarse con nosotros. Si se acerca con el juguete y vocaliza, puede estar reclamando nuestra atención, invitándonos a participar en el juego o respondiendo a una rutina que hemos establecido con él.
Parece anunciar su presa. Hay gatos que recorren la casa con el juguete en la boca mientras maúllan de manera insistente. La escena recuerda a un animal que transporta una captura, pero no podemos asegurar que pretenda presumir de ella o compartirla con su familia humana.
Ha aprendido que así consigue atención. Si cada vez que maúlla acudimos a verlo, le hablamos o empezamos a jugar, puede aprender que esa conducta obtiene una respuesta. Con el tiempo, es posible que la repita.
Para comprender mejor estas señales, en Infomascota puedes consultar también nuestro artículo sobre cómo nos hablan los gatos y cómo interpretar su comportamiento.
¿Por qué algunos gatos lo hacen por la noche?
Los gatos suelen mostrar una actividad importante durante el amanecer y el atardecer, aunque sus horarios varían según el individuo y el entorno en el que viven.
Si durante el día han tenido pocas oportunidades de jugar, pueden buscar actividad cuando la casa está tranquila. Llevar un juguete por el pasillo mientras maúllan puede formar parte de ese comportamiento.
También es posible que hayan aprendido que por la noche reciben atención cuando vocalizan. En cualquier caso, conviene observar si se trata de una conducta habitual o si los maullidos han aparecido recientemente.
Si tu gato corre por toda la casa, salta de un mueble a otro y parece tener una repentina explosión de energía, te recomendamos leer nuestro artículo ¿Por qué los gatos empiezan a correr como locos de repente?.
El juego es fundamental para su bienestar
Jugar no es solamente una forma de entretenimiento. Para los gatos domésticos, especialmente para aquellos que viven exclusivamente dentro de casa, representa una oportunidad para desarrollar conductas naturales, mantenerse activos y recibir estimulación mental.
Las sesiones de juego pueden ayudar a canalizar su energía y enriquecer su rutina diaria. No todos los gatos necesitan el mismo tipo de actividad: algunos disfrutan persiguiendo ratones de tela, mientras que otros prefieren las cañas con plumas, las pelotas o los juguetes que esconden pequeñas recompensas.
Además de ofrecer juguetes, podemos mejorar el entorno con rascadores, escondites, plataformas elevadas y lugares desde los que puedan observar lo que sucede a su alrededor.
En nuestro artículo sobre enriquecimiento ambiental para gatos encontrarás más ideas para estimular su actividad y favorecer la expresión de sus comportamientos naturales.
Cómo jugar con nuestro gato de forma segura
Para que el juego resulte beneficioso, es importante adaptar la actividad a la edad, el estado físico y las preferencias del animal.
Podemos organizar sesiones cortas varias veces al día, mover los juguetes imitando el comportamiento de una pequeña presa y permitir que el gato termine capturando el objeto. Esta última parte es importante: perseguir algo que nunca consigue atrapar puede resultar frustrante para algunos felinos.
También debemos revisar periódicamente los juguetes para comprobar que no tengan piezas sueltas que pueda tragarse. Los hilos, las cintas y otros objetos alargados deben utilizarse bajo supervisión, ya que su ingestión puede causar problemas graves.
En cuanto a los punteros láser, es recomendable no basar el juego exclusivamente en perseguir un punto de luz que nunca puede capturarse. Puedes ampliar esta cuestión en nuestro artículo El uso de punteros láser para jugar con gatos es inadecuado.
¿Debemos preocuparnos si nuestro gato llora mientras juega?
En la mayoría de los casos, si el gato está activo, come con normalidad, disfruta del juego y no presenta otros cambios, estas vocalizaciones no son motivo de alarma.
Sin embargo, conviene prestar atención si empieza a maullar de forma insistente y repentina, parece angustiado, se queja al morder el juguete o presenta dificultades para abrir la boca. También debemos consultar con el veterinario si aparecen babeo, problemas para comer, desorientación u otros cambios importantes de comportamiento.
El dolor dental, algunos problemas de salud y los cambios asociados al envejecimiento pueden modificar las vocalizaciones. Por eso, no debemos atribuir automáticamente cualquier maullido al instinto cazador.
Entonces, ¿mi gato está llorando de verdad?
Cuando un gato maúlla con su juguete en la boca, no significa necesariamente que esté triste. Puede estar expresando excitación, una conducta relacionada con la caza o una forma de comunicación con las personas que conviven con él.
La clave está en observar el conjunto: qué hace antes de vocalizar, cómo sujeta el juguete, si busca nuestra presencia y cómo se comporta después.
Ese pequeño ratón de tela puede convertirse en mucho más que un objeto de entretenimiento. Es una oportunidad para que nuestro compañero felino despliegue parte de su repertorio natural de comportamiento.
Y si alguna vez aparece por el pasillo con su juguete entre los dientes y un maullido que parece un anuncio importante, antes de pensar que está triste, merece la pena observarlo. Quizá simplemente esté disfrutando de su particular aventura de cazador doméstico.