¿Hay que limpiar las patas de los perros al llegar a casa?

Perro

Las patas de los perros están en contacto directo con el suelo durante prácticamente todo el paseo. Aceras, parques, caminos, jardines, arena, barro, asfalto… cada superficie puede dejar restos de suciedad en las almohadillas y entre los dedos.

Por eso, revisar y limpiar las patas del perro al regresar a casa puede ser un hábito muy recomendable, especialmente cuando el animal ha estado en zonas con mucha suciedad, productos químicos, barro, arena o superficies especialmente calientes o frías.

No significa que haya que lavar las cuatro patas con jabón después de cada paseo. En muchas ocasiones basta con una revisión rápida y, si están sucias, pasar una toalla húmeda. Lo importante es convertir la llegada a casa en un pequeño momento de revisión.

Las almohadillas son resistentes, pero no invulnerables. Pueden sufrir cortes, abrasiones, grietas y quemaduras, además de acumular pequeños cuerpos extraños. Infomascota recomienda precisamente revisar las patas después de los paseos como medida preventiva.

 

¿Qué puede llevar un perro en las patas después del paseo?

Aunque a simple vista parezcan limpias, las patas pueden recoger numerosos restos durante un paseo.

Entre ellos podemos encontrar:

  • Tierra y polvo.
  • Barro.
  • Arena.
  • Pequeñas piedras.
  • Restos vegetales.
  • Espigas.
  • Cristales u objetos cortantes.
  • Restos de productos utilizados para limpiar determinadas superficies.
  • Fertilizantes o productos empleados en jardines.
  • Aceites y otros residuos presentes en el pavimento.
  • Sal utilizada para evitar la formación de hielo en zonas frías.

Algunos de estos materiales simplemente producen suciedad, pero otros pueden resultar irritantes o provocar lesiones.

Además, hay que tener en cuenta un comportamiento muy habitual: el perro se lame las patas. Por tanto, aquello que queda adherido a ellas puede acabar en su boca.

Infomascota recuerda, por ejemplo, que cuando existe contacto externo con determinados fertilizantes o productos similares es importante eliminar los restos del pelo o de las patas utilizando agua tibia y evitando productos químicos o jabones fuertes.

 

¿Hay que lavar las patas después de cada paseo?

No necesariamente.

Si el perro ha dado un paseo tranquilo por una zona limpia y seca, probablemente no sea necesario realizar un lavado completo. Una inspección visual puede ser suficiente.

En cambio, sí merece la pena limpiar las patas cuando están visiblemente sucias o cuando el perro ha pasado por superficies potencialmente contaminantes o irritantes.

Una buena rutina puede ser tan sencilla como:

Llegar a casa → revisar las patas → limpiar si es necesario → secar.

Con unos pocos segundos podemos detectar además pequeñas heridas o cuerpos extraños antes de que se conviertan en un problema mayor.

 

¿Cómo limpiar correctamente las patas del perro?

Para una limpieza cotidiana no necesitamos productos especiales.

Podemos utilizar:

  • Agua templada.
  • Una toalla limpia.
  • Una gasa o paño suave.
  • Un recipiente con agua si las patas están muy sucias.

Primero debemos observar la parte inferior de las patas y comprobar el estado de las almohadillas. Después podemos pasar un paño húmedo por ellas y limpiar también entre los dedos, donde suelen acumularse tierra, arena y restos vegetales.

Si están muy sucias, podemos aclararlas con agua templada.

Después es importante secarlas bien, especialmente entre los dedos. La humedad mantenida en esta zona puede favorecer la irritación de la piel.

No es recomendable utilizar de forma rutinaria alcohol, lejía, desinfectantes domésticos ni otros productos destinados a la limpieza de superficies.

Tampoco conviene abusar del jabón. Una limpieza excesiva puede terminar resecando o irritando la piel de las almohadillas.

 

 

Hay que prestar especial atención a la zona entre los dedos

Muchas veces nos fijamos únicamente en las almohadillas y olvidamos los espacios interdigitales.

Sin embargo, entre los dedos pueden quedar atrapados pequeños objetos, semillas, espigas, arena o restos vegetales. Después de un paseo por el campo es especialmente importante revisar esta zona.

Si observamos que el perro empieza a lamerse insistentemente una pata, cojear o levantarla, debemos detenernos y comprobar qué ocurre.

Una pequeña piedra, una espiga clavada o una lesión en la almohadilla puede explicar ese comportamiento.

 

¿Y si ha caminado sobre asfalto caliente?

Aquí la limpieza pasa a un segundo plano. Lo más importante es evitar que las almohadillas sufran una quemadura.

Durante los meses de verano, el asfalto puede alcanzar temperaturas muy elevadas. Las almohadillas entran directamente en contacto con esa superficie y pueden sufrir quemaduras, abrasiones e incluso lesiones importantes.

Infomascota recoge las superficies calientes, como el asfalto y la arena de la playa, entre las causas habituales de lesiones en las almohadillas.

Por eso, en los días calurosos es mejor sacar al perro a primera hora de la mañana o al final de la tarde, cuando las temperaturas han descendido.

Una prueba sencilla consiste en colocar el dorso de la mano sobre el pavimento durante unos segundos. Si resulta demasiado caliente para nuestra mano, también puede serlo para las patas del perro.

 

Después de la playa también hay que limpiar las patas

La arena puede introducirse fácilmente entre los dedos y quedarse adherida al pelo y a las almohadillas.

Además, después de un baño en el mar pueden quedar restos de sal.

Por eso, al volver de la playa es recomendable aclarar las patas con agua dulce, especialmente si el perro ha estado caminando por arena húmeda y se ha bañado en el mar. Después debemos secarlas correctamente.

También hay que evitar los paseos durante las horas de mayor temperatura, porque tanto la arena como otras superficies pueden calentarse considerablemente. Infomascota señala precisamente el riesgo de quemaduras en las almohadillas cuando la arena está muy caliente.

 

¿Qué ocurre en invierno?

El frío también puede afectar a las patas. La nieve, el hielo y determinados productos utilizados para evitar la formación de hielo pueden irritar las almohadillas.

La sal de deshielo, por ejemplo, puede resultar especialmente molesta si el perro tiene pequeñas grietas o heridas en las patas.

En estas situaciones es recomendable limpiar las patas al regresar a casa y secarlas cuidadosamente.

Infomascota también recomienda prestar atención a las almohadillas durante episodios de frío intenso y señala que la sal puede provocar erosiones o resultar dolorosa cuando existen lesiones previas.

 

¿Cómo saber si una pata está lesionada?

La revisión después del paseo también sirve para detectar problemas.

Debemos prestar atención a:

  • Cojera.
  • Lamido constante de una pata.
  • Enrojecimiento.
  • Inflamación.
  • Grietas en las almohadillas.
  • Sangrado.
  • Costras.
  • Heridas.
  • Dolor al tocar.
  • Un cuerpo extraño clavado.
  • Cambio repentino en la forma de caminar.

Las almohadillas pueden sufrir cortes por cristales, piedras u objetos punzantes; abrasiones por superficies ásperas y quemaduras por superficies muy calientes. También pueden aparecer grietas por sequedad o sobreesfuerzo.

 

¿Qué hacer si encontramos una pequeña herida?

Si descubrimos una lesión superficial, podemos limpiar la zona con suero fisiológico o agua templada.

Sin embargo, no debemos intentar sacar por nuestra cuenta un objeto que esté profundamente clavado.

Tampoco debemos manipular una herida importante, profunda o muy dolorosa pensando que se solucionará simplemente limpiándola.

Es necesario consultar con el veterinario si:

  • La herida es profunda.
  • Existe un sangrado importante.
  • Hay un objeto extraño clavado.
  • El perro no apoya la pata.
  • Tiene mucho dolor.
  • Aparece inflamación, pus o mal olor.
  • La lesión no mejora.

Infomascota recoge estos signos como motivos para acudir al veterinario ante lesiones de las almohadillas.

 

Herida almohadilla

 

¿Las toallitas para perros son una buena opción?

Pueden resultar prácticas para una limpieza puntual, pero no todas son iguales.

Si se utilizan, deben estar formuladas específicamente para animales y ser adecuadas para la limpieza de las patas. No debemos utilizar toallitas desinfectantes domésticas ni productos destinados a la limpieza de superficies.

Para una limpieza habitual, el agua suele ser suficiente.

Además, si el perro tiene la piel sensible, presenta irritación o se lame mucho las patas, es preferible consultar con el veterinario antes de utilizar productos de forma habitual.

 

Una buena costumbre para toda la familia

Limpiar las patas del perro no tiene por qué convertirse en una tarea complicada.

Podemos colocar junto a la puerta una pequeña toalla destinada exclusivamente al animal. De esta forma, al regresar del paseo podemos secarle las patas cuando estén húmedas y retirar la suciedad visible.

Con el tiempo, muchos perros se acostumbran perfectamente a esta rutina.

También podemos aprovechar esos segundos para revisar:

  • Almohadillas.
  • Entre los dedos.
  • Uñas.
  • Pelo alrededor de los dedos.
  • Posibles heridas o cuerpos extraños.

De esta manera, la limpieza se convierte también en una pequeña revisión de salud.

 

¿Hay que cortar el pelo de entre los dedos?

Depende del perro.

En animales con mucho pelo en las patas puede acumularse más suciedad, humedad, arena o pequeños restos vegetales.

Sin embargo, no debemos cortar el pelo de forma indiscriminada ni rasurar completamente la zona sin necesidad. Lo más adecuado es mantenerlo limpio y, si existe un crecimiento excesivo que dificulta la higiene o favorece la formación de nudos, consultar con un profesional de peluquería canina.

 

La importancia de secar bien las patas

Limpiar las patas y dejarlas húmedas no es suficiente. Después de utilizar agua debemos secarlas cuidadosamente, sobre todo entre los dedos. Esto es especialmente importante después de días lluviosos, baños, paseos por zonas húmedas o visitas a la playa. Una toalla absorbente puede ser suficiente. No hace falta utilizar aire caliente directamente sobre la piel.

 

Limpiar las patas: una cuestión de higiene y prevención

Las patas son una de las partes del cuerpo del perro que más sufren durante los paseos. Están constantemente en contacto con el suelo y, por ello, están expuestas tanto a la suciedad como a diferentes agentes físicos y químicos.

Limpiarlas cuando sea necesario y revisarlas habitualmente es una medida sencilla que puede ayudarnos a detectar problemas antes de que vayan a más.

No se trata de obsesionarse con la limpieza ni de lavar las patas compulsivamente después de cada salida. Se trata de conocer las condiciones del paseo y actuar en consecuencia.

Un paseo por un parque limpio y seco no requiere la misma atención que una caminata por el campo, una playa, una zona con barro, un terreno con productos químicos o una calle cubierta de sal.

 

En resumen

Sí, es recomendable revisar las patas del perro al llegar a casa y limpiarlas cuando estén sucias o hayan estado en contacto con sustancias potencialmente irritantes.

Una rutina sencilla puede marcar la diferencia:

Revisar → limpiar → secar → observar.

Y, sobre todo, debemos recordar que las almohadillas no son indestructibles. El calor extremo, el frío, el hielo, la sal, las superficies abrasivas y los objetos cortantes pueden dañarlas.

Unos segundos de atención después de cada paseo pueden ayudarnos a mantener sus patas limpias, detectar pequeñas lesiones y evitar que nuestro perro ingiera, al lamerse, sustancias que haya recogido durante el paseo.

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