Desde hace un tiempo, las administraciones, políticos y sector ganadero del norte peninsular han declarado la guerra al lobo ibérico, especie catalogada como vulnerable.

El desencuentro entre el sector ganadero y los lobos viene de lejos en nuestro país, pero la insistencia de los ganaderos del norte de culpar al lobo de todos sus males y el apoyo de los políticos ya roza el absurdo.

Lobo Ibérico
Lobo Ibérico Macho. Foto propiedad de: Arturo de Frias Marques

El Gobierno de Asturias contra el lobo ibérico

El caso del Principado de Asturias destaca por la lamentable obsesión política de exterminar la especie y el constante bombardeo en medios de comunicación para reforzar su postura de aniquilar a los lobos. Lejos de buscar el diálogo, de aceptar las recomendaciones de las personas expertas y avanzar hacia una convivencia armónica, el lobby ganadero y el presidente autonómico, el socialista Adrián Barbón, reclaman la caza y desaparición del lobo de tierras asturianas.

Son muchos los casos de personas dedicadas a la ganadería extensiva que denuncian haber sufrido pérdidas de animales por culpa de los lobos y reclaman una mayor rapidez en el reparto de indemnizaciones. Sin embargo, estos supuestos ataques deben ser peritados y justificados con informes expertos. Además, cualquier tipo de acción cinegética para el control de poblaciones debe estar respaldada por estudios sobre dichas poblaciones e informes oficiales de daños causados. Ambos documentos exigidos por la normativa suelen brillar por su ausencia, como si el requisito legal no fuese necesario en lo relativo a la caza.

 

Lobo Ibérico

 

Cantabria también persigue al lobo ibérico

El pasado mes de julio el Gobierno de Cantabria autorizó la batida de 34 ejemplares de lobo durante el próximo año, sumándose a los 31 ya ejecutados en los 11 meses anteriores.

En la comunidad cántabra el lobo es considerado una especie cinegética, aunque su caza está regulada. Sin embargo, asociaciones cántabras han denunciado en varias ocasiones el carácter ilegal de las acciones de control poblacional, como matar hembras reproductoras o cachorros, o el empleo de visores nocturnos en espacios naturales protegidos.

¿Qué sucede con la gestión del lobo?

La realidad es que los ganaderos denuncian constantemente supuestos ataques de lobo sin ningún tipo de informe científico que lo respalde. No es la primera vez que se investigan supuestos ataques de lobos que acaban siendo solo una estrategia de los ganaderos para cobrar las indemnizacionescomo sucedió en Asturias en 2016. Esto lleva años ocurriendo y ha fomentado una criminalización del lobo en toda la zona norte, que se convierte en ataques indiscriminados a estos animales, como la aparición de cabezas de lobos colgadas en diferentes puntos de la geografía asturiana.

Del mismo modo, en ocasiones anteriores culparon al oso de matanzas similares. Los ganaderos señalaban al oso por la muerte de varios animales, pese a que las personas expertas en etología aseguraban que era imposible, ya que distaba mucho de su comportamiento. Sin embargo, este tipo de acusaciones fomentan la persecución de los osos, cuyo trágico desenlace suele caracterizarse por la muerte del animal víctima de cepos ilegales, disparos o envenenamientos.

La solución real

El lobo ha habitado el norte peninsular desde tiempos inmemoriales y, pese a que hay opciones éticas para evitar los daños que puedan llegar a causar, el sector ganadero siempre se inclina por la más violenta y cómoda para ellos. Así, además de cortar de raíz su supuesto problema, incentivan la actividad de los cazadores, grandes aliados de la ganadería.

Después se quejarán de que la población de jabalís, conejos, zorros y demás animales, íntimamente vinculados a las poblaciones de lobos, aumentan. Y volverán a reclamar la violenta actuación de los cazadores para solucionar el problema.

Así, no. La muerte de animales es cruel e inadmisible, pero además no soluciona ningún problema a largo plazo.

 

Autor: PACMA