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1. Gestación

Su duración es de 63 días en promedio. La sensibilidad táctil se presenta muy pronto en la vida embrionaria, al 21 día según Beaver. Esta observación es de gran importancia práctica: es lógico pensar que una manipulación precoz de la madre gestante mejorará la futura tolerancia de los gatitos. Veremos su importancia para la socialización con los humanos.

2. Las primeras dos semanas

Al nacer, el sistema vestibular está ya operando desde hace diez días, la regulación térmica interna no está aún desarrollada pero el gatito es capaz de dirigirse hacia su madre por termotactismo. El olfato está ya presente, permite al gatito ubicar las mamas. El sistema auditivo está apenas desarrollado. Abre los ojos hasta el 7º día – 10º día después de nacer, con extremos del 2º al 16º día. Los dos párpados abren muy a menudo con diferencia de 2 a 3 días.

3. De la 2 a la 5ª semana

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Es el gran período de maduración del sistema sensitivo y el hecho más notable es a la cuarta semana el inicio del destete y la eclosión de los juegos sociales. El olfato está presente al nacer, alcanza su madurez a las tres semanas de edad. El oído, extremadamente rudimentario al nacer, se desarrolla rápidamente para permitir la orientación del gatito a los estímulos sonoros a partir del 15º-17º días. A las cuatro semanas puede considerarse bien establecido. La vista se perfecciona rápidamente y permite al gatito localizar a su madre desde la segunda semana. Muy rápidamente es capaz de evitar los obstáculos y la maduración visual finaliza al terminar la quinta semana

4. De la 6 a la 8ª semana, al aclarar el medio ocular.

Se trata de la última etapa del desarrollo del gatito que termina con el destete. Durante estas tres semanas, los gatitos adquieren progresivamente las características del adulto y sus capacidades a los estímulos sociales. Acrecientan sus actividades de juego, lo cual puede ser interpretado como un entrenamiento para adaptarse a la independencia que los espera. Al mismo tiempo las relaciones con la madre padecen profundas modificaciones. Acaban siendo menos tolerante con sus gatitos, los rechaza cada vez más sus mamas y progresivamente los desteta. La fecha del destete es muy distinta de una gata a otra. Varía en función de numerosos factores: lactación insuficiente, importancia de la camada, medio ambiente, siguiente gestación.

Todos estos factores son interesantes ya que los volvemos a encontrar en la fecha del desapego que veremos más adelante. El punto principal a retener: la maduración muy rápida del gatito.

a) La sensibilidad táctil de los fetos se presenta en el gato al 21 día cuando que hay que esperar hasta el 45 día en el perro (Pageat).

b) Durante las primeras tres semanas la maduración sensitiva del gatito es más rápida que la del cachorro:

  • los ojos abren a 7-10º día (10-16 días en el cachorro)
  • la orientación visual se da al 15-17 día (20-25 días en el cachorro)
  • la orientación auditiva se da desde el día 15 (a partir del 21º día en el cachorro).

c) A la cuarta semana inicia el destete con la ingesta de comida sólida. A las 5 semanas el gatito es capaz de matar presas, a las 6 semanas comienza a cazar, a las 8 el destete está terminado.

Brevedad del período de socialización

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La socialización del gato es un fenómeno menos comprendido que en el perro del hecho de la intervención de numerosos factores, cuya incidencia es difícil de medir y por la gran heterogeneidad de la especie que no permite sacar conclusiones absolutamente confiables de observaciones experimentales.

En las zonas rurales el gato es un animal cazador de ratones y su socialización con los humanos no representa un problema mayor para su propietario. En cambio el éxito de la socialización del gato es de una importancia primordial en las ciudades donde las necesidades afectivas de la población están muy desarrolladas. En efecto, no es inútil recordar que la mayoría de los citadinos buscan a un animal de compañía que les devuelva el afecto. La calidad de las relaciones con el hombre depende principalmente de la socialización primaria del gatito, pero también de su temperamento propio y de su medio ambiente precoz.

La domesticación ha modificado profundamente las características del período de socialización, la ha en particular alargado. Si tomamos a una especie salvaje como el lobo europeo, sabemos que los lobeznos, para ser socializados al humano, deben ser retirados de su madre, antes de las dos semanas de edad, y manipulados regularmente (Zimen, 1987).

En cambio los gatos y los perros se adaptan con mayor facilidad ya que pueden ser socializados sobre un período más largo y a varias especies, como lo vamos a ver.

El apego a la madre a sus gatitos, y de los gatitos a su madre, es idéntico a lo que ocurre en la especie canina. Cuando la madre deja su camada los gatitos emiten gritos de destreza y se agitan. Al igual que los cachorros, cesan su actividad y la ingesta de comida finaliza señalando un estado importante de estrés que desaparece cuando la madre regresa al nido.

En cambio, cuando el destete interviene, esta relación de apego a una determinada persona no existe como en el cachorro. En efecto, el gato es una especie más independiente que el perro. Toda vez algunos gatitos muy manipulados, en particular los que han sido criados con mamila, pueden desarrollar relaciones de hiper-apego a una persona y manifestar una patología de ansiedad cuando esta persona se aleja. Parece ser que los casos clínicos sean más y más numerosos. Esto es debido a varias razones: una demanda afectiva creciente de la población, el mayor número de gatos que viven en medio confinado.

La socialización con los humanos

Numerosos estudios experimentales han sido efectuados en el gato para estudiar el período de socialización a los humanos. Podemos citar la de Karsh (1984) que retoma el protocolo vecino del estudio de Freedman, King y Elliot en el perro.

Karsh separa cuatro lotes de gatitos manipulados respectivamente entre una y cinco semanas, dos y seis semanas, tres y siete semanas, cuatro y ocho semanas. El récord de sociabilidad es mejor para los dos lotes de gatitos manipulados entre dos – seis semanas y entre tres – siete semanas.

Todos los estudios experimentales concuerdan: en el gato el período de socialización a los humanos se extiende desde el final de la segunda semana hasta la séptima semana. Es entonces precoz y breve en comparación con el del perro.

Los factores de la socialización del gato a los humanos

Hemos visto que el período de socialización en el gato es más corto y más precoz que en el perro Los factores que influyen una buena socialización son muy importantes a determinar y respetar. No haremos más que verlos desde arriba ya que su estudio sería objeto de un largo desarrollo.

Intentando ser lo más completo posible, y a sabiendas que no estamos siendo exhaustivos, podemos citar, sin darles un orden preferencial, las siguientes influencias:

  • la distribución de comida no basta para socializar gatitos. Permite únicamente evitar reacciones de fuga pero en ningún caso conjugar relaciones como los propietarios de gatos lo esperan, es decir poder largamente acariciado y tomarlos sobre las rodillas
  • las manipulaciones de la madre gestante favorecen la futura tolerancia táctil de los gatitos
  • la duración de las manipulaciones de los gatitos: cuarenta minutos diariamente procuran una mejor sociabilidad que veinte minutos diarios (Kars, 1984). Más allá de sesenta minutos diario no hay aumento de la calidad de la socialización
  • el estilo de la manipulación: los estímulos gentilmente estresantes son preferidos
  • la personalidad del manipulador parece intervenir, su influencia no es bien conocida (Geering, 1986)
  • el número de manipuladores: los gatitos manipulados por varias personas son menos miedosos que si son manipulados por una sola persona
  • la calidad de las relaciones sociales de la madre con los humanos permite una mejor socialización de su camada
  • la presencia de la madre durante las manipulaciones de los gatitos quita el estrés. Sucede igual con la distribución de comida a la madre la cual la calma y relaja a los gatitos
  • una camada numerosa se socializa mejor
  • el medio ambiente restringido y pobre en estímulos produce un animal miedoso el cual se socializa con mayor dificultad
  • el carácter individual de los gatitos es un factor nada despreciable. Algunos prefieren los contactos, otros los juegos… la influencia genética del padre ha sido muy a menudo citada pero jamás demostrada.

Esta socialización primaria es después entretenida, ver mejorada en función de varios factores tales como:

  • las manipulaciones posteriores durante los primeros dos años (Bradshaw y Cook)
  • el número de gatitos recogidos en el hogar. Bradshaw y Smart (1993) observan que gatitos de tres a cinco meses, adoptados en par, tienen dos veces menos interacciones con sus propietarios, que si son tomados individualmente.
  • la personalidad de los propietarios, difícil de cuantificar, parece esencial. Lo constatamos en nuestras consultas: algunas personas siempre han tenido gatos bien socializados cualquiera sean las condiciones de adopción de su animal.

La socialización intra-específica

Es también muy importante a considerar ya que, por una parte no parece ser tan evidente como lo imaginamos, y por otra condiciona la posibilidad de tener varios gatos en un hogar. De acuerdo con Rosenblatt, Tukenitz y Schneirla (1961) podemos establecer el período de socialización intra- específica de la segunda a la cuarta semanas. Se superpone con la socialización interespecífica y permite así una socialización a varias especies como lo hemos visto.

Para Turner (Waltham Book oh Human-Animal Interaction 1995), esta socialización intra-específica es óptima si el gatito proviene de una camada suficientemente numerosa (4 gatitos como mínimo), si se quedo con sus hermanos y hermanas hasta la edad de diez semanas (doce semanas son preferibles), y si, durante este período hubo, además, contactos positivos con gatos adultos. Esta duración tan larga parece sorprendente. ¡ Es probable que Turner tome en cuenta las incidencias y coerciones de vida en medio restringido con ausencia de cualquier reacción agresiva !

Persistencia en estado adulto de los comportamientos infantiles y del juego

Es extremadamente interesante observar las interminables secuencias de juego en el gatito, y sorprendente verlas persistir en el estado adulto con prácticamente la misma intensidad.

Como lo hemos visto, el gatito comienza sus juegos sociales desde la 4ª semana. Se prolongan hasta un alto nivel hasta la 14 .- 16 semana, y, progresivamente disminuyen. En cambio los juegos individuales con los objetos inician hacia la 6ª semana y se desarrollan verdaderamente hasta la 7-8ª semana, cuando la coordinación motora esta bien instalada.

Los juegos del gato, tan omnipresentes en esta especie, han sido nombrados y clasificados en secuencias precisas. Según Beaver, los juegos sociales se componen de 8 secuencias (abdomen al aire, parado, paso de lado, acecho, persecución, cabrear, saltar, frente a frente). Los juegos individuales son en número de cuatro y simulan la cacería: atrapar un ratón, saltar sobre un pájaro, perseguir un conejo, sacar un pez del agua.

Es interesante notar que los juegos sociales inician con el destete y que su gran período finaliza a la edad del desapego cuando la madre los rechaza.

En cambio los juegos individuales persisten con una mayor intensidad en la edad adulta en el gato doméstico. Hacen que este sea el animal sorprendentemente jugador que todos conocemos. Cuando que el perro juega raramente solo, el gato es capaz de jugar solitariamente con objetos menudos durante horas diariamente.

¿ Siguió siendo infantil ? Algunos lo afirman, y piensan probarlo mediante la observación en numerosos gatos de la permanencia del manoseo con los anteriores (como cuando maman) o mediante succiones tan frecuentes del codo o de los lóbulos de la oreja de sus amos complacientes, ver tejidos de lana.

Otra explicación más avanzada: ¿ la permanencia de estos juegos con objetos no sería un derivativo en los gatos de compañía, frustrados de verdaderos comportamientos de predación, que permiten así liberar energía acumulada, según la teoría del “sobremayoreo de energía vital” de Herbert Spencer ?

Rigidez genética del comportamiento

No seremos exhaustivos y nos limitaremos únicamente a dos comportamientos muy característicos del gato, la limpieza y el comportamiento de predación.

La limpieza

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Hemos observado que, cualquiera sea su edad, los gatitos adoptados en una habitación son inmediatamente limpios. Basta ponerlos una vez en su litera puesta a su disposición para que regresen a ella. En cambio el cachorro no es limpio tan rápidamente cuando llega a un nuevo hogar. Y sin embargo, al igual que el gatito, ha recibido prácticamente la misma educación por su madre.

Así, tenemos un gatito aparentemente y espontáneamente limpio y un cachorro que lo acaba siendo mediante un aprendizaje que dura cerca de quince días en su familia adoptiva. ¿ Podemos deducir de ello que el gato es genéticamente limpio ? El paso es rápidamente franqueado para algunos. El gato, del cual conocemos los largos momentos que su acicalamiento le demanda, aparece efectivamente como una especie particularmente limpia en función de nuestros criterios occidentales de siglo XX.

En realidad, basta saber que, en el marco de su comportamiento de especie, el gato tiene en su territorio una zona consagrada a sus eliminaciones y que muy espontáneamente, instintivamente podríamos decir, llega a esta para sus necesidades. Así, su legendaria limpieza, tan apreciada en nuestras habitaciones, pero tan aborrecida por los jardineros, esta simplemente ligada a su manera de organizar su territorio.

Por otra parte, el gato cubre muy a menudo sus defecaciones en su litera; pasa así por un animal meticuloso y digno para vivir en los departamentos modernos. Se diferencia tanto del perro el cual no hace solo algunas tentativas por cubrir sus heces.

La observación de algunos gatos no domésticos ha permitido evidenciar que las eliminaciones fecales no son realizadas en el corazón del territorio pero al exterior donde la mayoría de las heces no son recubiertas. Muchas son incluso puestas en lo alto sobre hierbas para intervenir en al marcaje del territorio.

En el gato doméstico es igual. Si vive en medio circunscrito, recubre más a menudo sus heces. Si tiene la oportunidad de salir, hace de preferencia sus necesidades al exterior, y, tiene tendencia, como los gatos no domésticos, a no recubrirlas en el marco del marcaje oloroso de los carnívoros.

Así, el comportamiento de eliminación del gato está principalmente determinado por la organización de su territorio, comportamiento innato de su especie, que hace que este animal no requiera prácticamente de aprendizaje para ser apreciados en nuestros departamentos citadinos.

La predación

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Hemos visto en el desarrollo comportamental del gatito que el inicio de la actividad predadora es muy precoz. Esta actividad es iniciada por la madre al llevar al nido presas, muertas a partir de la edad de cuatro semanas, y vivas desde la quinta semana cuando los gatitos tienen un desarrollo sensitivomotor suficiente para aprender a matarlos. La adquisición de este comportamiento se realiza tanto más rápidamente cuando la camada es numerosa, debido a la intervención de la competencia entre gatitos.

Numerosos autores se han interesado por este comportamiento de predación tan importante para el gato. Lo encontramos por otra parte muy a menudo en patología comportamental para los animales que viven en departamento, cuando que las consultas por este motivo son mucho más raras para el perro.

Se admite que los juegos de los gatitos prefiguran las acciones de caza, y que las madres y las experiencias precoces juegan un importante papel en la adquisición de destrezas para capturar presas. ¿ Qué hay de ello ? Es entonces muy interesante buscar distinguir la influencia genética y la del aprendizaje sobre el comportamiento de predación para comprender como se instala.

  • Influencia del juego con objetos

¿ Existe una relación entre los juegos precoces con objetos pequeños y los comportamientos adultos de predación ? Thomas y Schaller (1954) observan que el juego con objetos no es absolutamente necesario al desarrollo del comportamiento de predación. En efecto gatos criados en aislamiento visual, sin posibil

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idad de jugar, son capaces de presentar respuestas predadoras cuando a la edad de 11 semanas se les da un objeto móvil semejante a una presa. Caro (1980) no constata ninguna influencia para estos juegos. El comportamiento de predación medido a la edad de 6 meses es el mismo para dos lotes de gatitos, uno con menudos objetos puestos a su disposición, el otro sin ellos. Martin y caro (1985) observa otra vez que los juegos precoces con presas ú objetos no parecen desarrollar la futura destreza de caza. Así podemos afirmar que los juegos individuales precoces no parecen

indispensables a la aparición de los comportamientos de predación. Estos últimos pueden ser considerados entonces como la expresión del patrimonio genético de la especie.

  • Influencia de los juegos sociales entre gatitos

Leyhaussen (1979) y otros autores (Caro…) hacen observar que numerosas secuencias de juegos entre gatitos se parecen a las que son empleadas para atrapar y matar las presas. Podemos citar las posiciones al acecho, las aproximaciones en posición de arrastre, las persecuciones, los saltos, los cabreados (como para atrapar a las aves). Han sido consideradas, no solamente como un aprendizaje a la vida social, pero también como un entrenamiento para la caza. Caro (1980) indica que los gatos que tienen la posibilidad de matar alguna especie en su edad juvenil están predispuestos a matar de preferencia a esta misma especie cuando son adultos. Esto explica que algunos gatos matan de preferencia ratones mientras que otros son atraídos por pájaros.

Todavez, parece indispensable modular la importancia del aprendizaje, ya que es de observación común ver gatos criados con mamila, nacidos en departamentos y que nunca han cazado, ni visto cazar, matar al primer ratón que pase y presentar frotamientos de maxilares netamente evocadores de un deseo de predación cuando ven a un ave por la ventana.

Influencia de la predación precoz a otras especies

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Kuo (1930) ha criado gatos y ratas en la misma jaula. Observó que estos gatos no matan los compañeros con los cuales han desarrollado un apego social. En cambio, si se les entrega ratas de apariencia distinta, estos gatos recuperan su instinto de atacarlos y matarlos. Este comportamiento de predación está en consecuencia bajo completa dependencia genética .

Conclusiones

El gato tiene en el área de predación comportamientos genéticamente predeterminados que le permiten expresarse independientemente de experiencias precoces. Esta rigidez comportamental puede ser considerada como una ventaja para esta especie que cohabita con el hombre. Le permite en efecto sustraerse a algunos aprendizajes para satisfacer sus necesidades vitales.

¿ Esta rigidez comportamental no explicaría tampoco las bajas disposiciones de esta especie al entrenamiento que es, recordémoslo, principalmente una cuestión de aprendizaje ?

Gran individualidad de carácter

El gato es una especie mucho más resistente a la domesticación y a las variaciones morfológicas que el perro. En efecto, el hombre no ha logrado obtener en el gato esta gran diversidad de tamaño y de apariencia de nuestras razas caninas, lo que tiende una vez más en probar la importante rigidez genética felina.Otras características del gato podrían igualmente ir en este sentido como por ejemplo la gran individualidad de carácter ya muy marcado al estado juvenil.Los autores anglosajones han escrito muchas páginas sobre este tema, clasificando a los gatitos en categorías. Son llamados: tímidos, confianzudos, nerviosos, sociables, reservados, buscando el contacto en oposición a los que prefieren jugar… La mayoría de los observadores introducen entonces correcciones en sus conclusiones para tomar en cuenta esta diversidad de carácter.Algunos autores han tratado de establecer una correlación entre el carácter juvenil y el futuro comportamiento adulto. Así, por ejemplo, Karsh (1983) observa que los gatitos “altamente activos” se apegan menos a los humanos que los menos activos.

¿ Que pensar de todo esto ? Vemos en las consultas gatitos de una misma camada con caracteres prácticamente opuestos, mucho más diferenciados que en una camada de cachorros. ¿ Estos caracteres son genéticamente determinados o son más bien el resultado de condiciones de desarrollo, del destete y del desapego ?Unicamente experimentos con adopciones cruzadas podrían permitir saberlo. Hasta este día, no es posible concluir. Cuando menos podemos observar que las razas seleccionadas por los criadores tienen características propias y estables: los persas son normalmente tranquilos y dulces, los siameses guardan cercanía con sus propietarios… En cambio, el gato común, más libre e independiente en relación al hombre, ha guardado una mayor individualidad y diversidad de carácter que el perro.

Variabilidad de la fecha de desapego

La fecha de desapego reviste una gran importancia ya que marca el fin real del desarrollo comportamental del gatito con su acceso al estado adulto. No hay que confundir destete y desapego. El destete interviene en promedio hacia el final de la octava semana, con variaciones como lo hemos mencionado muy rápidamente. Después del destete, es común constatar la persistencia de falsos amamantamientos: los gatitos ya no obtienen leche al mamar o únicamente los pelos del abdomen de su madre consentidora. Esto termina en general en los 2 meses que siguen el destete, cuando la madre cansada de los asaltos de sus gatitos los rechaza y los expulsa con sus patas. Todavez, algunas madres los desapegan poco después del destete mientras que otras los guardan por varios meses. Las referencia bibliográficas sobre el desapego son raras ya que se trata de una noción bastante reciente y poco estudiada por los autores anglosajones quiénes, por otra parte, producen la mayoría de las publicaciones sobre el comportamiento.

En la práctica, observamos que el desapego varía en función de múltiples factores. Citaremos los más frecuentes:

  • la edad de la madre: las primíparas torpes con su camada y las viejas gatas agotadas por numerosas maternidades se separan rápidamente de sus gatitos
  • el retorno de los calores: la ausencia de los calores, o naturalmente, o después de la ingesta de progestágenos, retrasa el desapego. En oposición un retorno rápido de los calores, incluso en lactancia, con una nueva gestación no permite a la gata guardar por más tiempo su camada precedente
  • la importancia numérica de la camada : una camada numerosa induce un destete y un desapego precoces. Inversamente, la cría de un solo gatito retrasa el desapego. No es entonces raro ver un gatito, casi siempre igual de gordo o casi que su madre, seguir mamando sin que lo rechacen
  • el sexo de los gatitos interviene, en particular si la madre no ha criado más que a uno. Se separa más rápidamente de un macho, el cual desapega ante su madurez sexual, que de una hembra
  • el carácter de los gatitos : algunos gatitos más independientes que otros buscan más rápidamente su libertad
  • el modo de vida de la madre y su relación con sus propietarios : las gatas que se han escondido para parir desapegan rápidamente a sus gatitos con el objeto de regresar lo más rápidamente con sus amos.
  • la influencia del medio ambiente : la presencia en la casa de congéneres adultos hostiles a los gatitos precipita su salida
  • el aporte tardío de comida sólida retrasa el destete y muy a menudo el desapego.

Autor:  Patrick  Pageat  Página Web: » Asoc. Argentina Medicina Felina