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Los perros también pueden sentir celos, y no es extraño que se sientan vulnerables y hasta envidiosos cuando su dueño cuida de otro can o le dedica más atenciones. Quienes viven con estos animales siempre han sospechado de este comportamiento, pero ahora los científicos lo han corroborado. Según una interesante investigación reciente que se explica a continuación, los celos no son exclusivos de los humanos, ya que los perros son capaces de experimentarlos, y pueden mostrarlo con ladridos, gruñidos, moviendo su cola de forma ostentosa y hasta tratando de interponerse entre la persona querida y su potencial rival canino.

Los celos son cosa de perros, ¡también!

Los perros pueden sentir celos cuando su dueño atiende a otro can

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La revelación no sorprenderá a quienes comparten su vida con un perro: los canes (sí) pueden sentir celos, una emoción que suele ligarse más a los sentimientos humanos, a las rivalidades entre hermanos y hasta al tercero en discordia de un triángulo amoroso. “Los perros se involucran en comportamientos típicamente celosos e, incluso, pueden tratar de romper la conexión entre sus dueños y posibles rivales caninos, cuando la detectan como una amenaza”, afirma la psicóloga , de la Universidad de San Diego y especializada en emociones, quien ha estudiado este sentimiento de inseguridad en perros.

El equipo de investigadores coordinado por Harris ha analizado el comportamiento de 36 perros de distintas razas y mestizos. Los científicos pudieron comprobar que los canes sienten indiferencia cuando sus amos leen en voz alta un libro con pop-ups (tridimensional, pensado para bebés humanos), que emite ruidos y melodías. Sin embargo, su comportamiento suele cambiar de forma llamativa cuando la atención de sus dueños se dirige hacia muñecos de peluche con formas de perros. Cuando los propietarios fingen cuidar de este peluche, sus canes ladran, mueven su cola de forma ostentosa y algunos, incluso, gruñen o tratan de interponerse entre el muñeco y sus queridos compañeros humanos.

El perro puede sentir celos por nosotros

“No podemos en realidad hablar por los perros, pero parece que, con este comportamiento, el can persigue proteger una relación social que es importante para él; el mismo sentimiento que motiva los celos”, añade Harris. Los resultados de su investigación han sido publicados en la revista científica PLOS ONE.

Los perros exhiben más comportamientos celosos (gruñidos,ladridos, interponerse entre la persona querida y su potencial rival canino, empujar al competir, etc.), cuando sus dueños muestran actitudes protectoras hacia lo que aparenta ser otro perro (el 80%), que cuando lo hacen con objetos inertes como un libro que emite ruidos (el 12%).

El can puede sentir celos por su amo: envidias por miedo a convertirse en el tercero de un peculiar triángulo amoroso, con vértices caninos y humanos. Los celos aparecen cuando se dedican atenciones a otro perro percibido como un competidor, un sentimiento que sugiere que los canes podrían tener una vida emocional más compleja de lo que algunos escépticos querrían admitir.

¿Pueden los perros ser tan celosos como algunas personas?

Esta posibilidad de experimentar emociones fuertes, además, podría desmontar la idea de que los celos son solo experimentados por los más sofisticados humanos: los perros, como muchas personas que comparten su vida con ellos ya sospechaban, pueden ponerse muy celosos. Es decir, si los canes hablaran y cogieran in fraganti a su amo con otro perro, bien podrían decirle: “¡Oye, que te he visto con otro!”.

“No pongo en duda de que el sentimiento de celos en los humanos es una emoción compleja, pero saber que loscanes también sienten celos nos hace entender que este sentimiento tiene que ver con el vínculo existente con la persona amada, con tratar de romper la conexión entre ella y aquel que es percibido como rival”, añade la científica.

Entonces, ¿pueden los perros sentir celos del mismo modo que las personas? “Al igual que ya no dudamos de que mamíferos que comparten la misma base neural con los canes sienten emociones complejas, como la vergüenza o la culpa, es interesante saber que los perros también pueden sentir celos”, concluye el ecólogo Marc Bekoff, de la Universidad de Colorado, y autor de manuales de referencia en el mundo del comportamiento canino, como ¿Por qué los perros nos montan y las abejas se deprimen? (New World Library, 2013).

 

Autor: Eva San Martín                                                    Web: Eroski Consumer