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Los perros se han adaptado a nuestros hogares y forma de vida tras siglos de convivencia con los humanos. Pero su instinto y naturaleza caninos se mantienen y conviene satisfacerlos para tener perros más felices y evitar problemas de comportamiento en casa. Un can presenta, de una manera más o menos acentuada, ciertos instintos que se mencionan en este artículo, como la necesidad de relacionarse con personas y perros, comer, beber y dormir para sobrevivir, olfatear y rastrear, jugar o comunicarse.

Instintos caninos

Gran parte de las consultas que atienden los educadores caninos tienen relación con problemas derivados de la desinformación sobre la naturaleza de los perros

Algunos instintos básicos de un perro suelen crear problemas de convivencia en casa, entre ellos, escarbar en el jardín, esconder comida por los rincones de casa o ladrar.

Cuando los comportamientos de un can están menos humanizados y se acercan más a su naturaleza perruna, tendemos a no comprenderlos o a ser poco tolerantes con ellos. Sin embargo, en el compromiso que implica tener un perro en casa está implícito el hecho de conocer, aceptar y satisfacer los instintos y necesidades inherentes a su especie.

Gran parte de las consultas que atienden los educadores caninos “están relacionadas con problemas derivados de la desinformación sobre la naturaleza de los perros que, en muchos aspectos, es distinta a la nuestra, como en lo que se refiere a sus relaciones sociales”, explica Miguel Velasco, educador canino.

Así lo corrobora también Marco Villén, veterinario que trabaja en etología clínica, quien afirma que ocho de cada diez canes que pasan por su consulta tienen problemas de conducta, cuyo origen es la insatisfacción de sus instintos y necesidades. Y es que a los dueños que desconocen los instintos y necesidades de sus perros les cuesta más hacerles felices. A continuación, se exponen algunas de ellas.

1. Relacionarse con personas y con otros canes

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El perro es un animal social y gregario que necesita vivir acompañado para ser feliz. En el caso de su ancestro, el lobo, la vida en grupo además es necesaria para alimentarse, ya que caza en manada.

Los perros llevan domesticados 12.000 años y están adaptados al entorno humano. Tienen cubiertas sus necesidades alimenticias, así como el cobijo. “Pero mantienen su necesidad imperiosa de relacionarse con personas y otros congéneres para satisfacer su instinto grupal”, comenta Villén,

“De ahí el peligro de volverse neuróticos, en el caso de los perros que viven en un chalé y no entran nunca en casa, ni se relacionan con sus dueños”, advierte este etólogo.

Desde que es cachorro, hay que ofrecer al perro la posibilidad de relacionarse con sus dueños y con otros perros, de pasear a diario y salir a la calle.

2. Comer, beber y dormir: cubrir el instinto básico de la supervivencia

Los perros, antes de ser domesticados, así como los asilvestrados o sus ancestros lobunos, utilizaban gran parte de su energía para conseguir alimento, agua y cobijo para sobrevivir.

Por ello, un can alimentado de manera adecuada y que cuenta con techo donde guarecerse y la compañía de su grupo tiene satisfechas gran parte de sus necesidades e instintos de supervivencia, además, estará más sano y disfrutará de mayor calidad de vida.

3. El instinto de rastreo a través del olfato

El perro es un animal olfativo. Utiliza su nariz para percibir información del mundo que le rodea. Las feromonas olfativas son para el can una fuente de información sobre sus congéneres: edad, sexo, disponibilidad para aparearse.

No en vano, la mucosa olfativa del perro contiene 250 millones de células sensoriales, mientras que las personas cuentan con 10 millones.

El perro necesita usar su extraordinaria nariz a diario cuando se relaciona con otros canes o cuando sale a pasear y rastrea las feromonas olfativas depositadas en la orina por sus congéneres. “Conviene dejar que el perro olisquee con libertad cuando sale a la calle para que estimule su olfato”, recomienda Villén.

Otra conducta asociada al olfato canino y a su instinto predador es la de algunos perros de revolcarse en sustancias con un fuerte olor (como un animal muerto) para evitar que sus presas les olfateen.

4- Jugar y estar activo, ‘mens sana y corpore sano’

Cada perro tiene su propia personalidad y, aunque la domesticación ha camuflado los instintos básicos del perro que vivía en libertad, la necesidad de jugar, como forma de relacionarse y de mantener el cerebro activo, permanece.

Algunas de las formas de satisfacer este sentido lúdico son: roer, huesos o juguetes, como forma de estimulación oral y, a través del olfato, esconder y encontrar alimento.

Ciertos perros lo hacen de manera espontánea y ocultan en lugares de la casa, como bajo el cojín del sofá, comida o juguetes. Pero también hay artilugios específicos, como el kong (objeto donde se puede esconder comida), para desarrollar esta faceta canina lúdico-olfativa.

5. Comunicarse con ladridos o señales olfativas

El perro, como animal social que es, necesita comunicarse, y lo hace de varias maneras: con ladridos u otras emisiones vocales, como gemidos o aullidos. Cuando un extraño llega a casa u oye ruidos, el perro puede ladrar, como forma de proteger su territorio y a su grupo y conviene permitir que lo haga, pero con moderación.

Ciertos comportamientos sociales del perro al comunicarse tienen poca aceptación entre las personas, como el hecho de oler la orina de otros canes durante el paseo. Sin embargo, los expertos recomiendan tolerancia con estas formas de transmisión de información canina que, no por ser reprimidas, dejan de ser necesarias e instintivas para el perro.

Autor: Carolina Pinedo                                                    Web: www.consumer.es