Uno de cada cinco canes sufre una infección de parásitos intestinales a lo largo de su vida a causa de lombrices y tenias, entre otros.

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Uno de cada cinco perros sufrirá una infección por parásitos intestinales a lo largo de su vida, entre ellos, lombrices y tenias. Estos parásitos pueden ser igual o más peligrosos que las garrapatas y pulgas que afectan a los canes. Pero ¿cómo saber si el perro tiene parásitos intestinales? Con este artículo se aprende a reconocer la presencia de estos gusanos en el cuerpo de la mascota, cómo evitar la infección de tenias y lombrices en el perro y qué hacer cuando aparecen.

¿El perro tiene parásitos intestinales?

Dos de cada diez perros padecen una peligrosa infección de parásitos intestinales, como lombrices y tenias, a lo largo de su vida. El can, como las personas, no es inmune a las infecciones intestinales ni a los desórdenes gástricos. Por eso, la presencia de parásitos intestinales y las consecuentes inflamaciones del aparato digestivo son algunas de las dolencias que conviene vigilar en el perro.

Lombrices y tenias son parásitos intestinales frecuentes en estos animales. Mientras que las lombrices son gusanos redondos, con la forma de un cordón, la tenia es un tipo de gusano plano, más parecido a una cinta. Sin embargo, ambos son peligrosos parásitos intestinales para el can: llegan a su aparato digestivo con la intención de alimentarse de lo que este ingiere.

Esto explica que el primer signo de su nociva presencia sea la pérdida de peso del perro y una pérdida de salud generalizada. Pero no solo eso. Su cuerpo reacciona con virulencia ante estos peligrosos parásitos en su intestino. Por este motivo, las diarreas y los vómitos son otras señales que pueden avisar de que la mascota aloja parásitos. Y ¡ojo! porque en otras ocasiones ocurre todo lo contrario y los parásitos intestinales causan flatulencias y estreñimiento en el can.

¿Bacterias en el intestino del perro?

Pero no solo los gusanos infectan el intestino del perro. Bacterias e incluso algunos tipos de hongos también pueden acabar en su aparato digestivo. ¿Cómo responde el intestino del can a esta contaminación? La respuesta inmediata suele ser la inflamación de esta parte de su aparato digestivo. El problema es que el perro no sabe decir qué le pasa, qué le duele. Por eso sus amos son quienes deben prestarle atención y aprender a leer su comportamiento.

Los avisos de una infección bacteriana son, de nuevo, los vómitos y las diarreas anómalas. No es extraño que el animal experimente, a la vez, una pérdida de su apetito. Así que ante cualquier síntoma, se debe acudir al veterinario.

En estas situaciones es cuando más hay que cuidar de la alimentación del can. Hay que reforzarla e introducir algunos cambios en su dieta para lograr su pronta recuperación, pero siembre con los consejos del médico.

¿Cómo evitar los parásitos intestinales en perros?

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Lombrices y tenias infectan al perro cuando este entra en contacto con las heces de otros animales ya contagiados. Por ello, hay que vigilar que el can no se acerque o ingiera los excrementos de otros durante sus paseos. Pero no solo hay que evitar eso. Los alimentos crudos son otra vía de contagio cuando la comida se ha contaminado con lombrices, tenias o sus larvas.

¿Cuál es la mejor forma de prevenir la llegada de parásitos intestinales al perro? Lo primero es ofrecerle siempre alimentos de buena calidad. Además, es importante alejarle de los espacios sucios que puedan estar infectados, así como impedir que chupe o coma alimentos de la calle y tratar de eliminar el contacto con animales que se sospeche que puedan estar infectados.

Y ante cualquier síntoma o creencia de que el can pueda estar infectado por parásitos internos, conviene realizar una pronta visita al veterinario.

Parásitos intestinales en la perra embarazada

Los gusanos que una perra embarazada aloje en su intestino pueden transmitirse a los cachorros durante la gestación y, después, durante la lactancia, a través de la leche materna. Esto explica la importancia de prevenir la infección, de forma especial, cuando la hembra espera cachorros, con el fin de no evitar el daño que estos parásitos son capaces de provocar en las crías. “La prevención es la mejor estrategia para impedir la infección por gusanos internos en una perra embarazada”, explica la veterinaria Diana Contreras.

Para Contreras, es relevante aumentar los controles de parásitos antes de cruzar a la perra y fortalecer la frecuencia del habitual tratamiento desparasitario, que ha de hacerse cada tres meses con dosis extras.

 

Autor: Eva San Martín                                          Web: www.consumer.es