Lomo encorvado, pelo erizado, bigotes hacia delante, movimiento de cola rápido y enérgico o lento e insinuante. Estas son algunas de las señales que los gatos, esos acróbatas seductores, mandan a sus, en ocasiones, despistados dueños para comunicarles su estado de ánimo. En este artículo se explican las señales corporales que el gato emite cuando está tranquilo, enfadado, nervioso o busca contacto con quienes le rodean.

Gatos, ¿cómo se comunican con su cuerpo?

Los gatos suelen ser incomprendidos por sus dueños y tienen fama de ariscos y de ser poco sociables y comunicativos. Sin embargo, los felinos son muy expresivos con su cuerpo: es cuestión de observarles para entender lo que nos cuentan.

El gato es muy expresivo con su cuerpo, aunque tiene fama de ser arisco y poco comunicativo

“El gato es un mamífero diplomático que evita el enfrentamiento, por lo que emite señales que informan a sus interlocutores sobre su estado de ánimo“, explica Helena Bat, etóloga felina.

Por eso no escatima en movimientos musculares para transmitir cómo se encuentra. Es un acróbata elástico, capaz de llevar a cabo movimientos imposibles, lo que se traduce en un cuerpo muy expresivo.

El gato nos transmite tranquilidad con su cuerpo

Un felino relajado puede tener sus ojos redondos, entrecerrados, como si tuviera sueño. Sus orejas estarán rectas y algo inclinadas hacia delante. Sus garras se mostrarán replegadas y puede colocarlas bajo su cuerpo, mientras está tumbado. Su cola estará inmóvil o mostrará movimientos lentos y pausados. Sus bigotes tendrán una posición neutra y puede bostezar, como signo de bienestar y serenidad.

El gato relajado y a gusto mulle, es decir, utiliza sus patas delanteras como si estuvieran ahuecando algo

Una forma que el gato utiliza para dejar claro que está relajado y a gusto es la acción de mullir, que consiste en utilizar sus patas delanteras como si estuvieran ahuecando algo. Este movimiento también lo realizan cuando son cachorros y maman de su madre.

Por su parte, el felino que demanda atención y caricias se restregará contra las piernas de su dueño, le olerá con los ojos entrecerrados, ronroneará, dará topetazos con la cabeza, se subirá a su regazo y mostrará su alegría con la cola erguida, que hará movimientos rápidos, cortos y rítmicos.

Gato enfadado

Cuando el gato muestra su enfado

Hace falta estar muy despistado para no darse cuenta de que un gato está enfadado o no quiere que le molesten, porque su aspecto puede tornarse muy amenazador. El felino puede buscar las caricias de su dueño, y no interpretar las señales de aviso del animal puede suponer encontrarse con un mordisco.

Un gato enfadado se lame las patas con rapidez y tiene las pupilas dilatadas

“Un gato que se lame las patas con rapidez y de manera repetitiva y que mueve su lomo, como si tuviera calambres, transmite ansiedad e incomodidad y puede intentar morder a quien no se da por aludido”, explica Emily Badaraco, técnica veterinaria especialista en gatos.

Un felino que muestra agresividad o enfado puede ser muy expresivo. Orejas replegadas hacia atrás, pelo del lomo erizado, posición del cuerpo replegada o lomo encorvado hacia afuera, pupilas dilatadas, boca abierta y enseñando los dientes, ojos en posición oblicua y bigotes pegados a su hocico o bufidos son algunas de las señales visuales que el gato utiliza para dejar claro que está a punto de atacar.

¿Cómo nos cuenta el felino que está nervioso? Un gato que está alterado por diversos motivos, como una visita en casa con la que se siente amenazado, puede emitir varias señales corporales, entre ellas: movimientos de cola rápidos y enérgicos, ojos redondos con expresión de extrema atención, movimientos rápidos con las orejas hacia los lados o lamerse las patas con rapidez. La punta de su cola puede estar doblada hacia su cuerpo.

Gato enfadado

Señales sonoras y olfativas del gato

El felino puede completar la información que ofrece con el cuerpo a sus interlocutores mediante sonidos y aromas. Un gato que emite maullidos largos e insistentes solicita algo, como alimento o agua. Pero si son similares a un gemido y el animal se muestra decaído, puede ser que sienta dolor.

El ronroneo es una vibración particular que el gato realiza con sus cuerdas vocales y con el que transmite que se encuentra tranquilo y a gusto, pero que también puede ser síntoma de que el felino siente dolor, porque el ronroneo le ayuda a calmar el malestar.

El bufido y el gruñido son sonidos que el gato hace cuando está muy enfadado y se siente amenazado. Con ellos advierte de que puede atacar en cualquier momento si no encuentra escapatoria y se siente acorralado.

Tiene, además, un sentido del olfato muy desarrollado, y por eso emite feromonas o señales olfativas para que sus congéneres capten información sobre cuestiones como su predisposición al apareamiento. Para ello despide partículas olfativas con varias partes de su cuerpo. Las almohadillas de sus patas y su barbilla y pómulos tienen feromonas olorosas con las que marca su territorio, explica Helena Bat, etóloga felina.

La orina y las heces del gato poseen un penetrante olor que deja mensajes a sus congéneres. Con ellas también determina cuál es su zona y deja claro si es macho o hembra o está dispuesto para la reproducción. “Los felinos tienen glándulas anales, como el perro, pero las utilizan de manera más esporádica, para marcar su territorio de forma especial o cuando están nerviosos”, comenta Bat.

Gato comunicación

Dueños de gatos y su comunicación con ellos

Los dueños de gatos se pueden dividir, según su conocimiento de las pautas comunicativas de sus mascotas, en varias clases, explica Tania Velasco, veterinaria especialista en felinos:

  • Los que han tenido perro antes que gato y extrapolan la comunicación no verbal del can al felino, lo cual es un error, porque tienen distintas formas de transmitir información con su cuerpo.
  • Los que tienen gato pero tienden a humanizar su comportamiento y malinterpretan las señales que el felino les manda con su cuerpo.
  • Los que observan a sus gatos y se informan de sus pautas comunicativas, hasta entenderles y lograr una convivencia fluida en casa.

 

Autora: Carolina Pinedo

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