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Perros y gatos están constantemente expuestos a sustancias y organismos externos que pueden producir reacciones alérgicas. Para evitar complicaciones es importante brindar un cuidado especial a su piel y evitar alergias. La prevención exige cuidar ciertos aspectos básicos, tales como una alimentación sana y nutritiva, un lugar apropiado para vivir y un ambiente limpio.

La alergia es una reacción frente a una sustancia extraña denominada alérgeno. Éste puede ser un producto bacteriano, un fármaco, alimentos diversos, polen, lana o algún insecto. Es normal que tu perro o gato se rasque de vez en cuando. Sin embargo, si la mascota se rasca, lame o pierde pelo de forma excesiva y persistente, podría ser signo de una alergia.

La salud está en la piel

Cuando la piel empieza a picar, tu animal de compañía comienza a rascarse, morderse o frotarse. Esta conducta se intensifica en la medida que la picazón continúa. El pelo se pierde, la piel enrojece y pueden producirse infecciones. Se recomienda acudir al veterinario inmediatamente para poder identificar y tratar el problema lo antes posible.

La piel refleja el estado de salud de tu mascota. Un pelaje descuidado puede dar lugar a infecciones y favorecer la proliferación de parásitos externos. La mascota debe tener siempre una manta limpia, ya que una sucia constituye un medio favorable para el desarrollo de hongos y bacterias.

Las pulgas: enemigos de la mascota

Dentro de las alergias en las mascotas, una de las causas más comunes que afectan a ambas especies domésticas es la causada por parásitos externos como pulgas, garrapatas, piojos, sarnas, etc. Las pulgas, al picar al animal, inyectan una pequeñísima cantidad de saliva suficiente para sensibilizarlos a la picazón. En este sentido, una sola pulga puede desencadenar todo el proceso alérgico.

Hay varios productos efectivos para controlar a este insecto, tanto aerosoles o líquidos específicos, así como los insecticidas hogareños. También puedes optar por colocar a tu mejor amigo un collar que cambiarás regularmente, aplicarle talcos especiales o darle comprimidos antipulgas. Recuerda que antes de hacer nada, debes consultar con el veterinario.

Cuidado con las flores

Las reacciones alérgicas por inhalación son causadas por sustancias provenientes del polen de las flores, pasto u otras plantas de la casa, así como también por el polvo del hogar y el moho. Al parecer, existe una predisposición genética en perros y gatos a padecer este tipo de alergia, que usualmente aparece entre el primer y tercer año de vida del animal.

El paso inicial para solucionarlo consiste en identificar la sustancia que produce la alergia y, si es posible, removerla del ambiente donde habita la mascota. Existen distintos tipos de tratamientos, entre ellos, el suministro de bajas dosis de corticoides, cuyos resultados varían de acuerdo al ejemplar. Por ello, estos medicamentos deben suministrarse bajo estricto control veterinario.

Precaución: no tocar

El contacto físico de la mascota con sustancias ofensivas, tales como los insecticidas, pinturas, polen y pasto, entre otros, también puede desatar reacciones de rechazo. Las áreas de pelaje fino o sin pelo suelen ser las más afectadas. Las alergias por contacto presentan una piel lastimada, reseca y cuarteada.

Intenta evitar que tu animal de compañía trate de aliviarse el dolor o la molestia lamiéndose o rascándose, ya que empeorará. Acude al especialista cuanto antes mientras aplicas paños húmedos para aliviar el escozor. No bañes a tu perro o gato utilizando los mismos geles o champús que usas para tu aseo personal: ellos necesitan productos específicos.

A la hora de comer

También pueden originarse por problemas de alimentación. La carencia o exceso de ciertos nutrientes importantes en la dieta pueden provocarlas. Algunos perros y gatos son alérgicos a las comidas que contienen ciertos tipos de proteínas y ácidos grasos. En estos casos se recomienda alimentarlos con productos balanceados específicos.

Ante un fenómeno de este tipo conviene que la dieta esté supervisada por un experto en salud animal. Si bien la alergia a compuestos de la dieta suele observarse por signos clínicos en la piel (prurito), es posible también observar reacciones a nivel respiratorio (estornudos y tos) y a nivel digestivo (vómitos y diarrea).

Una dieta sana y nutritiva incentivará a perros y gatos a recobrar energía, participar en las actividades familiares y minimizar el riesgo de enfermedades, ayudando a que tu mascota tenga una vida más sana y feliz.