El pigargo europeo vuelve a criar en España:

El cielo del norte de España vuelve a tener una protagonista que durante décadas había desaparecido de nuestro paisaje como especie reproductora. Tres nuevos pigargos europeos han nacido en libertad en España durante 2026, un acontecimiento que supone un importante paso adelante para la recuperación de esta enorme rapaz.

Los nacimientos se han producido dentro del Proyecto Pigargo, una iniciativa de conservación puesta en marcha por GREFA en 2021 con el objetivo de recuperar en nuestro país una población reproductora de esta especie.

El pigargo europeo (Haliaeetus albicilla) estaba catalogado oficialmente como especie extinguida en España. Ahora, cinco años después del comienzo del proyecto, la especie no solo ha regresado: también está empezando a reproducirse de nuevo.

Tres nuevos pigargos nacidos en libertad

La temporada reproductora de 2026 ha dejado tres nuevos pollos de pigargo europeo en el norte de España.

Dos de ellos son hermanos y proceden de la pareja formada por el macho Pimiango y la hembra Mansolea. Esta misma pareja protagonizó otro acontecimiento histórico en 2025 al sacar adelante a Aquila, considerado el primer pigargo europeo nacido en España tras la extinción de la especie como reproductora.

El tercer pollo de 2026 pertenece a una segunda pareja que también ha conseguido reproducirse con éxito.

Los dos nidos se encuentran en el ámbito de la cornisa cantábrica y su localización exacta no se ha hecho pública. La razón es sencilla: evitar molestias y perturbaciones durante una etapa especialmente delicada para las aves.

Una especie que llevaba décadas sin reproducirse en España

El pigargo europeo es una de las águilas de mayor tamaño de Europa. Su desaparición como reproductor en España convirtió su regreso en un auténtico desafío para los expertos en conservación.

En 2021 comenzó la primera fase del Proyecto Pigargo. Nueve ejemplares procedentes de Noruega fueron trasladados al norte de la península para iniciar el proceso de reintroducción.

Las aves pasaron primero por un periodo de aclimatación y posteriormente fueron liberadas. Para conocer sus movimientos y supervivencia se utilizaron emisores GPS.

El nacimiento de Aquila cambió la historia

En septiembre de 2025 llegó una noticia que marcó un antes y un después.

Una pareja formada por dos ejemplares reintroducidos consiguió reproducirse y nació un pollo en el norte de Castilla y León. Aquella cría se convirtió en el primer pigargo europeo nacido en España después de la desaparición de la especie como reproductora.

El nacimiento demostró que el proyecto había conseguido superar uno de los principales retos: que los ejemplares liberados no solo sobrevivieran en la naturaleza, sino que llegaran a formar parejas y reproducirse.

¿Cómo es el pigargo europeo?

El pigargo europeo es una rapaz impresionante. Los adultos pueden superar los 90 centímetros de longitud y alcanzar una envergadura de aproximadamente 2,5 metros. Las hembras son generalmente mayores que los machos.

Su aspecto resulta inconfundible cuando alcanza la madurez: cuerpo de color pardo, cabeza más clara, un poderoso pico amarillo y una característica cola blanca.

Precisamente esa cola blanca es una de sus principales señas de identidad.

Los ejemplares jóvenes presentan una coloración diferente y necesitan varios años para adquirir el aspecto característico de los adultos.

Un águila estrechamente ligada al agua

El pigargo europeo está asociado principalmente a zonas costeras, lagos, grandes ríos y humedales, donde encuentra buena parte de sus presas.

Es un depredador oportunista y su alimentación puede incluir peces, aves acuáticas y pequeños mamíferos. También puede aprovechar carroña cuando está disponible.

Su enorme tamaño y su capacidad de vuelo le permiten desplazarse por grandes territorios en busca de alimento.

Por eso, para que una población de pigargos pueda establecerse de manera estable, no basta con liberar ejemplares: es necesario que existan hábitats adecuados, alimento suficiente y condiciones de seguridad.

La conservación no termina con la liberación

Uno de los aspectos más interesantes del Proyecto Pigargo es precisamente que la reintroducción no consiste simplemente en soltar animales.

Los ejemplares son monitorizados y sus desplazamientos permiten conocer cómo utilizan el territorio, dónde encuentran alimento y qué amenazas pueden encontrarse.

La información obtenida mediante los emisores GPS es especialmente importante para detectar riesgos y mejorar las medidas de conservación.

Además, el proyecto trabaja para reducir peligros asociados a infraestructuras humanas, como determinados tendidos eléctricos.

Tres pollos que representan mucho más que tres aves

Los tres nuevos pigargos nacidos en 2026 tienen un significado que va mucho más allá de su número.

Cada nacimiento demuestra que la especie está completando una de las fases más difíciles de cualquier programa de reintroducción: reproducirse en libertad.

Los tres ejemplares ya han abandonado sus respectivos nidos y se encuentran moviéndose por sus territorios natales. Todavía dependen de sus progenitores, aunque la mayor de las dos hermanas nacidas en el mismo nido ya ha comenzado a buscar alimento de manera autónoma.

Cuando una especie vuelve a formar parte del paisaje

La recuperación del pigargo europeo es también un ejemplo de lo que significa restaurar la biodiversidad.

Durante años, observar un pigargo criando en España parecía imposible porque la especie había desaparecido como reproductora.

Ahora existen parejas que construyen sus nidos, incuban sus huevos y sacan adelante a sus pollos. No significa que la recuperación esté terminada. Una población necesita tiempo para consolidarse y crecer, y será necesario seguir vigilando a los ejemplares y protegiendo los lugares donde se establezcan. Pero los resultados de 2026 permiten mirar al futuro con optimismo.

Tres nuevos pigargos han nacido en libertad en España. Y cada uno de ellos representa una pequeña victoria para la conservación de nuestra fauna.

El regreso del pigargo europeo demuestra que, cuando existe un trabajo de conservación continuado y se protegen adecuadamente los ecosistemas, algunas especies que parecían haber desaparecido para siempre pueden volver a formar parte de nuestros paisajes.

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