A muchos perros les llama la atención la televisión por una combinación de percepción sensorial, estimulación cognitiva y aprendizaje. No todos reaccionan igual, pero cuando lo hacen suele deberse a varios factores técnicos y conductuales, en este artículo te lo explicamos.
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Neurobiología de la visión canina
La visión del perro está adaptada a la detección de movimiento más que al detalle fino. Su retina tiene una mayor proporción de bastones que de conos, lo que favorece:
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Sensibilidad al movimiento
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Visión en condiciones de baja luz
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Detección rápida de cambios en el entorno
Las pantallas modernas (LED / OLED con altas tasas de refresco) producen una continuidad de imagen suficiente para que el cerebro del perro no la perciba como una secuencia de fotogramas, sino como acción real. En televisores antiguos, muchos perros ignoraban la pantalla porque veían parpadeo; hoy la señal visual es compatible con su umbral de percepción temporal.
Desde el punto de vista cortical, los estímulos dinámicos activan áreas asociadas a orientación y vigilancia. En otras palabras: la TV puede activar el mismo circuito que se usa para detectar presas, intrusos o compañeros.
Cognición y procesamiento de imágenes
Los perros no “entienden” la televisión como narrativa simbólica. No siguen historias ni personajes. Pero sí pueden:
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Discriminar siluetas animales
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Reconocer patrones de locomoción
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Reaccionar a posturas corporales
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Asociar sonidos con eventos
Algunos estudios de cognición canina muestran que ciertos perros responden diferencialmente a imágenes de otros perros frente a objetos inanimados. Esto sugiere que no es solo movimiento aleatorio: hay procesamiento categorial básico.
La televisión se convierte entonces en un estímulo ambiguo: es artificial, pero contiene señales biológicamente relevantes.
Audio: el disparador más potente
En muchos casos el interés no nace de la imagen, sino del sonido. El rango auditivo canino supera ampliamente el humano, especialmente en frecuencias altas. Ladridos, chillidos, sirenas o timbres televisivos pueden provocar:
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Respuesta de alerta
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Búsqueda del origen del sonido
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Conducta territorial
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Vocalización reactiva
El cerebro del perro no distingue entre “sonido grabado” y “evento real”. Para él, un ladrido en la TV es un perro potencial en su territorio.

Aprendizaje asociativo
Con la repetición, los perros aprenden patrones:
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Ciertos sonidos → aparece un animal en pantalla
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Ciertas músicas → comienza un programa estimulante
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Presencia humana frente al televisor → momento de calma social
Así, la televisión puede integrarse en su mapa cognitivo del hogar. Algunos perros incluso anticipan estímulos y se orientan hacia la pantalla antes de que aparezcan.
Esto no implica comprensión conceptual, sino condicionamiento y predicción sensorial.
Enriquecimiento ambiental vs. sobreestimulación
La televisión puede actuar como enriquecimiento ambiental pasivo, especialmente en perros:
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Que pasan muchas horas solos
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Con alta necesidad de estimulación
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Jóvenes o con gran impulso de presa
Programas con animales, paisajes o movimiento suave pueden reducir aburrimiento. Sin embargo, en perros reactivos o ansiosos puede ocurrir lo contrario:
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Hipervigilancia
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Frustración por estímulos inalcanzables
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Aumento de ladridos
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Estrés sostenido
La clave es observar el lenguaje corporal: relajación vs. tensión.
Diferencias individuales y genéticas
No todos los perros responden igual. Factores relevantes:
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Genética de raza (pastores, terriers y cazadores suelen mostrar mayor activación visual)
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Etapa de desarrollo (cachorros exploran más estímulos nuevos)
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Historia de socialización
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Nivel de energía
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Temperamento basal
Para algunos, la TV es irrelevante. Para otros, es una ventana falsa al mundo.

¿Es recomendable poner televisión a un perro?
No debe sustituir ejercicio físico, interacción social ni enriquecimiento real. Puede ser un complemento, pero no una solución conductual. Si el perro se excita en exceso, conviene limitar la exposición.
La estimulación saludable incluye:
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Paseos exploratorios
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Juegos de olfato
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Juguetes interactivos
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Entrenamiento cognitivo
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Contacto social
La televisión es, como mucho, un estímulo secundario.