Autor: Chinchillasmascotas

 

Manejo de las chinchillas

 

chinchillas_manipular_1En el momento en que nuestra chinchilla llega a casa debemos comprender que se muestre asustada o esquiva e intentaremos estresarla lo menos posible. Elegiremos para ella un lugar de la casa tranquilo, sin ruidos y que no sea lugar de paso frecuente de los miembros de la familia, también evitaremos el contacto con otras mascotas de casa. Durante estos primeros días no cogeremos, manosearemos ni agobiaremos a nuestro animal.

En nuestros primeros contactos con la chinchilla recién llegada a casa deberemos acercarnos a la jaula y dejar que nos vea, que se acostumbre a nuestra presencia mientras le hablamos con un tono suave y pausado para que el animal se acostumbre a nuestra presencia. Cuando no muestre temor ante nuestra presencia podemos empezar a meter la mano en su jaula dejando siempre que sea ella la que se acerque a olernos, sin perseguirla ni agobiarla, poco a poco la curiosidad irá venciendo a su temor y se acercará a olisquear ese elemento nuevo que ha aparecido en su jaula. Podemos ofrecerle alguna golosina para que nuestra chinchilla nos asocie con algo bueno y nos pierda el temor mas rápidamente, pero nunca deberemos abusar de las chucherías porque podría ser dañino para su salud. Es muy normal que durante estos primeros días la chinchilla mordisquee nuestros dedos con quizás demasiada fuerza haciéndonos incluso algo de daño, pero no lo hacen con mala intención, tan solo examinan nuestros dedos para comprobar si son susceptibles de ser roídos, pronto aprenderá que no lo son.

Una vez la chinchilla sepa que nuestra mano no le va a hacer daño es el momento de empezar a cogerla, para lo cual deberemos abrir por completo nuestra mano dentro de la jaula de la chinchilla y dejar que sea ella la que se suba, a lo sumo podemos introducir la mano por debajo de la chinchilla pero nunca sujetarla con firmeza, solo conseguiríamos asustarla. Con la chinchilla sobre la palma de nuestra mano podemos sacarla de la jaula y apoyarla contra nuestro pecho, siempre manteniendo una mano por debajo de ella para que sus patas no queden en el aire, ya que eso las incomoda enormemente. Es posible que las primeras veces que cogemos a nuestra chinchilla esta se muestre asustada e incomoda pero si la cogemos todos los días pronto se acostumbrará a ello y su actitud pasará a ser mansa y tranquila, podremos entonces sacarla de la jaula y mantenerla sobre la palma de nuestra mano sin miedo a que escape, ya que ella se encontrará tan a gusto con nosotros que no mostrará interés alguno por huir de nuestro lado.

Nuestra chinchilla será enormemente feliz si la soltamos un rato todos los días para que pueda correr e investigar para saciar su curiosidad y consumir energías. Pero en ocasiones puede resultar un problema volverla a coger para devolverla a su jaula, en pocas ocasiones las chinchillas colaboran gustosamente a la hora de ser devueltas a su jaula. Una buena pauta a seguir para no tener demasiados problemas a la hora de coger a nuestra chinchilla estando suelta es que el lugar donde la soltemos sea un sitio no demasiado grande y sin escondites de los cuales sea demasiado difícil sacarla, un pasillo, la cocina o el baño suelen ser una buena elección, siempre y cuando no exista el peligro de que nuestra chinchilla se meta de un salto en la raza del WC o en un cubo de fregar. Deberemos sentarnos con ella en el suelo y dejar que se suba por encima nuestro y nos “use” como juguete de obstáculos, la chinchilla disfrutará mucho saltando de nuestra pierna a nuestro hombro e incluso a nuestra cabeza y si además le ofrecemos de vez en cuando una golosina reforzaremos aún mas la conducta de acercarse a nosotros en pleno paseo. Cuando sea la hora de guardarla a su jaula tan solo deberemos de esperar a que ella se acerque a nosotros para coger alguna golosina que le ofrecemos o simplemente para jugar y cogerla suavemente para devolverla a su jaula.

Algunas chinchillas especialmente inteligentes pueden aprender trucos sencillos como responder al nombre, para ello deberemos emplear el método del refuerzo positivo, para lo cual si queremos, por ejemplo, enseñarle a nuestra chinchilla a que venga hasta nosotros cuando la llamamos deberemos de pronunciar su nombre y si ella casualmente se acerca a nosotros entonces la premiaremos con una golosina. Repetiremos esto hasta que nuestro animal responda al nombre viniendo instintivamente hasta nosotros. Este método podemos emplearlo para enseñarle pequeños trucos fáciles que se nos ocurran. Nunca deberemos de chillar y mucho menos pegar a nuestra chinchilla, el refuerzo negativo no funciona con ellas, solo conseguiremos que nos coja miedo y pierda la confianza que había podido depositar en nosotros.

Si tratamos a nuestra chinchilla con cariño y dulzura, la cogemos con frecuencia, respetamos sus momentos de sueño y le hablamos suavemente, reforzaremos nuestro vínculo con ella y podremos disfrutar de la compañía de una mascota muy amigable, capaz de reconocernos, de comunicarse con nosotros haciéndonos saber que es lo que quiere y entendiendo lo que deseamos de ella, que nos reportará enormes satisfacciones.