Si una tortuga no tiene acceso a una luz (ultravioleta B) y alimentación adecuadas puede ocurrirle ésto debido a una incorrecta regulación del metabolismo del calcio. El caparazón y el resto de huesos no se osifican correctamente, produciéndose: fracturas espontáneas, deformaciones durante el crecimiento que pueden incapacitar al animal para moverse o comer correctamente, estreñimiento e incluso convulsiones muy graves. Nosotros lo llamamos Enfermedad Ósea Metabólica.

 

 

 

 

El caparazón de una tortuga no recién nacida debe ser duro y no debe ceder lo más mínimo a la presión (realizada de forma moderada) de nuestras manos. En caso contrario debéis acudir al veterinario.

La mejor manera de prevenir la Enfermedad Ósea Metabólica es facilitar a la tortuga las condiciones de vida más adecuas para la especie, es muy importante informarse de esto antes de adquirirlas.

Autor: Miguel Gallego                                 Web: Centro Veterinario Madrid Exóticos