Tortuga mora (Testudo graeca): características y cuidados

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La tortuga mora (Testudo graeca) es uno de los quelonios terrestres más representativos de los ambientes mediterráneos. Su aspecto tranquilo y su capacidad para adaptarse a condiciones relativamente secas han hecho que sea una especie muy conocida entre los aficionados a los reptiles.

Sin embargo, detrás de su aparente rusticidad se encuentra una tortuga con unas necesidades ambientales muy concretas. Además, es una especie protegida cuya tenencia y comercio están sujetos a una importante normativa, por lo que nunca debe adquirirse un ejemplar procedente de la naturaleza.

 

¿Cómo es la tortuga mora?

La tortuga mora posee un caparazón alto y abombado, generalmente de tonalidades amarillentas, ocres o marrones, sobre el que aparecen manchas oscuras de intensidad variable. El patrón de coloración puede cambiar considerablemente dependiendo de la población y procedencia geográfica.

Una de sus características más reconocibles es la presencia de pequeños espolones córneos en la parte posterior de los muslos, rasgo que da lugar a uno de sus nombres comunes en inglés: spur-thighed tortoise.

La cabeza suele presentar tonos amarillentos u ocres y las extremidades son robustas, adaptadas perfectamente a la vida terrestre. Las patas delanteras están protegidas por grandes escamas y cuentan con fuertes uñas que utiliza para desplazarse, excavar y buscar refugio.

El tamaño también presenta variaciones geográficas. Por este motivo, no resulta adecuado establecer una única medida como referencia para todos los ejemplares de Testudo graeca.

 

¿Por qué se llama “tortuga mora”?

Aunque su nombre científico contiene el término graeca, la especie no recibe esta denominación porque proceda de Grecia.

El origen del nombre se relaciona tradicionalmente con los dibujos presentes en las placas del caparazón, que fueron asociados con los mosaicos griegos.

En España es mucho más habitual y apropiado hablar de tortuga mora.

Foto propiedad de: Alfred Franz

Distribución y hábitat

La tortuga mora presenta una amplia distribución alrededor del Mediterráneo, aunque sus diferentes poblaciones muestran importantes diferencias genéticas y morfológicas.

Es una especie asociada principalmente a ambientes mediterráneos secos y semiáridos, donde encuentra una combinación de matorrales, herbazales, claros, zonas pedregosas y refugios naturales.

En España su presencia es muy localizada. Existen poblaciones en el sureste peninsular y en Doñana, además de una población residual en Mallorca.

En estos ambientes puede encontrarse en zonas de matorral mediterráneo, pinares, dunas y áreas abiertas. En determinadas regiones también ocupa paisajes agrícolas tradicionales, siempre que conserven suficientes refugios y vegetación natural.

 

Una especie perfectamente adaptada al clima mediterráneo

La tortuga mora está adaptada a un clima caracterizado por periodos cálidos y secos y por variaciones estacionales.

Durante las horas de mayor temperatura puede reducir notablemente su actividad y buscar refugio entre la vegetación, bajo piedras o en pequeñas cavidades.

Esta estrategia le permite evitar las condiciones ambientales más extremas y ahorrar agua y energía.

Su actividad tampoco es uniforme durante todo el año. Las temperaturas y la disponibilidad de alimento condicionan sus desplazamientos, alimentación y periodos de reposo.

 

 

Revisado: 11 Agosto 2023 - Publicado el: 8 Nov 2013

¿Qué come la tortuga mora?

La alimentación de Testudo graeca es fundamentalmente herbívora.

En libertad consume diferentes plantas silvestres, hojas, flores y otras partes vegetales disponibles según la estación. Su dieta natural es rica en fibra y relativamente pobre en alimentos muy energéticos.

Cuando se mantiene en cautividad, la alimentación debería intentar reproducir esta situación.

Entre las plantas que pueden formar parte de una dieta adecuada se encuentran diferentes hierbas y plantas silvestres seguras, como:

  • Diente de león.
  • Llantén.
  • Malva.
  • Cerraja.
  • Trébol, en cantidades moderadas.
  • Hojas y flores de plantas silvestres no tratadas con pesticidas.

La variedad es importante. No conviene basar la alimentación exclusivamente en lechuga u otra única verdura.

También debe evitarse convertir la fruta en un alimento habitual. Los alimentos demasiado ricos en azúcares o con una composición nutricional inadecuada no representan la dieta natural de esta tortuga.

No es recomendable ofrecer carne a la tortuga mora (Testudo graeca) como parte de su alimentación habitual.

Aunque ocasionalmente pueda ingerir algún pequeño invertebrado de forma accidental mientras busca alimento, su dieta natural es principalmente herbívora y está basada en hierbas, hojas, flores y otras plantas.

Por este motivo, no debemos ofrecerle carne, pescado, pienso para perros o gatos, huevo ni otros alimentos de origen animal de manera intencionada. Estos alimentos no forman parte de una dieta adecuada para esta especie y pueden aportar una cantidad de proteínas y nutrientes que no se corresponde con sus necesidades fisiológicas.

Una alimentación demasiado rica en proteínas puede favorecer un crecimiento anormalmente rápido, alteraciones en el desarrollo del caparazón y problemas metabólicos a largo plazo.

 

Calcio y exposición a los rayos UVB

El calcio desempeña un papel fundamental en la formación y mantenimiento del caparazón y del esqueleto.

Pero proporcionar calcio no es suficiente. La tortuga necesita también unas condiciones adecuadas de exposición a radiación ultravioleta B (UVB), especialmente cuando vive en instalaciones interiores.

La radiación UVB participa en la síntesis de vitamina D3, necesaria para que el organismo pueda utilizar correctamente el calcio.

En instalaciones exteriores, la exposición a la luz solar natural resulta especialmente beneficiosa siempre que el recinto sea seguro y permita al animal elegir entre zonas soleadas y áreas de sombra.

 

¿Puede vivir en un terrario?

En ejemplares adultos, siempre que las condiciones climáticas lo permitan, una instalación exterior amplia y correctamente acondicionada suele ser mucho más apropiada que mantenerlos permanentemente en un pequeño terrario.

Un recinto para una tortuga mora debe proporcionar:

  • Espacio suficiente para desplazarse.
  • Zonas de sol y sombra.
  • Refugios.
  • Un sustrato adecuado para excavar.
  • Vegetación segura.
  • Protección frente a escapes y depredadores.
  • Una zona seca y otra que permita cierto grado de humedad ambiental natural.
  • Acceso permanente a agua limpia.

Los recintos pequeños limitan el comportamiento natural del animal y dificultan que pueda regular adecuadamente su temperatura.

 

Temperatura y termorregulación

Como reptil ectotermo, la tortuga mora depende de las condiciones ambientales para regular su temperatura corporal.

Por eso no debemos intentar mantener todo el recinto a una temperatura uniforme. Lo adecuado es crear un gradiente térmico, de manera que la tortuga pueda desplazarse entre zonas más cálidas y otras más frescas.

Por la mañana puede aprovechar el sol para elevar su temperatura corporal y posteriormente desplazarse hacia lugares con sombra cuando necesite disminuirla.

Esta posibilidad de elegir es mucho más importante que intentar mantener artificialmente una temperatura constante.

 

¿Necesita hibernar?

Las poblaciones de Testudo graeca están adaptadas a diferentes condiciones climáticas y el comportamiento estacional puede variar según su procedencia. Por ello, no debería aplicarse automáticamente el mismo protocolo de hibernación a todos los ejemplares.

Antes de plantear una hibernación en cautividad hay que conocer la procedencia del animal, su estado sanitario, edad y condición corporal.

En ejemplares mantenidos como mascotas, cualquier protocolo de hibernación debería plantearse con especial precaución y, si existen dudas, consultar previamente con un veterinario especializado en reptiles.

 

¿Cómo distinguir el sexo?

El dimorfismo sexual se hace más evidente cuando los ejemplares alcanzan cierta edad y tamaño.

En general, los machos adultos suelen presentar una cola proporcionalmente más larga y robusta y determinadas diferencias en la forma del plastrón y de las placas caudales. Las hembras suelen alcanzar un tamaño corporal mayor y presentan una cola más corta.

En ejemplares jóvenes la diferenciación sexual puede resultar complicada y las características externas no siempre permiten determinar el sexo con seguridad.

 

Hembra (izquierda), macho (derecha) de T. graeca - Foto propiedad de: Bárbara - Wikipedia
Hembra (izquierda), macho (derecha) de T. graeca – Foto propiedad de: Bárbara – Wikipedia

 

Una tortuga muy longeva

Como sucede con otros quelonios terrestres, la tortuga mora puede alcanzar una edad considerable cuando disfruta de buenas condiciones de vida.

Su longevidad es precisamente uno de los aspectos que debe tener en cuenta cualquier persona que se plantee mantener una tortuga de esta especie.

No es un animal para adquirir por impulso. Tener una tortuga puede suponer un compromiso de varias décadas y requiere planificar adecuadamente su alojamiento, alimentación, cuidados veterinarios y posibles cambios de residencia.

 

Una especie protegida

La tortuga mora no debe considerarse un animal que pueda recogerse del campo para mantenerlo como mascota.

La especie está incluida en CITES Apéndice II y en la normativa europea de comercio de fauna protegida; además, cuenta con protección internacional y europea.

En España, además, existen poblaciones silvestres de especial interés para la conservación. La captura de ejemplares en la naturaleza constituye una amenaza para sus poblaciones, junto con la transformación y degradación del hábitat.

Por tanto, si se adquiere un ejemplar, es imprescindible que su procedencia sea legal y que pueda acreditarse documentalmente.

 

La importancia de conservar su hábitat

La conservación de la tortuga mora no depende únicamente de proteger al animal frente a la captura.

La pérdida y fragmentación del hábitat, la intensificación agrícola, los incendios, determinadas infraestructuras y otras alteraciones del territorio pueden afectar seriamente a sus poblaciones.

Además, las tortugas tienen una característica que dificulta especialmente su recuperación: son animales longevos y de maduración relativamente lenta.

Por ello, la desaparición de ejemplares adultos puede tener consecuencias importantes para una población.

 

¿Es una buena mascota?

La tortuga mora puede parecer un animal sencillo porque no necesita paseos ni interacción constante con las personas. Sin embargo, sus necesidades de alojamiento, alimentación, radiación UVB, temperatura y espacio son mucho mayores de lo que suele imaginarse.

No es recomendable mantenerla en un recipiente pequeño ni alimentarla exclusivamente con verduras de supermercado.

Tampoco debe adquirirse nunca un ejemplar sin conocer su procedencia legal.

Una tortuga bien cuidada puede convertirse en un compañero para muchos años, pero precisamente por su longevidad y necesidades específicas requiere un compromiso responsable.

 

Curiosidades sobre la tortuga mora

  • Es una tortuga terrestre, no acuática.
  • Su nombre científico es Testudo graeca Linnaeus, 1758.
  • Su dieta es principalmente herbívora.
  • Los espolones de los muslos son una de sus características más reconocibles.
  • Puede permanecer largos periodos refugiada cuando las condiciones ambientales son desfavorables.
  • Las poblaciones de distintas regiones pueden presentar diferencias importantes.
  • En la península ibérica, la taxonomía de las poblaciones de tortuga mora ha sido objeto de revisión genética y actualmente se reconoce Testudo graeca whitei para la población ibérica en determinadas clasificaciones.
  • Es una especie protegida y su comercio está regulado.

 

Una joya de los ecosistemas mediterráneos

La tortuga mora es mucho más que un reptil de movimientos pausados. Es una especie estrechamente vinculada a los paisajes mediterráneos y un buen ejemplo de la extraordinaria capacidad de adaptación de los quelonios terrestres.

Su conservación depende de mantener los hábitats donde vive, evitar la captura de ejemplares silvestres y garantizar que los animales mantenidos en cautividad tengan un origen legal y reciban unos cuidados adecuados.

Si tenemos la suerte de encontrar una tortuga mora en la naturaleza, lo mejor que podemos hacer es observarla sin molestarla y dejarla donde está. En el caso de encontrar un ejemplar que parezca herido o en peligro, lo adecuado es contactar con los servicios de fauna silvestre correspondientes.

 

 

 

 

 

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