Veterinaria

 

No pretendemos que tras la lectura de estas líneas se conviertan en expertos profesionales sanitarios capaces de identificar el terrible mal que padece su mascota, pero si intentaremos que con unos simples datos seamos capaces de valorar si es necesario acudir a un profesional o si por el contrario lo único que debemos hacer es tranquilizarnos y no ser aprensivos “en cuerpo ajeno”.

Sacudidas de cabeza

Suelen ser síntoma inequívoco de molestia auricular; dicha molestia puede deberse a acumulo de suciedad, infección-inflamación (otitis), o cuerpos extraños alojados en el conducto auricular (espigas principalmente).

Ante estos síntomas revisaremos visualmente el oído para confirmar sospechas y antes de ponernos “manos a la obra” utilizando “herramientas” (fármacos, bastoncillos para oídos…) que pueden no ser necesarias, e incluso perjudiciales.

Acudiremos al profesional para que diagnostique de forma exacta y aplique el tratamiento correcto.

Cabeza ladeada

Indica una patología, más que posible, de zonas internas del oído (oído medio, oído interno).

El animal mantiene esta postura, no solamente por la molestia, sino por la afectación de los sistemas responsables del equilibrio (canales semicirculares en oído interno).

Acudiremos inmediatamente al veterinario.

Mal olor y secreciones auriculares

Otros síntomas que vienen a confirmar patologías auriculares; una vez más recalcar la importancia de la no aplicación de tratamientos sin consultar, muchas de las otitis crónicas que se observan en las clínicas veterinarias son debidas a tratamientos inadecuados realizados por el propietario sin consultar, utilizando fármacos “de otras veces”.

Oreja hinchada

Más que una oreja, el pabellón auricular de nuestro buen amigo parece un pequeño globo; esto es debido a la rotura de algún vaso sanguíneo auricular por golpes, peleas… y la posterior salida de la sangre a los tejidos.

Su nombre técnico es otohematoma y requiere de la intervención del veterinario, que mediante una sencilla intervención quirúrgica eliminara el molesto problema.

Ojos con “legañas”

La secreción ocular denominada comúnmente “legaña” es debida a una mayor producción de lagrima o a la producción de secreciones especificas de infecciones o variados problemas oculares.

Muchas veces la legaña solo es síntoma de un propietario poco preocupado por la higiene de su mascota; en otros casos es síntoma de procesos irritativos debidos a pelos que se introducen en el ojo (Caniches, Bobtails,…) o a patologías irritativas como el entropion (párpado dirigido hacia el globo ocular- irritación del globo por las pestañas).

También la legaña puede ser síntoma de infecciones oculares (conjuntivitis) y otras variadas patologías (cuerpos extraños, enfermedades sistémicas…).

El propietario deberá actuar manteniendo la higiene diaria de esta zona y acudiendo al veterinario si evidencia una secreción mayor a la habitual o si esta secreción se acompaña de otros síntomas oculares (enrojecimiento, parpadeo, rascado de la zona…).

Ojo “con nubes”

Cuando en el globo ocular aparecen “nubes blanquecinas” que ocupan parte o la totalidad de la superficie debemos plantearnos la necesidad de acudir a un veterinario especializado en oftalmología, ya que esto puede ser indicativo de patologías traumáticas (heridas en la conjuntiva ocular, cuerpos extraños,…) o de otras patologías infecciosas generalizadas.

Parpadeo continuo:

Signo evidente de molestia ocular, por cuerpos extraños, por infecciones, por procesos irritativos.

No “enredar”, no aplicar colirios sin consultar y acudir al veterinario.

Nariz seca

No siempre el que un animal presente la nariz (trufa) seca es indicativo de alta temperatura corporal (fiebre) o de enfermedad.

Este signo puede orientarnos, si aparte de la sequedad se acompaña de decaimiento y malestar general.

El único método fiable para confirmar la fiebre ya esta inventado, y se llama termómetro.

Mocos

O secreción nasal. Como en el caso de las legañas, no todas las secreciones nasales son iguales y es por ello que guardan distintos significados: una secreción acuosa transparente no suele ser de importancia y como mucho refleja un proceso irritativo (cuerpo extraño) o un proceso irritativo leve.

Cuando la mucosidad se hace mas densa y con “coloraciones” (amarillo-verdoso con o sin sangre) es indicativo de un proceso infeccioso respiratorio de cierta importancia.

No pensemos en nuestros catarros y no mediquemos al animal sin control del profesional; muchos procesos de este tipo son la punta del iceberg de graves enfermedades respiratorias cuya correcta evolución depende muchas veces de la rapidez con la que el propietario acuda con su animal a la clínica veterinaria.

Estornudos

Síntoma de irritación del aparato respiratorio (nariz principalmente).

Nuestros animales de compañía suelen estornudar por diversas causas, aunque lo más frecuente son las causas irritativas del tipo de cuerpos extraños alojados en las fosas nasales (vegetales, arena, polvo,…); también puede ser síntoma de infecciones de los senos nasales (sinusitis) o de otras patologías respiratorias.

Si los estornudos se mantienen, debemos acudir inmediatamente al veterinario.

Mal aliento – halitosis

Este mal olor, que en muchas ocasiones nos hace plantearnos seriamente la convivencia con nuestra mascota, tiene varias posibilidades de aparición: en primer lugar las patologías dentales como el acumulo de sarro, las gingivitis, en general lo que podemos llamar enfermedad periodontal o conjunto de problemas que afectan al diente y a sus estructuras próximas.

En este caso la actuación pasa por acudir al veterinario para que ponga un tratamiento antibiótico contra la posible infección y que posteriormente realice una limpieza dental. De nuestra parte estará prevenir con alimentación seca y de formulación adecuada en proteínas y con limpiezas semanales de los dientes de nuestra mascota.

La otra posibilidad de halitosis son ciertas patologías orgánicas (digestivas, renales…) que reflejan su problema al exterior por el mal aliento.

Acudiremos al veterinario para que diagnostique el problema y actúe en consecuencia.

Vómito biliar

Vómito verde-amarillento con o sin contenido alimenticio.

Este tipo de vómito puede ser considerado “casi normal” en nuestros animales de compañía; su aparato digestivo no es como el nuestro y si en determinado momento “siente una sobrecarga” intentaran eliminarla sin ayuda o con la ayuda de una “ensaladita de hierbas del parque”.

Sí debemos prestar atención, y acudir al veterinario, si estos u otros tipos de vómitos se repiten con frecuencia.

Vómito “en clara de huevo batida”

Cuando estamos mal del estómago, producimos más saliva de la habitual y la ingerimos, todo ello, de forma inconsciente ¿curioso, no?.

Este método natural de defensa es como si nuestro organismo y el de nuestros animales decidieran “prepararse” un vasito de bicarbonato.

Esta saliva ingerida actúa mitigando las molestias gastrointestinales, y en contacto con el estomago da un aspecto de una clara de huevo batida.

Si la irritación digestiva es fuerte se produce un vomito y este contenido sale al exterior.
Si evidenciamos este tipo de vómito, podemos pensar que nuestro animal ha comido algo inadecuado, que se ha pasado (o nosotros) comiendo,…

Podemos mantener un día a dieta de alimento a nuestro amigo y al día siguiente repartir mucho su ración; si los vómitos persisten, acudiremos al veterinario.

Vomita el alimento “entero”

Cuando el animal expulsa mediante el vomito la comida con la misma presencia con la que entró, suele ser indicativo de que comió con ansia y con gran velocidad, o también que existe algún tipo de obstrucción que impide el transito normal del alimento por el aparato digestivo.

Dejaremos al animal sin comer 24 horas y si al volver a darle las comidas espaciadas sigue vomitando acudiremos al veterinario.

No esperaremos 24 horas si el animal esta decaído, con fiebre, o se resiste a los movimientos; en este caso acudiremos al veterinario de inmediato ya que puede existir algún grave problema en el tránsito digestivo (torsión de estomago, cuerpos extraños,…).

Tos

La tos es un síntoma debido a procesos irritativos o infecciosos del aparato respiratorio; también puede presentarse por ingestión de cuerpos extraños (irritación faringea), por problemas cardiacos,…

No medicar al animal bajo ningún concepto, acudir al veterinario e intentar describir la tos lo mejor posible ( horas mas habituales, tras las comidas, presencia o ausencia de flemas…).

Babeo

Frecuente en problemas digestivos; también se produce en problemas dentales (infecciones, cuerpos extraños en las encías…), en enfermedades sistémicas (alteraciones del sistema nervioso…). Cuando la producción de saliva es tan abundante que sale al exterior se conoce con el nombre de sialorrea.

Existe un caso de babeo abundante que prácticamente seguro no veamos nunca: babeo por rabia; gracias a la vacunación anual de la rabia es casi imposible ver a un perro con babeo por esta causa.

Cojera

Son múltiples las razones por las que un animal de compañía puede cojear, pero las más frecuentes son: irritaciones de las almohadillas, cortes u otras lesiones punzantes en almohadillas, dedos y zonas interdigitales, lesiones articulares, musculares, tendinosas… por traumatismos, por enfermedades degenerativas,…

Todas las cojeras deben ser valoradas por el profesional.

Arrastramiento de culo

Aunque una gran parte de los propietarios siguan pensando que este curioso método de rascado de tan “indigna parte” es síntoma exclusivo de un problema parasitario, debemos decir que esto no es así; son contados los casos en los que el animal pueda restregar su zona perineal por el suelo por causa parasitaria y son multitud, casi la totalidad, los que realizan este “número circense” por un problema en sus glándulas perianales.

No existe otra razón: el animal se encuentra molesto porque sus glándulas “le molestan” (infección, irritación, taponamiento,…) e intentan aliviarse “comprimiéndolas” contra el suelo.

Acudiremos al veterinario para que sea él el que valore la situación y proceda al vaciado de las glándulas o a la aplicación del tratamiento más oportuno.

Flujo vulvar

La salida al exterior de la vulva de flujos “no limpios” suele ser un claro indicativo de una infección del aparato genital de la hembra (piómetra).

Si esto se acompaña de polidipsia (bebe mucho), poliuria (orina mucho), decaimiento y fiebre, acudiremos inmediatamente al veterinario; es más que posible que sea necesaria una intervención quirúrgica para resolver el problema.

Orina mucho

Una de las causa más habituales de poliuria es la infección urogenital.

Las cistitis, las uretritis, las piómetras, son infecciones que provocan este síntoma aunque también otras patologías pueden provocarlo como cristales o cálculos urinarios, hembras castradas, diabetes…

Ante tan amplio espectro de posibilidades acudiremos al veterinario para diagnosticar y aplicar el tratamiento oportuno.

No orina

Este síntoma aparece por problemas en la salida de la orina (taponamientos por cálculos o cristales, prostatitis, tumoraciones,…) o por problemas en la formación de orina (enfermedades renales).

En uno u otro caso la intervención del profesional debe ser inmediata.

Bultos, protuberancias

La aparición de masas abultadas de distinto tamaño y consistencia en cualquier localización orgánica, deben ser valoradas por el profesional, sobre todo aquellas de crecimiento rápido.

En muchos casos serán simples quistes, o inoportunos y molestos abscesos, pero siempre debemos tener presente que una formación extraña en un organismo vivo “puede decidir” evolucionar hacia la malignidad en el momento más inoportuno.

Ante cualquier tipo de abultamiento, en cualquier territorio orgánico del animal, siempre al veterinario.

Caída de pelo

Aparte de las mudas naturales de temporada, la caída del pelo puede deberse y se debe en la mayoría de los casos a una alimentación no del todo correcta.

También la caída de pelo, o una mala calidad del mismo, puede ser indicativo de alguna patología orgánica que impide que este se encuentre en las mejores condiciones.

Todas las pérdidas y los problemas de pelo deben ser consultadas con un veterinario especializado en dermatología.

Diarrea:

No siempre que un animal tiene diarrea esta enfermo… como ejemplo, el del perro que en verano se pega un atracón de agua y … “diarrea al canto”.

Si nuestro animal padece este desagradable síntoma aplicaremos la dieta de 24 horas de sólidos y daremos la comida muy repartida transcurrido este tiempo, si no se soluciona el problema acudiremos al veterinario.

NO ESPERAREMOS LAS 24 HORAS SI LA DIARREA ES CONTINUA YA QUE EXISTIRÍA RIESGO DE DESHIDRATACIÓN, PRINCIPALMENTE EN CACHORROS Y EN ANIMALES VEJETES