El rescate de un ibis eremita herido en el entorno del Parque Nacional de Cabañeros ha vuelto a poner el foco sobre una de las aves más amenazadas y singulares del planeta. La protagonista de esta historia es “Ennyl”, una hembra nacida en 2024 en Centroeuropa y perteneciente a un programa internacional de reintroducción que intenta devolver esta especie a los cielos europeos siglos después de su desaparición.
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El ibis eremita rescatado en Ciudad Real: la historia de un ave que volvió de la extinción
Durante siglos, el ibis eremita desapareció de Europa. Su silueta negra, su largo pico curvado y la característica cabeza desnuda quedaron relegados a antiguos manuscritos y referencias históricas. Hoy, sin embargo, esta especie considerada una de las aves más raras del mundo vuelve a surcar algunos cielos europeos gracias a décadas de trabajo científico y conservación internacional.
La reciente aparición de un ejemplar herido en Ciudad Real ha recordado tanto la fragilidad de esta recuperación como la enorme importancia de los programas de conservación.
Un hallazgo inesperado cerca de Cabañeros
El ave fue localizada en una finca agrícola del entorno del Parque Nacional de Cabañeros por un vecino que observó su comportamiento anómalo. El animal permanecía inmóvil y mostraba claros síntomas de debilidad. Tras dar aviso a los agentes medioambientales, se activó el protocolo de rescate.
Gracias al GPS que portaba el ejemplar, los especialistas pudieron identificar rápidamente al animal: se trataba de “Ennyl”, una joven hembra integrada en el proyecto europeo Waldrappteam, dedicado a la recuperación del ibis eremita en Europa.
Posteriormente fue trasladada al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de El Chaparrillo, donde quedó bajo vigilancia veterinaria. Los expertos detectaron una profunda herida en la glándula uropigial —situada en la base de la cola y esencial para el mantenimiento del plumaje— posiblemente causada por el ataque de un depredador aéreo.
Aunque su estado generó preocupación, el rescate permitió actuar a tiempo.
Un ave al borde de desaparecer
El ibis eremita (Geronticus eremita) es una especie catalogada en peligro crítico de extinción. Actualmente sobreviven apenas unos 1.100 ejemplares en el mundo, una cifra extremadamente baja para garantizar la estabilidad genética de la especie.
Antiguamente habitaba amplias zonas del norte de África, Oriente Próximo y buena parte de Europa mediterránea. También estuvo presente en España hasta aproximadamente el siglo XVII. La caza, la transformación del paisaje agrícola, los pesticidas y las molestias humanas provocaron un declive imparable que terminó con su desaparición en Europa.
Durante décadas se creyó prácticamente imposible recuperar la especie en libertad.

El proyecto que devolvió al ibis a España
La recuperación comenzó a cambiar en 2004 con el nacimiento del Proyecto Eremita, impulsado en Andalucía por la Junta de Andalucía, el Zoobotánico de Jerez, investigadores y organizaciones conservacionistas.
El objetivo era ambicioso: criar ejemplares en cautividad y reintroducirlos progresivamente en libertad en la provincia de Cádiz, donde históricamente existieron colonias reproductoras.
Los primeros años fueron complejos, pero en 2008 llegó una noticia histórica: nacieron pollos de ibis eremita en libertad por primera vez en España en aproximadamente cinco siglos.
Desde entonces, las colonias han ido consolidándose lentamente en zonas de Barbate, Vejer y Castilnovo. En 2025 se registró uno de los mejores datos desde el inicio del programa, con 56 pollos anillados y 47 parejas reproductoras.
Los expertos consideran que el proyecto español se ha convertido en una referencia internacional para la recuperación de especies extinguidas regionalmente.
Migraciones guiadas con ultraligeros
Uno de los aspectos más sorprendentes de la conservación del ibis eremita es el método utilizado para enseñar las rutas migratorias a las aves jóvenes.
En Centroeuropa, varios programas utilizan ultraligeros pilotados por personas que actúan como “padres adoptivos”. Las aves aprenden siguiendo estas aeronaves ligeras durante sus primeros desplazamientos migratorios.
Ennyl había participado precisamente en uno de estos programas el pasado otoño. Junto a otros ibis juveniles recorrió parte de Europa siguiendo a los ultraligeros hasta alcanzar la península ibérica.
El método, aunque llamativo, ha demostrado ser eficaz para recuperar comportamientos migratorios perdidos tras siglos de desaparición.

Un símbolo de la conservación moderna
El ibis eremita no solo representa una especie amenazada. También simboliza la capacidad de cooperación entre científicos, administraciones, centros de recuperación, zoológicos y ciudadanos.
La localización del ejemplar herido en Ciudad Real demuestra además la importancia de la colaboración ciudadana. Sin el aviso del vecino que detectó el ave debilitada, probablemente el animal no habría sobrevivido.
Cada ejemplar cuenta. En especies tan amenazadas, la pérdida de una sola ave reproductora puede tener impacto sobre toda la población.
Una recuperación todavía frágil
Pese a los avances, los especialistas insisten en que la recuperación del ibis eremita sigue siendo extremadamente delicada.
Las colisiones con tendidos eléctricos, los ataques de depredadores, la pérdida de hábitat y el cambio climático continúan siendo amenazas importantes. Además, muchas de las poblaciones actuales dependen todavía del apoyo humano y de proyectos de seguimiento intensivo.
Aun así, hace apenas unas décadas parecía imposible volver a ver ibis eremitas volando libremente por España. Hoy, gracias a años de esfuerzo, esa imagen vuelve a ser real.
Y quizá ese sea el mayor éxito de todos: demostrar que incluso las especies más cercanas a la desaparición todavía pueden tener una segunda oportunidad.