Gracias al apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, GREFA ha podido intensificar su dedicación a estas seis especies, con las que lleva décadas trabajando para su recuperación.

Desde abril de 2019 a marzo de 2020, el proyecto +GRAPEQ, desarrollado por la ONG conservacionista GREFA, ha desplegado gran cantidad de actuaciones en toda España en beneficio de seis especies de rapaces: el buitre negro, el cernícalo primilla, el aguilucho cenizo, el alimoche común, el milano real y el águila imperial. Todas están catalogadas como amenazadas, bien a nivel estatal o bien a escala regional, como es el caso del cernícalo primilla en la Comunidad de Madrid.

«Por su gran atractivo y ser víctimas de muchas de las amenazas actuales a la fauna salvaje, las seis especies con las que hemos trabajado con +GRAPEQ son magníficas embajadoras para trasmitir el mensaje de la necesidad de conservar nuestras rapaces y sus hábitats, ahora más necesario que nunca», explica Ernesto Álvarez, presidente de GREFA.

Buitre negro y cernícalo primilla

El buitre negro, que llega a alcanzar casi los tres metros entre los extremos de sus alas extendidas, y el cernícalo primilla, un halcón de apenas el tamaño de una paloma, son las rapaces de mayor y menor tamaño, respectivamente, incluidas en +GRAPEQ, cuyo lema es  «Conservando poblaciones, del más grande al más pequeño».

El objetivo de GREFA con el buitre negro es contribuir a crear una gran población europea de esta especie, que conecte sus grandes colonias del centro y el sur de la Península Ibérica con las que se están creando en Francia y otros países.

 

Cernícalo primilla

 

Durante el año de vigencia de +GRAPEQ, GREFA ha liberado quince buitres negros en dos zonas del norte de España donde esta rapaz se había extinguido: la Sierra de la Demanda y Pirineos. Estas liberaciones se suman a las ya efectuadas años atrás y que han permitido la formación de unas veinte parejas reproductoras sumando ambas zonas.

El cernícalo primilla aprovecha las oquedades de iglesias y otros edificios históricos, antiguos o en ruinas de nuestros pueblos y ciudades para instalar sus colonias de cría. La trayectoria de más de veinte años de trabajo de GREFA con esta especie conforma una de las mayores campañas en favor de un ave urbana en nuestro país.

Muestra de ello son los cientos de parejas de cernícalo primilla que han criado en 2019, mientras +GRAPEQ ha estado operativo, en veinte silos agrícolas de varias comunidades autónomas donde GREFA ha construido gran cantidad de nidales para estas aves en los últimos años.

Aguilucho cenizo y alimoche común

La colocación a las aves rapaces de emisores GPS permite su rastreo constante y preciso. +GRAPEQ ha dotado de estos dispositivos de seguimiento científico a medio centenar de ejemplares de las seis especies beneficiadas por el proyecto.

“Gracias a ello hemos avanzado mucho en el objetivo del proyecto, que era evaluar las causas del declive de estas especies y detectar zonas donde sus amenazas son más intensas, tanto en áreas de campeo y nidificación como en rutas de dispersión juvenil y de migración”, indica Álvarez.

 

Pollo de alimoche

 

Dos buenos ejemplos de esta línea de trabajo son el aguilucho cenizo en la comarca de La Sagra, entre Madrid y Toledo, y el alimoche común en el noreste de Ourense.

«Con el marcaje con emisores GPS por parte de +GRAPEQ de estas dos especies, que realizan largas migraciones desde sus zonas de cría ibéricas a sus cuarteles de invernada africanos, se ha obtenido una información muy valiosa para ayudarlas en las dos poblaciones donde se ha trabajado, que actualmente están bajo mínimos», explica el presidente de GREFA.

Milano real y águila imperial

El seguimiento vía GPS también incluye a dos especies muy relevantes por estar catalogadas en España como «En peligro de extinción», al mismo nivel que por ejemplo el lince ibérico: el milano r

eal y el águila imperial.

En ambos casos +GRAPEQ ha permitido en 2019 el marcaje con emisores de los pollos nacidos en dos sagas familiares cuyo seguimiento continuo se inició con la rehabilitación en el hospital de fauna de GREFA de dos aves víctimas de electrocuciones en tendidos eléctricos: la hembra de águila imperial Susana, liberada en 2009 y asentada como reproductora en el norte de la provincia de Toledo, y el macho de milano real Sucesso, con territorio de cría en la vertiente madrileña de la sierra de Guadarrama.

“Si tenemos en cuenta la gran variedad de hábitats que ocupan las seis especies de +GRAPEQ y las muchas amenazas a las que están expuestas, como tendidos eléctricos, cebos envenenados, escopeteros, molestias humanas cerca de sus nidos, escasez de recursos alimenticios y destrucción del hábitat, el hecho de actuar a su favor implica importantes beneficios para toda la biodiversidad”, concluye Álvarez.

 

Web: GREFA