¿Por qué mi pez se esconde? Las causas más habituales y cuándo preocuparse

Escondites peces - Fotos propiedad de: Monamie Chakravarti - Pexels

Un pez que desaparece entre las plantas, se refugia detrás de una decoración o permanece escondido durante buena parte del día puede hacer pensar que está enfermo. Sin embargo, esconderse no siempre significa que exista un problema.

Los peces utilizan los refugios como parte de su comportamiento natural. Pueden esconderse para descansar, protegerse de otros peces, adaptarse a un cambio en el acuario o simplemente porque necesitan un lugar donde sentirse seguros.

La clave está en observar desde cuándo lo hace, cuánto tiempo permanece escondido y si existen otros cambios en su comportamiento.

 

Esconderse puede ser un comportamiento normal

En un acuario saludable no todos los peces permanecen constantemente a la vista. Algunas especies son especialmente tímidas o tienen hábitos crepusculares y nocturnos. Para ellas, disponer de cuevas, plantas, troncos u otros refugios forma parte de un entorno adecuado.

También puede esconderse después de apagar la iluminación o durante sus periodos de descanso.

Por eso, si el pez come normalmente, nada con normalidad cuando sale de su escondite y no presenta otros signos extraños, no necesariamente tenemos que preocuparnos.

 

Un pez nuevo puede pasar varios días escondido

Una de las situaciones más frecuentes ocurre después de introducir un pez nuevo en el acuario.

El animal se encuentra en un ambiente desconocido, con otros peces, nuevos olores, sonidos, iluminación y diferentes lugares donde refugiarse.

Ese cambio puede provocar estrés y hacer que permanezca escondido durante un tiempo. En estos casos es importante evitar perseguirlo, intentar sacarlo de su escondite o golpear el cristal para que salga. Necesita tiempo para familiarizarse con su nuevo entorno.

 

La falta de refugios también puede provocar estrés

Puede parecer contradictorio, pero un acuario demasiado «vacío» puede hacer que algunos peces se sientan menos seguros.

En la naturaleza, muchos peces utilizan vegetación, rocas, raíces, troncos o grietas para esconderse de posibles depredadores y descansar.

Por eso, proporcionar refugios adecuados a las necesidades de cada especie puede contribuir a reducir el estrés. Además, los escondites permiten que los peces puedan apartarse de otros habitantes del acuario cuando lo necesitan.

 

¿Puede esconderse porque otro pez lo persigue?

Sí. Las relaciones entre los habitantes de un acuario deben vigilarse especialmente cuando uno de ellos empieza a permanecer escondido de manera continua.

Un pez puede estar evitando a otro que lo persigue, lo muerde o intenta expulsarlo de determinadas zonas. La agresividad territorial también puede aparecer cuando el espacio disponible es insuficiente o cuando los peces compiten por determinados refugios.

Un pez que vive escondido para evitar constantemente a otro habitante del acuario está sometido a una situación de estrés que conviene solucionar.

Fotos propiedad de: Antonia Villalba

 

La calidad del agua también puede estar detrás del problema

Este es uno de los primeros aspectos que deberíamos comprobar. Que el agua parezca transparente no significa que sea químicamente adecuada para los peces. El amoníaco, los nitritos, los nitratos, el pH y otros parámetros pueden encontrarse en niveles inadecuados aunque visualmente el acuario parezca limpio.

Un cambio de comportamiento, como empezar a esconderse de forma repentina, puede ser una buena razón para comprobar los parámetros del agua.

Especialmente importante es revisar la situación si varios peces empiezan a comportarse de manera extraña al mismo tiempo.

 

El acuario acaba de montarse

Los acuarios nuevos requieren especial atención. Durante las primeras semanas se desarrolla el proceso conocido como ciclado del acuario, durante el cual las bacterias beneficiosas que forman parte de la filtración biológica todavía no están plenamente establecidas.

Durante ese periodo pueden producirse aumentos de amoníaco y nitritos, sustancias que resultan tóxicas para los peces.

Por eso, si un pez comienza a esconderse después de introducirlo en un acuario nuevo, no debemos asumir automáticamente que simplemente «es tímido». Hay que comprobar el agua.

 

Un cambio brusco también puede asustarlo

Los peces dependen de un ambiente relativamente estable. Cambios importantes en la temperatura, el pH, la iluminación, la decoración o la composición del agua pueden generar estrés.

Incluso una reorganización completa del acuario puede hacer que algunos ejemplares pasen un tiempo buscando nuevos lugares donde refugiarse.

Por eso conviene evitar modificaciones constantes y realizar los cambios de mantenimiento de forma controlada.

 

¿Y si se esconde porque está enfermo?

También puede ocurrir. El aislamiento puede aparecer junto a otros signos de enfermedad, como:

  • Falta de apetito.
  • Respiración rápida o dificultosa.
  • Aletas pegadas al cuerpo.
  • Natación anormal.
  • Pérdida de equilibrio.
  • Cambios llamativos de coloración.
  • Manchas o lesiones.
  • Abdomen anormalmente hinchado.
  • Escamas levantadas.
  • Frotamiento contra objetos.
  • Debilidad o apatía.

Cuando el escondite aparece junto a varios de estos síntomas, ya no deberíamos considerarlo simplemente una cuestión de carácter. El estrés puede además debilitar las defensas del pez y favorecer la aparición de determinados problemas de salud.

 

Pez escondido- Foto propiedad de: Arian Fernandez -Pexels

 

No mediquemos el acuario sin saber qué ocurre

Ante un pez que se esconde, añadir medicamentos al agua «por si acaso» no es una buena estrategia.

Primero hay que intentar averiguar qué ha cambiado.

Una buena revisión debería comenzar por:

1. Observar al pez.

¿Come? ¿Nada correctamente? ¿Respira con normalidad?

2. Observar a los compañeros.

¿Hay persecuciones o mordiscos?

3. Revisar el acuario.

¿Ha habido cambios recientes?

4. Comprobar el agua.

Especialmente pH, amoníaco, nitritos y nitratos, además de aquellos parámetros relevantes para la especie mantenida.

5. Revisar temperatura y filtración.

Un fallo del calentador o del filtro puede alterar rápidamente las condiciones del acuario.

 

¿Cuándo debemos preocuparnos?

Un pez que se esconde ocasionalmente puede estar comportándose con absoluta normalidad.

La situación cambia cuando:

  • Antes era visible y de repente desaparece constantemente.
  • Ha dejado de comer.
  • Respira con dificultad.
  • Permanece inmóvil.
  • Nada de forma extraña.
  • Presenta lesiones o manchas.
  • Otros peces muestran síntomas.
  • El problema coincide con cambios en el agua.
  • Lleva varios días escondido y su comportamiento general ha empeorado.

En estos casos debemos investigar la causa y, si existen signos de enfermedad, consultar con un veterinario especializado en animales acuáticos.

 

Cómo ayudar a un pez que se esconde

Lo primero es no obligarlo a salir.

Podemos ayudarle proporcionando un entorno estable y adecuado a sus necesidades:

  • Mantener una buena calidad del agua.
  • Evitar sobrepoblar el acuario.
  • Proporcionar refugios apropiados.
  • Vigilar las relaciones entre los peces.
  • Mantener una temperatura adecuada para la especie.
  • Evitar golpes y movimientos bruscos alrededor del acuario.
  • Mantener una rutina estable de iluminación y alimentación.
  • Observar diariamente su comportamiento.

Los refugios no son un problema que haya que eliminar porque «el pez se esconda demasiado». En muchas especies son precisamente una parte necesaria del hábitat.

 

Observar es la mejor herramienta del cuidador

Un pez que se esconde no nos está diciendo necesariamente que esté enfermo. Pero sí nos está dando información sobre cómo se encuentra y sobre las condiciones en las que vive.

La diferencia entre una conducta normal y una señal de alarma está muchas veces en el contexto.

Si nuestro pez siempre ha utilizado una cueva para descansar y sale a comer con normalidad, probablemente no exista ningún problema.

Si, por el contrario, un pez que habitualmente nadaba por todo el acuario comienza a esconderse de repente, deja de comer o presenta cambios en su forma de nadar, merece la pena investigar qué está sucediendo.

En acuariofilia, observar antes de actuar puede evitar muchos problemas.

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