Perros, adolescentes y el microbioma, y la mejora del bienestar emocional y social

Perros y adolescentes - Pexel

Un reciente estudio liderado por científicos japoneses ha arrojado luz sobre el mecanismo biológico que podría explicar por qué la convivencia con un perro durante la adolescencia se asocia con una mejor salud emocional y un comportamiento más prosocial en los jóvenes.

Publicado en la revista iScience, el estudio va más allá de la simple compañía y apunta a un factor inesperado: el microbioma.

 

El vínculo entre perros y salud mental

Investigaciones previas ya habían sugerido que los adolescentes que viven con perros disfrutan de un mayor bienestar mental. Sin embargo, la incógnita radicaba en el «cómo». El Dr. Takefumi Kikusui, de la Universidad de Azabu (Japón) y líder del estudio, explica que el experimento se inició a partir de dos ideas: el ya conocido bienestar que brindan los perros y la observación de que la microbiota intestinal puede modificar el comportamiento social.

El equipo examinó el microbioma bucal de 345 adolescentes, comparando a los que tenían perros con los que no. Los resultados de las puntuaciones psicológicas y conductuales fueron claros:

  • Menos Problemas Psicológicos: Los jóvenes con perro mostraron menos problemas en las puntuaciones psicológicas.

  • Mejor Comportamiento Social: Los adolescentes con perro a los 13 años se asociaron con una mejor salud mental y mostraron menos problemas sociales que sus pares sin mascotas caninas.

Los investigadores sugieren que, además de reducir el estrés, la soledad y la ansiedad, los perros fomentan activamente la interacción social.

 

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La clave: la composición del microbioma bucal

Aunque la diversidad y riqueza de las especies microbianas fueron similares entre los dos grupos, la composición específica del microbioma mostró diferencias notables.

Los científicos plantearon la hipótesis de que tener un perro alteraba la abundancia de ciertas bacterias bucales que podrían estar directamente relacionadas con las diferencias observadas en el comportamiento y el bienestar mental.

 

El experimento con ratones: la prueba del comportamiento

Para demostrar la influencia de estas bacterias, el equipo de Kikusui realizó un experimento en ratones de laboratorio. Transplantaron la microbiota de los adolescentes con perro a estos ratones, observando un cambio significativo en su comportamiento:

  • Más Sociales: Los ratones con el microbioma del grupo canino pasaron más tiempo olfateando a sus compañeros de jaula y mostraron un enfoque más social hacia un compañero atrapado, una prueba utilizada para evaluar el comportamiento prosocial.

Este hallazgo sugiere que la influencia de tener un perro en la familia podría alterar el microbioma de una manera que favorece no solo la salud mental, sino también la empatía y la conducta prosocial.

 

Implicaciones a futuro

Aunque el científico subraya que la tenencia de un perro es un factor entre muchos, los resultados implican que la milenaria convivencia entre humanos y perros podría haber dejado una huella biológica beneficiosa en nuestra microbiota.

El equipo de investigación ya ha puesto en marcha un estudio similar para analizar la relación entre el microbioma y el bienestar en personas mayores, abriendo la puerta a futuras investigaciones sobre si este efecto positivo es específico de los perros o si otras mascotas podrían tener efectos comparables.

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