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Cada vez más ciudades y barrios cuentan con parques para perros, áreas pensadas para uso y disfrute de estos animales. Pero los parques caninos, ¿son para todos los perros? Estos son seis errores comunes que cometen sus propietarios en los parques para canes: soltar al animal nada más entrar por la puerta, acudir con una perra en celo, llevar juguetes o comida al parque, no recoger los excrementos, ir con canes miedosos o con conductas agresivas e ignorarle mientras uno se relaciona con otras personas.

1. Soltar al can nada más entrar por la puerta

El perro puede excitarse bastantes metros antes de llegar al parque. Esto hace que esté alterado, tire de la correa… y su humano se enfade y vaya tenso, lo que puede ser estresante para el animal. Un can demasiado excitado entrará al parque nervioso, y alguno de los que ya estén allí podría no tomarse bien eso. La escena puede, incluso, acabar en pelea.

¿Qué conviene hacer? Hay que intentar variar los caminos hacia el parque canino y no convertir la visita al parque en rutina diaria. Una vez cerca del parque, esperar a que el perro se relaje antes de entrar. Para ello, se pueden llevar algunas chucherías o bolitas de su pienso y tirarlas por el suelo o jardín para que las busque con su olfato (pero antes hay que asegurarse de que no hay otros canes alrededor para evitar el efecto contrario). Esto relajará al perro y hará más fácil la entrada al parque. Una vez allí, hay que pedirle que se siente o tumbe unos segundos antes de quitarle la correa.

Imagen: Jim Wallace

2. Acudir al parque con la perra en celo

El celo de las perras está formado por tres fases. Una de ellas es el proestro, que dura entre seis y quince días y es cuando presenta sangrado vulvar. En esta fase, la hembra no acepta la cópula y puede mostrarse agresiva con los canes que intentan montarla o la olisquean. Si se lleva a la perra al parque en este tiempo, la pelea está asegurada y podría incluso desarrollar miedo a los canes.

En la siguiente fase, llamada estro, la perra tal vez ya no sangre, pero esta es la etapa más peligrosa, ya que estará receptiva sexualmente y se dejará montar. Entrar con la perra en un parque canino en este periodo del celo es una irresponsabilidad, ya que podría ocasionar peleas entre los machos sin castrar que estén allí.

La última fase del celo es la llamada diestro, donde los machos ya no estarán interesados en la perra, con lo que se podrá empezar a acudir a los parques, siempre aumentando la vigilancia por si acaso.

3. Llevar juguetes o comida al parque

Es bastante común ver a algún propietario echarse la mano al bolsillo y sacar una pelota de tenis para tirársela a su perro. Es raro que el resto de los canes se queden quietos sin correr tras la bola. Así que, si se decide llevar una pelota al parque, hay queprever que casi todos los animales presentes correrán tras ella. Pero no solo eso. También hay que recordar que hay muchos canes que protegen mucho sus juguetes y podrían llegar a pelearse con el resto por ese balón.

Igual pasa con la comida. Hay personas que acuden a estos parques con chucherías no solo para su propio perro sino para repartir al resto. Pero hay que tener cuidado. Si se quiere dar chucherías al can en un parque, hay que hacerlo siempre que se esté apartado del resto para evitar conflictos, y nunca alimentar a otro que no sea el propio, mucho menos sin preguntar antes.

Imagen: Jim Wallace

4. No recoger los excrementos

El hecho de que haya parques caninos que no tienen papeleras en su recinto no es excusa para no recoger los excrementos del perro. Se debe acudir siempre con bolsas higiénicas y no quitar ojo al can. Es la manera de evitar las sanciones.

5. Ir al parque con perros miedosos o con conductas agresivas

Algunas personas creen que el miedo que tiene su perro a otros canes le desaparecerá acudiendo a un parque con muchos perros y obligándole a relacionarse. Esto es un error muy común. Actuando así solo se agrava el problema. Lo mismo pasa con canes con conductas agresivas hacia otros.

En estos casos, lo mejor es siempreconsultar a un terapeuta en el comportamiento canino para que indique cómo hay que trabajar ese miedo o agresividad. Los expertos recomiendan no acudir a un parque de perros, al menos durante las primeras semanas de tratamiento.

6. Ignorar al perro mientras su dueño se relaciona con otras personas

Este es el error más común en los parques caninos: decenas de personas relacionándose entre ellas, o pegadas al teléfono móvil, e ignorando qué hacen sus perros.

Estos parques deberían ser utilizados para el uso y disfrute de los canes. Si un perro no disfruta de la experiencia, lo mejor es abandonar el parque y dar un paseo grande con él y jugar en otra zona más tranquila.

Parques para perros, ¿cómo sería el parque idóneo?

  • Deberían tener espacio suficiente, ya que la mayoría están diseñados para apenas seis o siete perros. Y es que en cada parque pueden llegar a juntarse más de 20 animales en hora punta.
  • Todos los parques deberían tener papeleras altas y cerradas, para evitar que los canes urguen en ellas.
  • Lo idóneo sería que los parques caninos tengan una fuente especial para perros o, al menos, recipientes que poder llenar en algunos puntos estratégicos.
  • Un buen parque canino debe tener árboles que ofrezcan sombra a perros y dueños.
  • Las vallas deben ser altas y, si son de barrotes de metal o madera, estos deberán tener poca separación entre sí para evitar que el can se escape.
  • La entrada al parque debe tener doble puerta. De esta forma, se reducen las posibilidades de que los perros se escapen al entrar o salir algún can y propietario.

Autor: Loly Garrido                                          Web: www.consumer.es