Murcia se consolida como el gran refugio de la tortuga boba en España: 28 crías regresan al mar en Calblanque

Tortuga boba - Foto de Richard Segal - Pexel

La Región de Murcia se ha convertido en uno de los principales bastiones para la conservación de la tortuga boba (Caretta caretta) en España. La comunidad autónoma concentra esta temporada dos de cada tres nidos detectados en el litoral español, un dato que confirma la creciente importancia de sus playas para la reproducción de una de las especies marinas más emblemáticas y vulnerables del Mediterráneo.

Uno de los momentos más emocionantes de este verano ha tenido lugar en la playa de Calblanque (Cartagena), donde 28 jóvenes tortugas bobas han sido liberadas en el mismo lugar donde nacieron hace un año. Tras meses de cuidados especializados, los ejemplares han iniciado su viaje por el Mediterráneo y el Atlántico con mayores probabilidades de supervivencia gracias al programa de conservación conocido como headstarting, una técnica que permite que las crías alcancen un tamaño más seguro antes de ser devueltas al medio natural.

La liberación forma parte del proyecto Territorio Tortuga, una iniciativa que reúne a biólogos, veterinarios, agentes medioambientales y cientos de voluntarios para proteger los nidos, vigilar las playas y sensibilizar a la ciudadanía sobre la importancia de conservar esta especie.

 

Un Mediterráneo que vuelve a recibir a la tortuga boba

Hace apenas unas décadas, la presencia de nidos de tortuga boba en las costas españolas era un acontecimiento excepcional. Sin embargo, en los últimos años las puestas se han multiplicado, especialmente en el litoral mediterráneo.

Los expertos relacionan este fenómeno con diversos factores, entre ellos el aumento de la temperatura del agua, la recuperación de algunas poblaciones reproductoras y el éxito de los programas de conservación desarrollados durante los últimos años.

Solo este verano se han localizado en Murcia nuevos nidos en La Manga y Calblanque, que suman 167 huevos protegidos bajo estrictos protocolos de vigilancia.

 

Un largo viaje que podría terminar donde empezó

Las pequeñas tortugas liberadas recorrerán miles de kilómetros durante los próximos años. Pasarán por distintas zonas del Mediterráneo e incluso del Atlántico antes de alcanzar la madurez sexual.

Si logran sobrevivir, algo que únicamente consigue una pequeña parte de las crías nacidas cada temporada, es muy probable que dentro de dos o tres décadas las hembras regresen precisamente a la playa donde nacieron para depositar sus propios huevos, perpetuando así el ciclo natural de la especie.

 

Tortuga boba  - Foto propiedad de: Ugur Tandogan - Pexels

 

Qué hacer si encuentras una tortuga o un nido

Durante el verano es posible encontrar una tortuga marina desovando o descubrir un rastro que conduzca hasta un nido. En estos casos es fundamental:

  • Mantener una distancia de seguridad.
  • No tocar ni a la tortuga ni los huevos.
  • Evitar iluminar al animal con linternas o flashes.
  • Mantener alejadas a las mascotas.
  • Avisar inmediatamente al 112 o a las autoridades ambientales de la comunidad autónoma.

Una actuación responsable puede marcar la diferencia para que una nueva generación de tortugas llegue al mar.

Tortuga boba - Foto propiedad de:  Karlus Morales - Pexels

La historia de las 28 tortugas liberadas en Calblanque demuestra que la colaboración entre administraciones, científicos y ciudadanos puede ofrecer una nueva oportunidad a una especie que durante décadas ha estado seriamente amenazada. Cada nido protegido representa un paso más hacia la recuperación de la tortuga boba en las costas españolas y un ejemplo de cómo la conservación de la biodiversidad depende también del compromiso de toda la sociedad.

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