El Oceanogràfic de València ha comunicado la muerte de Echo, una de las cuatro delfinas rescatadas del antiguo parque Marineland de Canadá y trasladadas este verano a España. La hembra falleció durante la pasada noche después de sufrir un rápido deterioro de su estado de salud.
Echo había llegado a València con graves problemas de visión y otros antecedentes clínicos que hacían necesario un seguimiento veterinario individualizado desde su llegada. Durante las últimas horas, los profesionales detectaron nuevas complicaciones que terminaron agravando su estado.
Un deterioro rápido en las últimas horas
La situación de Echo comenzó a empeorar cuando presentó dificultades para tragar y problemas respiratorios. Ante estos síntomas, el equipo del Oceanogràfic decidió trasladarla a la piscina médica, donde permaneció bajo una vigilancia más estrecha.
Sin embargo, su estado se deterioró rápidamente a lo largo del miércoles. A pesar de la atención continuada de cuidadores y veterinarios, la delfina murió durante la noche.
Por el momento, no se ha establecido públicamente cuál fue la causa concreta del fallecimiento. El Oceanogràfic ha anunciado que realizará una necropsia junto con veterinarios especialistas en patología de la Universidad CEU Cardenal Herrera para intentar determinar qué provocó la muerte.
Echo formaba parte de un rescate internacional
La historia de Echo estaba vinculada a una compleja operación internacional destinada a trasladar a varios cetáceos que permanecían en Marineland Canadá después del cierre del parque.
El centro canadiense había cerrado sus puertas en 2024 y varios de los animales que permanecían allí necesitaban encontrar nuevas instalaciones. En agosto, seis cetáceos —dos belugas y cuatro delfinas— fueron trasladados a diferentes centros de Estados Unidos y al Oceanogràfic de València.
Echo llegó a España junto con otros ejemplares y, desde el primer momento, sus problemas de salud hicieron necesario establecer cuidados específicos.
Su muerte se produce además pocos días después del fallecimiento de Jelly Bean, una de las belugas trasladadas desde Canadá dentro de la misma operación. La beluga murió de forma repentina en el Oceanogràfic y también se inició una investigación veterinaria para conocer las causas.
La necropsia será clave para conocer qué ocurrió
En estos momentos resulta prematuro relacionar la muerte de Echo con una causa concreta. El animal presentaba antecedentes clínicos antes de llegar a València, pero también sufrió un episodio agudo durante sus últimos días.
La necropsia permitirá estudiar sus órganos y tejidos y buscar evidencias que ayuden a determinar qué enfermedad o proceso pudo desencadenar el rápido deterioro.
Los resultados serán especialmente importantes también para continuar ajustando la atención de los animales procedentes de Canadá que permanecen en el Oceanogràfic.
Los otros animales rescatados continúan bajo vigilancia
Tras la muerte de Echo, los otros cuatro animales rescatados de Canadá que permanecen en el Oceanogràfic continúan bajo seguimiento de los profesionales del centro.
Según la información facilitada por el Oceanogràfic, su evolución es favorable. Entre ellos se encuentra Cleopatra, la otra beluga trasladada desde Marineland, además de las otras tres delfinas.
El seguimiento veterinario será especialmente importante después de las dos pérdidas registradas entre los animales que participaron en esta operación internacional de rescate.
Una historia de rescate que todavía continúa
La muerte de Echo vuelve a poner el foco sobre la complejidad de trasladar y atender a animales que llegan procedentes de instalaciones cerradas y que pueden presentar problemas de salud acumulados.
En el caso de Echo, su historial clínico ya requería una atención especial antes de su llegada a València. Ahora será la investigación veterinaria la que deberá aportar información sobre las circunstancias exactas de su fallecimiento.
Mientras tanto, el objetivo pasa por garantizar el bienestar de los animales que continúan en el Oceanogràfic y seguir de cerca su adaptación a las nuevas instalaciones.
Echo llegó a València como parte de una operación destinada a ofrecer una nueva oportunidad a varios cetáceos procedentes de Marineland Canadá. Su muerte, pocos meses después del cierre del parque y apenas unas semanas después de su traslado, deja abierta una investigación que deberá determinar qué ocurrió en sus últimos días.