Vecinos de Miami vivieron una escena digna de ciencia ficción: iguanas cayendo desde árboles, techos y postes tras una ola de frío histórica en el sur de Florida. Las imágenes se volvieron virales y muchos creyeron que se trataba de una mortandad masiva. Pero lo que ocurrió es más complejo —y científicamente fascinante— que una simple “congelación”.
Iguanas que no están muertas… solo aletargadas
Las iguanas son reptiles, y como todos los reptiles dependen del calor del ambiente para regular su cuerpo. No generan su propia temperatura como los mamíferos. Cuando el frío baja demasiado —cerca de los 4 °C o menos— su metabolismo se ralentiza hasta casi detenerse.
En ese estado entran en una especie de “modo ahorro de energía”: quedan rígidas, inmóviles y pierden el control muscular. Si estaban dormidas en lo alto de un árbol, caen al suelo. Parecen muertas, pero muchas siguen vivas.
Cuando la temperatura vuelve a subir, algunas se recuperan por completo y se marchan como si nada hubiera pasado.
Un frío rarísimo para Florida
El sur de Florida tiene clima subtropical. Las heladas son excepcionales. Por eso el evento sorprendió tanto: se registraron temperaturas cercanas a 0 °C, algo muy poco común para la región.
La caída brusca del termómetro afectó a miles de iguanas al mismo tiempo. En barrios enteros aparecieron reptiles rígidos en patios, veredas y calles. Las autoridades recibieron llamadas de vecinos preocupados o confundidos.
¿Qué hicieron las autoridades?
La Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida (FWC) organizó operativos para recoger miles de ejemplares. En algunos condados se contabilizaron más de 2.000 iguanas recolectadas durante los días más fríos.
La situación es particular porque la iguana verde es una especie invasora en Florida. No es nativa del estado y su expansión ha generado problemas: daña jardines, erosiona suelos y compite con especies locales. Por ley, no se pueden liberar nuevamente en la naturaleza.
Las autoridades también advirtieron a la población que no llevaran iguanas a sus casas. Cuando recuperan calor corporal pueden reaccionar con fuerza: tienen garras con uñas, dientes y colas que al moverlas muy fuerte pueden capaces de provocar heridas.

¿El frío reduce la población?
Algunas iguanas sí mueren cuando el frío es prolongado, pero estos eventos no suelen eliminar por completo la especie. Las que sobreviven se reproducen rápidamente cuando vuelve el calor. Por eso, los expertos consideran que el frío funciona como un freno temporal, no como una solución definitiva.
Un choque entre clima y especies invasoras
El fenómeno demuestra cómo un cambio brusco en el clima puede impactar de forma directa en animales adaptados a ambientes cálidos. También recuerda que las especies introducidas fuera de su ecosistema original viven en un equilibrio frágil.
Florida enfrenta desafíos similares con otras especies invasoras, como las pitones birmanas, que también alteran ecosistemas locales. La “lluvia de iguanas” es una postal llamativa de un problema ambiental más amplio: la convivencia entre humanos, clima extremo y fauna no nativa.
Un evento extraño… pero no imposible
Aunque parezca increíble, no es la primera vez que ocurre. En inviernos anteriores ya se registraron episodios similares, pero este destacó por su intensidad y por la cantidad de animales afectados.
Para los residentes fue un susto y una curiosidad. Para los científicos, un recordatorio de cómo la naturaleza responde de maneras sorprendentes cuando cambian las condiciones ambientales.