La propia anatomía del perro, la entrada de algún objeto en el hocico o ciertas enfermedades o tumores pueden provocar un ronquido anormal.

 

Imagen: colin hughes

Algunos perros roncan. No obstante, conviene distinguir entre los ronquidos habituales en ciertas mascotas y otros ruidos nasales debidos a varias causas. Los ronquidos son frecuentes en los perros chatos o canes de raza aplastada, pero en ocasiones ocurren cuando algo bloquea la entrada de aire o pueden avisar de que el can padece una enfermedad, como algunos tipos de tumores en el hocico.

El ronquido en el perro se debe a una vibración excesiva de las paredes internas del hocico del animal a causa de la respiración: el aire golpea al encontrar un obstáculo y genera el ruido que se conoce como ronquido.

El ronquido en los perros chatos

Algunos perros roncan más que otros. Es el caso de las razas de canes de cara aplastada, hocicos chatos y pliegues faciales, como los canes de raza Bulldog, el perro de Carlino o el Pequinés. La peculiar anatomía de estas mascotas dificulta el paso del aire a través del hocico y la laringe: la estructura ósea del hocico es más corta y estrecha de lo habitual.

La anatomía de los perros chatos dificulta el paso del aire a través del hocico y la laringe

El aire, en consecuencia, cuenta con menos espacio para entrar en los pulmones y golpea las paredes del hocico. Esto explica el ruido o ronquido habitual que caracteriza a estas mascotas de razas chatas. El llamado síndrome braquicefálico agrupa al conjunto de anomalías respiratorias que pueden sufrir los perros de cara aplastada.

El perro ronca: algo bloquea la entrada de aire

El perro tiene entre 200 y 300 millones de células especializadas en captar olores (las personas, en el mejor de los casos, cuentan con cinco millones). Este gran número de detectores olfativos explica que el perro sea un animal acostumbrado a descubrir el mundo a través del rastreo con su hocico. Tiene una enorme capacidad para recibir y distinguir olores.

El perro olisquea terrenos arenosos o con otras partículas que pueden acabar en el interior de su hocico

Sin embargo, el perro no siempre rastrea superficies lisas. No es extraño que olisquee terrenos arenosos o con otras partículas que pueden acabar en el interior de su hocico. La entrada de objetos extraños en las vías respiratorias de la mascota puede explicar ciertos ronquidos anormales.

En ocasiones, estos materiales resultan peligrosos para el perro ya que, si cuentan con el tamaño suficiente, bloquean la entrada normal del aire. En estos casos, conviene realizar una pronta visita al veterinario para evitar complicaciones.

Ronquidos cuando el can padece una enfermedad

Conviene distinguir los ronquidos normales del perro de ruidos nasales que pueden avisar de una enfermedad

Una mucosidad excesiva puede bloquear y estrechar el paso del aire a los pulmones y generar, en consecuencia, un ruido anormal.

Pero el ronquido también puede avisar de que nuestro perro padece alguna enfermedad. Es el caso de las infecciones en las vías respiratorias o en la garganta o, peor aún, los tumores en la zona del hocico, que son capaces de obstaculizar la entrada del flujo de aire. El veterinario será, en cada caso, quien determine la razón de estos ruidos en la respiración del perro.

Consejos cuando un perro ronca

  • Recuerde que el ronquido en el perro se debe a una vibración excesiva de las paredes internas del hocico del animal a causa de la respiración.
  • En los perros de razas chatas, su peculiar anatomía dificulta el paso del aire a través de su hocico y genera ruido al respirar.
  • La entrada de elementos extraños en las vías respiratorias de la mascota puede explicar ciertos ronquidos anormales.
  • Partículas de gran tamaño en el hocico del animal pueden ser peligrosas, al bloquear la entrada normal del aire.
  • En ocasiones, el ronquido avisa de que nuestro perro padece alguna enfermedad.
  • Los tumores en la zona del hocico son capaces de obstaculizar la entrada del flujo de aire.
  • En caso de ronquidos anormales, el veterinario es quien mejor aconsejará qué hacer en cada caso.

 

Autor: Eva San Martín                                                    Web: www.consumer.es