En medio de la creciente tensión en Oriente Medio, Dubái está viviendo un fenómeno preocupante que ha despertado indignación internacional: el aumento del abandono de mascotas por parte de residentes extranjeros que están abandonando el país con rapidez ante el temor a una escalada del conflicto en la región.
Diversos medios internacionales han informado en los últimos días de un incremento notable de animales domésticos abandonados en la ciudad. Perros atados a farolas, gatos dejados en cajas o mascotas encerradas en apartamentos vacíos forman parte de las escenas que denuncian organizaciones de rescate y refugios locales.
Un éxodo repentino
La situación se ha agravado debido a la salida precipitada de muchos expatriados que residen en Dubái. La escalada de tensión regional y los recientes ataques con misiles y drones en Oriente Medio han generado miedo entre parte de la población extranjera, que ha optado por regresar a sus países de origen.
Entre quienes abandonan el país se encuentran numerosos ciudadanos europeos y británicos, así como trabajadores internacionales e influencers que durante años habían mostrado en redes sociales su vida de lujo en el emirato.
Sin embargo, la urgencia por salir del país ha dejado a muchos animales en una situación crítica.
Trámites complejos y costes elevados
Uno de los principales problemas señalados por veterinarios y organizaciones de rescate es que trasladar mascotas a otro país requiere una preparación previa.
El proceso suele implicar microchip, vacunación completa, pruebas sanitarias —incluido el test de rabia—, certificados veterinarios oficiales y permisos de importación en el país de destino. En algunos casos, estas gestiones pueden requerir semanas.
Además, el transporte internacional de animales puede resultar costoso, especialmente cuando deben viajar como carga aérea o mediante empresas especializadas.
Cuando la salida del país se produce de forma repentina, muchos propietarios no cuentan con el tiempo ni la documentación necesaria para llevar a sus animales consigo.

Refugios desbordados
Las organizaciones de rescate animal de Dubái están denunciando una situación cada vez más complicada. Refugios y asociaciones que habitualmente gestionan rescates y adopciones aseguran estar recibiendo un número inusual de solicitudes para recoger mascotas abandonadas o hacerse cargo de animales cuyos dueños se marchan del país.
Algunos veterinarios también han señalado que han recibido peticiones de eutanasia para animales sanos por parte de propietarios que no desean afrontar el traslado.
Este tipo de solicitudes ha generado una fuerte reacción entre profesionales del sector y organizaciones de bienestar animal.
Indignación social
El fenómeno ha provocado una oleada de críticas en redes sociales, especialmente cuando se ha relacionado con influencers o residentes extranjeros que presumían de su vida en Dubái y que ahora abandonan el país dejando atrás a sus animales.
Para muchas organizaciones animalistas, la situación refleja un problema más profundo: cuando surgen crisis o evacuaciones rápidas, los animales domésticos suelen convertirse en víctimas invisibles.
Abandonar animales es ilegal
Las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos recuerdan que el abandono de animales está prohibido por la ley y puede conllevar sanciones económicas e incluso penas de prisión.
Mientras tanto, los refugios y voluntarios continúan intentando rescatar y reubicar a los animales afectados, aunque advierten de que sus recursos son limitados.
Un recordatorio sobre la responsabilidad
La crisis actual vuelve a poner sobre la mesa un debate recurrente en el bienestar animal: adoptar o adquirir una mascota implica asumir una responsabilidad a largo plazo.
En situaciones de emergencia, planificación y compromiso pueden marcar la diferencia entre proteger a los animales o convertirlos en una víctima más de las crisis humanas.