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Nombre común: Petauro, Falangero ardilla, Planedor del Azúcar.

Nombre científico: Petaurus breviceps

Distribución

Son originarios de los bosques del Este y Sur de Australia, además de Nueva Guinea.

 

 

Características

Los petauros son unos pequeños mamíferos similares a las ardillas voladoras que están haciendo ya las delicias de muchos aficionados a los animales exóticos. Vivaces, inquisitivos, inteligentes y apegados a sus dueños. Estas características junto con una vida más larga que la esperable para un roedor del mismo tamaño contribuyen a que muchos consideren al petauro como una mascota ideal.
En el caso de los petauros, no encontramos ante uno de los grupos más antiguos dentro de los mamíferos. Los petauros son animales nocturnos y de costumbres arborícolas que se incluyen en la misma subclase que los canguros (subclase Marsupialia) Los marsupiales se caracterizan entre otras cosas, por dar a luz crías muy poco desarrolladas que han de completar su maduración en un órgano especial en forma de bolsa (el marsupio, de ahí el nombre marsupiales). Dentro de los marsupiales, los petauros pertenecen concretamente a la familia Petauridae.
Un petauro ardilla adulto mide entre 13 y 18 cm. desde la punta del hocico a la base de la cola, la cual a su vez es tan larga como el cuerpo. Los machos suelen ser algo más grandes y pesados que las hembras (115 – 160g. para los machos y 100 – 130g. para las hembras). Si se los cuida adecuadamente pueden vivir de 8 a 15 años, siendo lo más normal 10 – 12 años.
El petauro ardilla es, valga la redundancia, un animal muy parecido a las ardillas voladoras. Tienen cabezas cortas con hocicos puntiagudos de color rosa, con grandes ojos y orejas. Su cola es casi tan larga como el cuerpo y esta cubierta por abundante pelo. Poseen una membrana a cada lado del cuerpo que va desde el quinto dedo de la mano hasta el pulgar del pie que se denomina patagio. Esta membrana permita a los petauros llevar a cabo una de sus asombrosas capacidades. Pueden planear más de 50 metros de una rama de un árbol a otra, valiéndose del patagio y de la cola para dirigirse. Los petauros también cuentan con pulgares oponibles.
Su color de fondo es gris plateado, con una banda negra que va desde el hocico a la base de la cola. La zona ventral es de color blanco sucio. Los ojos están rodeados por un antifaz oscuro. Las orejas y su base también están perfiladas en negro.
El color de los petauros salvajes es de color marrón debido a que se impregna con los restos de savia de los arboles y plantas en el interior de cuyos troncos duerme. Cuando se los mantiene en cautividad recuperan su color gris original al mudar.
Cuentan con 2 glándulas que se encargan de producir una substancia con la que el macho dominante del grupo marca su territorio, objetos y miembros del grupo. Una de ellas esta situada en la parte superior de la cabeza, y la otra en la región ventral del cuello, tras la barbilla Hay descritas 7 subespecies de petauro ardilla, y actualmente ya hay animales albinos disponibles.
Como ya hemos dicho los machos son algo más grandes que las hembras. Además la glándula marcadora de los machos que se sitúa en la parte superior de la cabeza, en la zona frontal, va acompañada de una zona carente de pelo en aquellos ejemplares sexualmente maduros, mientras que las hembras e inmaduros tienen esta región cubierta de pelo. Las hembras tienen marsupio (bolsa).
En la naturaleza viven en grupos de 6 a 10 individuos, duermen en huecos de los árboles o nidos formados por la vegetación y se alimentan de polen, néctar, insectos fruta, miel, y savia de algunos árboles como la acacia o el eucaliptus.

Alojamiento

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Lo primero que hay que decir es que los petauros ardilla son animales peculiares con necesidades especiales. Si no estamos seguros de poderles proporcionar todo lo que necesitan será mejor no intentar mantenerlos como mascotas. Los petauros son animales sociales, por lo que alojar a un único petauro constituye una crueldad.
Una vez que se ha establecido un grupo de estos animales no se pueden introducir nuevos ejemplares.

Las agresiones de los animales de su mismo sexo del grupo ya formado pueden herirlos gravemente o incluso matarlos.
Estos animales tienen hábitos nocturnos, y raramente los veremos activos antes de las diez o las once de la noche. Puesto que consideran a sus dueños como parte de su grupo social, hay que jugar e interaccionar con ellos al menos dos o tres horas al día, por lo que habrá que estar despierto en aquellos momentos en los que nuestros animales también lo están. Si no permanecemos levantados hasta tarde es mejor que no optemos por mantener a esta mascota.
Como animales arborícolas que son, necesitan una jaula alta que les permita ejercitarse. Lo mínimo para una pareja deberían ser una jaula de 90 – 100 cm de altura x 60 – 70 cm de largo x 60 – 70 cm de ancho. Como norma se puede calcular que un petauro necesita como mínimo 60 cm cúbicos de espacio. Cuanto más alta sea la jaula más felices serán nuestras mascotas (siempre y cuando respetemos las dimensiones mínimas dadas para la base). El material ideal para la jaula son la malla o barrotes. El espacio que quede entre cuadrícula de malla no debe ser mayor de 2,5 cm de largo x 1,25 cm de ancho. Las jaulas de grandes dimensiones para loros suelen adaptarse bastante bien a las necesidades de los petauros. Se deben buscar siempre jaulas con barrotes horizontales en vez de verticales, pues estos últimos permiten trepar a los animales. Si los barrotes / malla están pintados asegurémonos que no es con una pintura que contenga plomo.
El fondo de la jaula deberá de ser de reja o malla, para permitir que los restos caigan y no se acumulen en el interior de la jaula. Una vez que tengamos la jaula para nuestros petauros la siguiente fase es donde situarla. En primer lugar a estos animales no les gustan las luces brillantes, la exposición al sol durante periodos de tiempo prolongados puede llegar a matarlos, y necesitan oscuridad para poder descansar. Así pues lo ideal es situar su jaula en un lugar mas bien en penumbra. Por la noche, mientras nuestras mascotas están activas, sólo deberán permanecer encendidas luces suaves que no las incomoden en exceso.
En segundo lugar estos animales no toleran ni el frío ni el calor excesivo. El rango de temperaturas a las que se los puede mantener se sitúa entre 16º y 32º C. Obviamente no podemos colocar una jaula con petauros en una habitación sin calefactar en invierno en una región en la que estos sean crudos.
En nuestra jaula vamos a necesitar un comedero y un bebedero. Los mejores bebederos son los automáticos de tipo botella. Es mejor poner dos bebederos, puesto que si uno se atasca los animales siempre podrán usar el otro. Respecto al comedero su tamaño ha de ser grande, pero no tanto como para que los animales se metan dentro y contaminen la comida. Una base ancha y un comedero pesado o con algún sistema de fijación evitarán que los animales lo vuelquen.
Además del comedero y el bebedero nuestros animales van a necesitar un refugio. Es esencial que el interior del refugio permanezca oscuro, por lo que los materiales de los que este construido han de ser opacos. La madera tiene sus defensores y detractores. Los que alegan que no es un buen material se basan en que al ser porosa puede absorber la orina de los animales y desprender olor. En cualquier caso el refugio debe permitir que los animales que viven en la jaula duerman TODOS juntos en él. Las cajas de anidación para los agapornis y otras pequeñas psitácidas suelen resultar excelentes para este fin. Si el material de construcción es impermeable y no poroso deberemos de practicar algunos agujeros en la parte inferior del refugio. Por supuesto el refugio se situara en alto, con algún sistema que permita a los animales trepar y acceder fácilmente a el. En el interior del refugio debe de haber algún material que permita a nuestras mascotas hacerse su nido. Entre los sugeridos están el heno, algún trozo o tiras de tela (cuidado con los hilos que pueden engancharse en las uñas), tiras de papel de periódico (sin tinta de colores, es tóxica para estos animales), hojas, panoja de maíz… Los ideales desde nuestro punto de vista son el heno, las hojas y el papel de periódico. Es mejor dejar el material para el nido fuera del refugio. Ya se encargarán nuestras mascotas de trasladarlo, lo que además constituirá un buen entretenimiento. La cama ha de cambiarse por completo cada 1 ó 2 semanas.
Además de todo lo dicho hay un elemento indispensable en la “casa” de cualquier petauro: Ramas u otros elementos para trepar. La mayor parte de la actividad que desarrollan estos animales es trepar, si les privamos de la posibilidad de hacerlo no serán felices. Deben de contar con tres elementos para trepar por jaula. Pueden usarse cuerdas (no de algodón) y necesariamente tiene que haber ramas de árbol frescas. Al igual que en el caso de los roedores los incisivos de los petauros crecen a lo largo de toda su vida, pero a diferencia de estos, un petauro nunca roerá un elemento inerte (como un rollo de cartón). En la naturaleza usan sus incisivos para llegar hasta las larvas de insectos o para obtener savia de los árboles, con lo que se desgastan. Las ramas que les proporcionemos no deberán ser peligrosas para ellos, y han de proceder de arboles no tratados y zonas no polucionadas. Pueden usarse ramas de peral, manzano, membrillo, sauce, haya… Si no estamos seguros de si las ramas de un árbol son potencialmente peligrosas no la empleemos. No hay que quitar las hojas si las ramas las conservan, serán un entretenimiento y servirán para construir el nido. Las ramas se pueden cambiar a medida que van “envejeciendo”, se deterioran o ensucian.
El equipamiento de la jaula puede completarse con una rueda de ejercicio CERRADA (para evitar accidentes con la cola) del tamaño de la que usaría un cobaya, y con algunos juguetes de piezas de maderas como los usados para las psitácidas pequeñas.

Cría

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A pesar de lo que se pudiese pensar estos simpáticos animales no son difíciles de criar. Si queremos intentar criar lo mejor es tener un macho y dos hembras. Los petauros alcanzan la madurez sexual entre los 7 meses y el año de edad. No es recomendable intentar criar esta especie hasta que tienen una edad de trece o catorce meses En la naturaleza el periodo de reproducción es la primavera y principios de verano, pero en nuestros hogares pueden criar a lo largo de todo el año (hasta tres camadas anuales). La gestación, como en todos los marsupiales es muy corta, en concreto unos 16 días. Las hembras de petauro tiene 4 mamas, con lo que teóricamente podrían amamantar a cuatro crías. Sin embargo lo normal es que el número de cachorros por parto sea de dos, raramente uno y muy raramente tres. No se conocen partos de cuatro crías. Permanecen en el marsupio durante unos 70 días, y lo abandonan siendo capaces de comer alimentos sólidos. Permanecen en el nido durante otros 30 o 40 días, y son independientes con dos meses y medio o tres de vida.

Alimentación

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Uno de los principales factores para que nuestro petauro permanezca sano y alcance una edad avanzada es que su dieta sea la adecuada. Estos marsupiales son especialmente sensibles a las dietas inadecuadas, lo que se traduce en que un animal incorrectamente alimentado no tardará en enfermar y morir.
Lo primero que hay que saber de estos animales es que tienen muchas dificultades para digerir las grasas, por lo que requieren dietas con un tanto por ciento muy bajo de estas. Una dieta desequilibrada en lo que respecta a la cantidad de grasas va a provocar que nuestro animal engorde rápidamente, además de causarle desórdenes digestivos. Si hablamos de hembras gestantes la situación es aún más grave. El exceso de grasa ingerido por la madre afecta durante la gestación a la cría. Estos lípidos se depositan en el ojo dando lugar a depósitos blanquecinos de grasas en la córnea, que pueden llegar a provocar ceguera en las crías. Una vez que aparece la alteración es irreversible, así que al igual que en otros muchos casos, más vale prevenir que curar. Por estas razones deberíamos evitar los productos grasos en la dieta de nuestras mascotas. Quizás el principal peligro en lo que a las grasas se refiere en el caso de los petauros es el de las nueces y otras semillas grasas. Este tipo de alimentos son especialmente apreciados por estos pequeños marsupiales, les encantan y muchas veces elegirán comerlos por encima de otros componentes de su dieta. Las nueces, cacahuetes, semillas de girasol, etc. Hay quien afirma que estas “golosinas” pueden usarse con mucha moderación y extremando las precauciones. Sabiendo que nuestro petauro puede vivir perfectamente con una dieta carente de frutos secos es decisión de su cuidador incluirlos o no en la dieta.
Otra de las cosas que hay que conocer de los petauros es que no toleran bien la lactosa. Todos los marsupiales tienen serias dificultades para digerir este disacárido presente en la leche y muchos de sus derivados, y aunque los petauros tienen una mayor capacidad para tolerarla, esta no es ni mucho menos elevada. Al no poder digerir la lactosa esta pasa a través del tubo digestivo, donde es fermentada por las bacterias que lo colonizan. Como consecuencia de las fermentaciones se producen substancias que dan lugar a importantes diarreas. En general se puede decir que hay que evitar la leche y los productos derivados de esta en la dieta de los petauros. En primer lugar por su contenido en lactosa, y en segundo lugar por el elevado porcentaje de grasas que contienen. Es una lástima porque la leche es una muy buena fuente de calcio y vitaminas, y su proteína es de elevado valor biológico y altamente digestible. Sin embargo hay un producto que podría librarse de la quema. El Yogur, al ser un derivado fermentado de la leche, contiene un porcentaje de lactosa muy bajo (lo primero que fermentan las bacterias son los azúcares). Todavía existiría el problema del elevado contenido en grasas, pero la industria alimentaria ya nos a proporcionado una solución, en el mercado hay yogures desnatados carentes de materia grasa. Si vamos a utilizar yogures como parte de la dieta de nuestros petauros, deberemos de asegurarnos siempre de que no lleven ni colorantes ni aromas artificiales, ni conservantes, ni edulcorantes añadidos. Podemos darles yogures con sabor a frutas siempre y cuando la aromatización se lleve a cabo con productos naturales (zumos o trozos de frutas) y carezcan del resto de aditivos. El uso de yogures cuyos cultivos bacterianos están aun vivos es recomendado por algunos criadores que alegan que las bacterias colonizan el intestino de los animales y les ayudan en la digestión. Lo que está claro es que este tipo de yogures no resulta nocivo para los petauros, y por tanto, podemos usarlos si queremos.

Por último hay que resaltar que no se debe abusar de las proteínas en la dieta de un petauro. Si nos quedamos cortos, el metabolismo y el desarrollo del animal se van a ver negativamente influenciados, y si nos pasamos vamos a exigir al organismo de nuestra mascota que metabolice el exceso de proteína que le damos y elimine los restos. Ambos casos son igual de peligrosos. La mayoría de los criadores están de acuerdo con que la dieta ideal de un petauro debería de componerse de un 75 % de frutas y verduras (muy pobres en proteínas) y un 25 % de un preparado a base de alimentos ricos en azúcares y proteínas. En parejas de cría podría ser admisible el modificar los porcentajes (70 % de preparado de frutas y 30 % de preparado rico en proteínas, o incluso llegar al 33% de proteína para hembras gestantes / lactantes). En la naturaleza los petauros pueden clasificarse como omnívoros. Ingieren una gran cantidad de alimentos entre los que pueden citarse insectos, frutas, savia de algunas acacias y eucalipto.. Lo que hay que intentar es crear una dieta lo más similar posible desde el punto de vista nutricional a la que tendría un petauro salvaje, puesto que obviamente, no vamos a poder conseguir savia de eucalipto (al menos de las variedades comestibles) o insectos originarios de Australia. Los petauros pueden clasificarse como comedores caprichosos, pueden alimentarse durante una época con determinada fruta para luego pasarse algunas semanas negándose en redondo a tocarla, y volver a aceptarla de nuevo pasado un tiempo y sin ninguna razón aparente. Parece probable que este comportamiento obedezca a un cierto “aburrimiento”. En la naturaleza estos animales pueden llegar a tener una dieta enormemente variada. Si le damos a nuestro petauro una dieta más o menos estandarizada puede llegar a aburrirse de ella, y si está suficientemente alimentado, optará por comerse lo que más le llama la atención. Pasado un tiempo aquello que dejo de comer pasa a ser una novedad y vuelve a ser comido. Es, por tanto, de vital importancia proporcionar a nuestro petauro una dieta, que sin dejar de ser equilibrada, fluctúe entre una amplia variedad de ingredientes. Una vez que ya hemos expuesto las principales peculiaridades de la alimentación de estos animales, podemos pasar a la dieta en si.

Mezcla de frutas

petauro2Como ya hemos dicho antes el truco está en proporcionar una variedad lo más amplia posible de frutas y verduras e ir rotando los componentes de la mezcla. Es así mismo importante que utilicemos alimentos que tengan un índice de Calcio / Fósforo adecuado. A los petauros, por norma general, les encantan las frutas y verduras dulces, y las prefieren sobre otras. Hay que tener cuidado pues no es raro que seleccionen aquellos alimentos que más les gustan y dejen el resto. Si les damos demasiada comida se atiborrarán de lo que les apetezca y dejaran el resto, con lo que mandarán al traste nuestra cuidadosamente planeada dieta.
Las frutas y verduras que más gustan a los petauros son precisamente las dulces, aunque ya hemos dicho que hay diferencias entre individuos. Hay que dar las frutas troceadas hasta un tamaño aceptable y mezcladas. Podemos usar piña, melocotón, manzanas, peras, fresas, melón , papaya, albaricoques, naranjas, maíz dulce, grosellas, zanahoria, plátano, hojas de lechuga, sandía, mango, uvas, kiwi, guisantes, brécol y la batata entre otros. Parece que aprecian sobre todo las manzanas, el maíz dulce, la batata, la papaya, los guisantes, las uvas sin semillas, la zanahoria y el kiwi. Las naranjas (con piel), también son muy apreciadas, pero algunos criadores afirman que provocan diarreas. Tal vez se deba a la presencia en su superficie de ceras que se usan para que las compremos por su aspecto brillante, estas ceras no se eliminan con el agua, hay que recurrir a limpiar la superficie de la naranja con un trozo de papel de cocina untado en aceite. Algunos recomiendan el darles las frutas con piel a los petauros. El riesgo de que ingieran restos de pesticidas presentes en la superficie es elevado, así que es mejor dárselas peladas. Cuidado con los melocotones, cerezas… en general con todas las frutas con “hueso”. Sus semillas suelen contener ácido cianhídrico que puede causarnos un grave disgusto, retirar siempre las semillas antes de dar este tipo de fruta a nuestras mascotas.
Tampoco deberemos de emplear frutas en conserva, puesto que muchas veces se les añade azúcar y conservantes que pueden resultar peligrosos. No hay ningún problema por usar frutas o verduras congeladas.

Mezcla rica en proteínas

Además de las frutas y verduras hay que proporcionar a los petauros un alimento rico en proteínas e hidratos de carbono. Para esto se han creado una serie de mezclas “caseras” con ingredientes relativamente fáciles de encontrar en el mercado y sencillas de preparar. La mezcla más habitual lleva los siguientes ingredientes:
450 ml de agua.
450 ml de miel.
3 huevos cocidos sin cáscara.
75 g. papilla infantil con alto contenido en proteína (10 g).
3 cucharaditas de un buen polivitamínico.
Para prepararla se mezcla la miel con agua templada, se reducen los huevos cocidos sin la cáscara a una papilla y se les añade lentamente la mitad de la mezcla miel / agua hasta formar una pasta. Se añade el resto de la mezcla miel / agua y se mezcla homogéneamente. Se añade la mezcla polivitamínica y la mitad papilla infantil y se mezcla. Para acabar añadiremos el resto de la papilla y mezclaremos hasta que no queden grumos. La mezcla puede congelarse en una cubitera. La ración de mezcla por animal y día es aproximadamente de 1 cucharada sopera o un cubito.
Se puede sustituir el agua por zumos que no tengan azúcar ni aditivos añadidos, como por ejemplo zumo de manzana. Además de la mezcla también se suele suministrar a los petauros una pequeña cantidad de insectos y pienso rico en proteína. Como pienso puede usarse un buen pienso seco para gatos o perros (de alta calidad, no vale el del supermercado de la esquina). Si podemos acceder a el puede usarse un buen pienso para omnívoros de zoológico (p. ej Zupreeme).