Un estudio realizado en Brasil, en el cual se reconstruyó la historia evolutiva de estos mamíferos voladores, sugiere que el gasto de recursos para generar dos crías simultáneamente redunda en una disminución del tiempo de vida.

Mientras que las ratas pueden tener media docena de crías en una misma camada y las zarigüeyas comunes algunas decenas, se sabe que los murciélagos tienen tan solo un descendiente por vez. En la única familia capaz de tener gemelos –conocida con el nombre de Vespertilionidae–, esta característica viene acompañada de una menor longevidad. Un estudio realizado en Brasil y publicado en el Biological Journal of the Linnean Society sugiere que la gran destinación de recursos para la generación de gemelos termina haciendo disminuir el tiempo de vida de esos pequeños mamíferos.

El referido trabajo, firmado por investigadores de la Universidad de São Paulo (USP), y de las universidades federales de Viçosa (UFV), de Sergipe (UFS) y de Paraíba (UFPB), todas en Brasil, como así también de la Academia China de Ciencias, reconstruyó la historia evolutiva de los murciélagos y demostró de qué manera la característica de engendrar gemelos se encuentra directamente relacionada con la menor longevidad y con el comportamiento de refugiarse entre los follajes. Los murciélagos hembra que dan a luz a dos crías en una misma camada viven en promedio nueve años menos que los que tienen solo uno.

“Demostramos también que no existe una relación entre el tamaño del grupo y la capacidad de tener gemelos. Esta característica puede existir en especies que cuidan a sus crías en forma solitaria o en grandes grupos de madres. Por lo que todo indica, los beneficios de la cooperación superan a los costos de una posible competencia dentro del grupo”, explica Guilherme Siniciato Terra Garbino, primer autor del estudio, realizado durante una pasantía posdoctoral en la Escuela Superior de Agricultura “Luiz de Queiroz” (Esalq) de la USP.

 

Murciélago Eptesicus furinalis'
Murciélago de la especie ‘Eptesicus furinalis’/Guilherme Siniciato Terra Garbino

 

El análisis filogenético, una reconstrucción de la historia evolutiva de un grupo partiendo de los miembros vivientes, mostró que la capacidad de engendrar gemelos se adquirió al menos dos veces en el transcurso de la evolución de los murciélagos. Sin embargo, la misma se perdió en alrededor de 18 oportunidades. Este proceso culminó únicamente con la familia Vespertilionidae, que cuenta con unas 490 especies distribuidas por todo el mundo, que mantuvo esta característica.

“Entre las aproximadamente 1.400 especies de murciélago existentes, que un evento como este haya acaecido solo dos veces muestra que fue algo muy raro en la historia de los mismos. Y sucedió precisamente en esa familia extremadamente rica en especies, ampliamente distribuida y que, por ende, tuvo un gran éxito evolutivo. Probablemente el antepasado común de esta familia era un animal que tenía gemelos y eso se perdió al menos 18 veces. Por eso es una característica que apareció poco y se perdió muchas veces, probablemente porque tiene un alto costo en la vida de estos animales”, dice Siniciato Terra Garbino, quien en la actualidad es docente del Departamento de Biología Animal de la UFV.

Una cuna debajo de las hojas

Este trabajo demostró también la existencia de una correlación entre el tipo de refugio y la prevalencia de gemelos. Las especies que se albergan entre los follajes de los árboles cuentan con mayores chances de tener dos crías en una misma gestación que las que viven en cuevas o grietas.

Los investigadores estiman que, por ser más efímeros y quedar más expuestos a las inclemencias del tiempo, los follajes les causarían una pérdida mayor de crías. La gestación de gemelos entre las especies que viven en esos refugios sería una forma de mitigar ese problema.

No obstante, el tamaño de los grupos no mostró ejercer un influjo sobre la prevalencia de gemelos en el estudio. Los investigadores tenían una hipótesis según la cual la vida en grandes grupos no sería la regla entre los murciélagos que gestan gemelos, toda vez que el hacinamiento podría favorecer una competencia por recursos, el alimento, por ejemplo, para las crías.

Sin embargo, los análisis estadísticos no mostraron diferencias significativas entre el tamaño de los grupos. Las ventajas de vivir en grandes aglomeraciones, como el mantenimiento de la temperatura, aparentemente superan a las desventajas.

“Los murciélagos son endotérmicos, como nosotros, y al congregarse, elevan la temperatura local. Esto es sumamente importante para la termorregulación de las crías. Durante la fase de crecimiento, cuando aún están amamantando, es bueno que estén a una temperatura cálida, pues de este modo obtienen una tasa de crecimiento mayor”, afirma el investigador.

Aun cuando existen alrededor de 1.400 especies de murciélagos en el mundo, los investigadores encontraron datos solamente de 550. En momentos en que existe una pandemia causada por un coronavirus, aparentemente originado en murciélagos, la falta de conocimiento sobre estos animales debería constituir un incentivo para la realización de nuevas investigaciones sobre ellos.

“Quizá si dividimos la cantidad de enfermedades causadas por murciélagos por la de especies existentes, no existan tantas dolencias provenientes de estos animales. Lo que necesitamos es estudiar más a ese grupo y fortalecer su conservación, para que los saltos de patógenos a otras especies sean cada vez más raros”, culmina.