Los mamíferos terrestres generalistas resisten mejor las alteraciones climáticas

Los mamíferos terrestres generalistas resisten mejor las alteraciones climáticas

Una investigación internacional liderada por la Universidad Complutense de Madrid demuestra que la relación entre evolución y cambio climático depende de la especialización ecológica de las especies

La capacidad de habitar muchos ambientes –especies generalistas– o pocos –especialistas– es el factor más importante en la adaptación de las diferentes familias de mamíferos terrestres y su evolución frente a los efectos del cambio climático, según una investigación internacional liderada por la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

El estudio, publicado en Historical Biology, parte de la hipótesis de los años 80 de la paleontóloga Elisabeth S. Vrba sobre la especialización ambiental de las especies como elemento crucial a la hora de entender la evolución y diversificación de las especies.

“Ya habíamos analizado algunos grupos en anteriores trabajos, pero esta es la primera vez que incluimos información de todas las especies de mamíferos terrestres, más de 5000 repartidas en 153 familias, para examinar esta cuestión” destaca Manuel Hernández Fernández, investigador del Departamento de Geodinámica, Estratigrafía y Paleontología de la UCM y del IGEO.

Los biomas son grandes unidades ecológicas definidas por sus condiciones ambientales; algunos ejemplos incluyen el bosque caducifolio o el matorral esclerófilo.

Las especies capaces de ocupar distintos biomas (generalistas) sufren menos las alteraciones debidas a cambios climáticos, ya que son capaces de aprovechar recursos con distinto origen, y pueden mantenerse sin cambios durante largos periodos de tiempo.

Por su parte, las especies que sólo pueden vivir en un bioma (especialistas) se ven muy afectadas por cambios climáticos que pueden fragmentar sus poblaciones y se diversificarán más.

“Si esta fragmentación se mantiene suficiente tiempo como para que el flujo genético se interrumpa entre ellas, puede dar lugar a la diferenciación de una especie distinta en cada uno de esos fragmentos poblacionales. Esto se refleja en una sobreabundancia de especies especialistas sobre las generalistas”, explica Hernández Fernández.

No obstante, añade, esta mayor capacidad de diversificación tiene la contrapartida de una mayor vulnerabilidad ante los cambios climáticos.

 

Lobo ibérico
Lobos. Foto propiedad de: Alejandro de la Eras

 

Biomas extremos, más favorables a la diversificación

Para llevar a cabo el estudio, se han recogido datos de distribución de cada especie, considerando qué biomas habitan. Esto ha permitido, además de corroborar la hipótesis, establecer que ciertos biomas representan lugares especialmente favorables para la diversificación de especies especialistas.

“Se trataría de los biomas que se sitúan en los extremos climáticos de nuestro planeta, que sufren mayores alteraciones a causa de las variaciones en el clima terrestre”, indica el paleontólogo de la UCM, que los enumera: las selvas ecuatoriales (extremo cálido-húmedo), los desiertos subtropicales (cálido-seco), las estepas (frío-seco) y las tundras (frío-húmedo)”.

También se ha observado una gran variabilidad entre las distintas familias y biomas, asociada a la heterogeneidad ambiental de estos, así como a la historia evolutiva y las diferencias fisiológicas de cada familia, que condicionan la capacidad de sus especies para sobrevivir o colonizar un nuevo bioma.

“Esto se debe a que además de la especialización ecológica, los procesos de diversificación asociada a los cambios climáticos también deben verse afectados por otros factores, los cuales todavía estamos lejos de entender plenamente”, añade Emilia Galli, coautora del trabajo y también investigadora de la UCM.

Además de la UCM, en el trabajo han participado la Universidad de Santiago de Cali, la Universidad de Alcalá, la Universidad de Vigo, la Universidad de Oviedo, la Universidad de Castilla-La Mancha, el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), el Museo de Historia Natural de Berlín y la empresa Transmitting Science, entre otras.