El Perro de Agua Español vuelve a ser un año más la raza española más demandada actualmente en nuestro país, seguido del Mastín Español y el Presa Canario, según la última actualización del Libro de Orígenes Español (LOE) y el Registro de Razas Caninas (RRC) de la Real Sociedad Canina de España (RSCE).
Completan el listado el Perro de Pastor Catalán y el Ratonero Bodeguero Andaluz, en una clasificación que va más allá de un simple ranking y ofrece una fotografía bastante precisa de lo que están buscando hoy los hogares españoles cuando incorporan un perro a su vida.

Para la RSCE, estas preferencias, lejos de responder solo a criterios estéticos o de tamaño, evidencian la búsqueda cada vez más clara de perros con una personalidad definida, equilibrados, fieles y capaces de adaptarse a distintos estilos de vida. Muchas familias buscan compañeros que encajen en su día a día, pero también perros con presencia, seguridad, energía o funcionalidades, según se trate de la ciudad o de un entorno más rural.
No es casual, por tanto, que las primeras posiciones sigan ocupadas por razas de fuerte carácter, históricamente ligadas al trabajo, la guarda, el pastoreo o la protección. El Perro de Agua Español, el Mastín Español o el Presa Canario responden bien a esa idea de perro versátil, fiable y con identidad propia, muy valorado tanto en entornos rurales como en hogares que priorizan la estabilidad de carácter y el fuerte vínculo con la familia.

Al mismo tiempo, la irrupción del Ratonero Bodeguero Andaluz en el top cinco evidencia que un perro de tamaño pequeño sigue teniendo espacio cuando va acompañado de temperamento, inteligencia y capacidad de adaptación. Frente a razas más corpulentas o de mayor presencia, el Bodeguero se cuela entre las más buscadas por su energía, su sociabilidad y su facilidad para integrarse en la vida doméstica sin perder personalidad.
Según José Miguel Doval, presidente de la RSCE, “estas preferencias ponen de relieve la importancia de preservar y poner en valor las razas caninas españolas, en un contexto en el que gran parte de las razas autóctonas están en situación de vulnerabilidad. Apostar por razas nacionales no solo implica elegir un compañero con un carácter previsible y unas actitudes bien definidas, sino también contribuir a la defensa del patrimonio canino español a través de la cría responsable”.