La posición de los delfines en la cadena trófica ha cambiado en los últimos años a causa de la escasez de sus presas habituales

La posición de los delfines en la cadena trófica ha cambiado en los últimos años a causa de la escasez de sus presas habituales

Los científicos han analizado la proporción de isótopos estables de nitrógeno y carbono en una colección de cetáceos varados en Canarias, Madeira y Azores desde 1996.

Un nuevo estudio del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) elaborado en colaboración con el Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC) y otros centros españoles y portugueses ha analizado la posición en la cadena trófica de varias especies de delfines en los últimos años a través del análisis de isótopos estables en muestras de una colección de ejemplares varados en Canarias, Madeira y Azores desde 1996.

El trabajo, publicado recientemente en la revista Marine Ecology Progress Series, demuestra cómo los cambios recientes en la productividad de los océanos y la disponibilidad de presas han modificado la posición de los delfines en la cadena trófica. Así, las conclusiones del estudio sugieren que las especies más oceánicas, como el delfín común, han incrementado progresivamente su posición en la cadena trófica, al tener cada vez que alimentarse de especies con una posición también alta en la cadena trófica.

“Estos cambios se interpretan como la respuesta a la disminución en la productividad primaria y en las poblaciones de algunos peces, como la sardina, indicada en estudios previos”, señala Antonio Bode, investigador del Instituto Español de Oceanografía y primer autor del estudio.

Sin embargo, en especies de hábitos más costeros, como el delfín listado, su posición en la cadena trófica ha disminuido al tener que desplazarse a zonas más oceánicas, donde se alimentan se especies pertenecientes a niveles más bajos de la cadena.

“Por otra parte, el estudio demuestra que los delfines, debido a su gran movilidad y vida relativamente larga, pueden ser buenos indicadores de cambios a gran escala en el ecosistema, actuando como especies centinelas de los cambios oceánicos”, comenta Joan Giménez, del ICM-CSIC.

“Estos organismos, longevos y con una movilidad elevada, son bioindicadores muy eficientes, ya que son capaces de integrar las condiciones del ecosistema en grandes escalas geográficas y temporales”, añade Bode en este sentido.