La masticación es una conducta natural y esencial para el bienestar físico y emocional de los perros. Más allá de su función alimentaria, también influye en la salud dental, la reducción del estrés y la estimulación mental. En este artículo, el GEMCA analiza la importancia de la masticación canina, sus beneficios y los aspectos que deben tenerse en cuenta para ofrecer masticables seguros y adecuados para cada perro.
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La masticación es una parte esencial en la secuencia de alimentación y consiste en agarrar, pelar con los caninos e incisivos y aplastar y triturar con los molares el alimento para que, mezclado con la saliva, se prepare para la deglución y posterior digestión. La función principal de la masticación es el procesamiento del alimento ingerido previo a la deglución, pero también cumple funciones adicionales como mejorar la salud dental y oral y ayudar a la digestión, así como a contribuir a moderar el estrés, induciendo estados de calma y bienestar (Quinn et al., 2025).
En la naturaleza, los cánidos dedican más tiempo a la masticación de presas que el que dedican los perros domésticos para alimentarse por las características del alimento ofrecido en un entorno familiar. La falta de oportunidades para llevar a cabo esta conducta natural puede generar frustración por no satisfacer esta motivación (Quinn et al., 2025), derivando a su vez en conductas de redirección hacia objetos inapropiados, lo que puede ocasionar destrozos en el hogar y poner en riesgo su salud.
En este artículo, trataremos los beneficios y riesgos de facilitar esta actividad a nuestros perros, así como los diferentes tipos de masticables.
Beneficios de la masticación
Además de cumplir con su función vital dentro de la secuencia de alimentación, la masticación tiene efectos beneficiosos tanto físicos como emocionales.
Entre los beneficios sobre la salud física podemos citar:
- Beneficios sobre la salud dental y oral: la masticación tiene efecto protector por su impacto mecánico ya que favorece la limpieza de zonas de la boca donde la lengua no llega, mejorando así la higiene dental y oral y, por tanto, disminuyendo la probabilidad del desarrollo de placa bacteriana y sarro y la consecuente enfermedad periodontal, así como la halitosis asociada (Harvey et al., 1996; Brown et al., 2005; Quest, 2013; Carroll et al., 2020, Pinto et al., 2020). También ayuda a regular el microbioma oral favoreciendo el desarrollo de bacterias “buenas” necesarias para mantener la salud bucal y evitar inflamaciones (Ruparell et al., 2020; Oba et al., 2024).
- Beneficios sobre la salud digestiva: la masticación estimula la producción de saliva, lo cual ayuda a proteger los dientes y la mucosa oral, y contribuye a una correcta deglución y digestión, regulando el ácido gástrico. Asimismo, la masticación mejora el movimiento intestinal ayudando al paso de la comida por el tubo digestivo para una correcta digestión, lo que contribuye a mantener la microbiota comensal y mejorar la consistencia de las heces (Quinn et al., 2025).
A nivel de la salud emocional, el principal beneficio es la reducción del estrés y sus efectos colaterales. El estrés permite a los perros adaptarse a situaciones que perciben como amenazas, a través de la activación de respuestas fisiológicas, emocionales y conductuales con el fin de poder volver al equilibrio. Este equilibrio es mantenido por el sistema nervioso parasimpático (SNP) que es el que predomina en un estado de reposo y cuando estamos haciendo la digestión. Un episodio de estrés agudo no es necesariamente perjudicial ya que permite aprender a salir de una dificultad. Sin embargo, cuando los factores estresantes son muy intensos o duraderos esa capacidad de aprendizaje se ve comprometida porque sobrepasa la capacidad del perro y sus intentos de adaptación fracasan.
La masticación activa el SNP (liberando acetilcolina) y, al mismo tiempo, reduce la estimulación del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (disminuyendo la liberación de cortisol) y el sistema nervioso simpático (SNS, disminuyendo la liberación de adrenalina y noradrenalina), los cuales se activan ante una situación de estrés. Con este mecanismo de “freno”, el SNP puede ayudar a reducir el estrés moderando la excitación y recuperando antes el equilibrio (Quinn et al.,2025). A nivel cerebral, mediante la masticación se estimula la producción de serotonina, endorfinas y dopamina, que también inducen estados de calma (Sechi et al., 2017).
Por todo ello, se considera que la masticación puede ayudar a aliviar estados emocionales negativos como la frustración, la ansiedad y el aburrimiento e inducir estados emocionales positivos como la calma o el placer, así como favorecer la concentración y el aprendizaje (Moesta et al., 2025). Incluso, un perro podría usar la masticación como estrategia de afrontamiento para lidiar con situaciones desafiantes (coping) (Kubo et al., 2015; Quinn el at., 2025) incluyendo los periodos de separación de sus tutores (Flint et al., 2023).
Más allá de los beneficios inmediatos, reducir el estrés mediante la masticación podría mejorar la salud ósea en perros con estrés crónico, el cual está asociado a niveles elevados de cortisol, disminuyendo así la reabsorción ósea responsable de la osteoporosis (Azuma et al., 2017; Quinn et al., 2025). Por último, esta actividad podría constituir una herramienta preventiva para el cerebro de los perros sénior, ya que se ha demostrado que el acto de masticar ayuda a evitar la atrofia del hipocampo implicada en el deterioro cognitivo (Chen et al., 2015, Azuma et al., 2017; Quinn et al., 2025).

Qué tipo de masticable es bueno para mi perro
La masticación no está exenta de riesgos y hay que tener en cuenta unas premisas para reducirlos. Por un lado, existen riesgos físicos si no se adapta el tipo de masticable al individuo, como fracturas dentales, obstrucciones esofágicas e intestinales, diarreas o estreñimiento (White, 2022). Estos riesgos se pueden minimizar sabiendo qué masticable es el idóneo y seguro para cada tipo de perro. Y por otro, podemos tener problemas emocionales relacionados con conductas agresivas (gruñidos, mordeduras) por la protección del masticable hacia la familia u otros perros (Jacobs et al., 2018). En este caso, estos riesgos se pueden minimizar comprendiendo el lenguaje corporal del perro, adaptando el entorno y el tipo de masticable.
Siempre que ofrezcas un masticable nuevo, supervisa a tu perro para observar cómo lo gestiona. Esto te permitirá asegurar su disfrute y prevenir accidentes. Para elegir adecuadamente el masticable idóneo para tu perro hay que tener en cuenta factores como la edad, el tamaño, la raza, el tipo de mordida o el temperamento. Por ejemplo, para un cachorro, el ideal es uno largo de masticación fácil, mientras que para uno ansioso se recomienda ofrecer un masticable de duración media pero no de tamaño pequeño, para que no lo ingiera.
Los masticables pueden clasificarse, según su naturaleza, en productos de origen animal y productos de origen sintético o vegetal (Tabla 1).

Para facilitar la elección, la siguiente tabla agrupa todos los tipos de masticables (tanto de origen animal como sintético/vegetal) clasificados por su nivel de dificultad, detallando sus características, ventajas e inconvenientes principales (Tabla 2).

A qué edad se puede empezar a dar masticables
La masticación es una actividad recomendada durante toda la vida del perro pero especialmente importante en los cachorros, adolescentes y jóvenes porque contribuye a su desarrollo y maduración. Se recomienda empezar con 5-6 semanas que es cuando erupcionan los dientes y aparece la motivación de la masticación.
La masticación temprana es importante porque fortalece los huesos y músculos mandibulares y los ligamentos periodontales, al mismo tiempo que puede aliviar la irritación y malestar que aparece con la erupción dentaria (Quinn et al., 2025). El cachorro mastica para explorar, conocer e interactuar con su entorno y facilita una mejor consciencia de su boca, aprendiendo lo que es capaz de hacer a través de la exploración oral. Además, es importante como parte del juego, que servirá para mejorar las habilidades motoras cuando sean adultos.
Se sabe que el juego reduce el miedo ante situaciones novedosas y que los perros que se les da la oportunidad de jugar con masticables son más atrevidos y menos temerosos (Wells, 2024). Es, de hecho, una actividad muy aconsejable para hacer en grupo si no hay problema de protección de recursos.

En qué momento le puedo dar el masticable
Se recomienda proporcionar actividad de masticación una vez al día para obtener efectos beneficiosos (Quest, 2013; Brown et al., 2005; Ruparell et al., 2020). A continuación, se citan algunas situaciones concretas en las que puedes ofrecer un masticable a tu perro:
- Demandas de atención: hará que redirija su atención hacia otra actividad independiente favoreciendo su autonomía. Es importante facilitarlo antes de que demande atención para evitar el refuerzo no intencionado de la conducta.
- Situaciones de estrés: como viajes en coche, visitas a casa, ausencias de los tutores.
- Creación de una zona segura: ofrecer un masticable en su cama o transportín ayuda a que el perro asocie este lugar con un estado de calma.
- Después del paseo: especialmente si vuelve muy excitado, para ayudarle a calmarse antes.
- Refuerzo de conductas: es un premio de larga duración que, además, incentiva la calma.
- Tras una sesión de entrenamiento: ayuda a fijar lo aprendido y relajarse.
La actividad de masticación se incluye dentro de los programas de enriquecimiento ambiental, como enriquecimiento nutricional, para la prevención de problemas de comportamiento o dentro del plan de intervención cuando ya hay alguno (Bloomsmith et al., 2018; Ketter et al., 2020; García-Belenguer et al., 2022). Además, como se vio con anterioridad, también se recomienda en perros seniors para ralentizar el deterioro cognitivo por atrofia del hipocampo.
Conclusión
La masticación es una actividad placentera que satisface una necesidad natural de los perros y, por ende, hay que proveer de masticables a nuestros perros para evitar que realice esta conducta sobre objetos inapropiados. Sus efectos beneficiosos se extienden desde la salud dental y digestiva hasta la regulación emocional.
Por ello, facilitar los masticables adecuados constituye un recurso valioso no solo para el tratamiento de problemas de conducta sino para aumentar el bienestar de los perros a través del enriquecimiento ambiental en su día a día. Para garantizar el éxito, es crucial seleccionar el masticable ideal según el perfil y mantener siempre una supervisión para minimizar los riesgos.
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