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Existe la leyenda urbana de que los gatos son el enemigo número uno de las embarazadas porque les transmiten enfermedades. Hoy  queremos echar por tierra esa leyenda. Los felinos no son vuestros enemigos.¿Cuando una chica se queda embarazada corre algún peligro si convive o pasa un rato con un gato? ¿De qué peligro se habla?

La historia pasada por el boca a boca cuenta que la enfermedad que pueden trasmitir los gatos a las mujeres en estado es la toxoplasmosis, una enfermedad causada por un parásito unicelular llamado Toxoplasma gondii.

Los síntomas son como los de una simple gripe. También se nota algún dolor muscular, por ejemplo, durante un mes o poco más.

La toxoplasmosis que provoca daños al cerebro, ojos u otros órganos puede venir de una infección aguda de Toxoplasma, o de una antigua infección controlada que ahora se reactiva. Este tipo de casos más severos afecta a personas con el sistema inmunológico debilitado, y de ahí que salten las alarmas cuando la mujer está embarazada.

Pero para que el gato transmita la toxoplasmosis a una embarazada:

  1. El felino tiene que estar pasando la enfermedad. (algo que se sabría, pues habríais notado algún síntoma que os hubiera hecho ir al veterinario).
  2. Para que ese gato tenga la enfermedad habrá tenido que comer alimentos crudos o cazar animales que tuvieran toxoplasma. Si vuestro felino solo come alimento seco específico para él es imposible que contraiga la enfermedad.
  3. Que el animal defeque, y tenga formas infectivas y que la persona toque las heces y luego se chupe la mano o ingiera las propias heces… Algo demasiado poco probable como para haber creado esta gran leyenda.

Así que si tienes un gato en casa o te cruzas con alguno (sea negro o no), no sufras, estás a salvo. Aún así, para que estés más tranquila, sigue unas pautas de higiene normal y todo irá sobre ruedas.

¡Suerte con el embarazo!

Web: www.mascoteros.com