Dicen que por la boca muere el pez… así que ¡ojo con la gingivitis o estomatitis felina!, una enfermedad crónica, de evolución lenta, que puede perjudicar seriamente a nuestros mininos. En este post, descubrirás la mejor manera de prevenirla, detectarla y tratarla, a fin de ofrecerle a tu gato la mayor calidad de vida posible.

¿Qué es la gingivitis felina?

Con la boca de nuestros gatos debemos tener un cuidado especial, no sólo porque sólo tienen 30 dientes, que, en determinadas circunstancias pueden llegar a perder, sino porque esta parte de su anatomía es fundamental para alimentarse, asearse e incluso, en hábitats silvestres, cazar. Pero ¿qué es exactamente la gingivitis, ¿cuándo y de qué manera puede afectar a mi gato?, ¿se da en todas las edades?… Seguro que estas son algunas de las preguntas que te rondan por la cabeza y que te desvelamos a continuación:

La gingivitis o estomatitis felina es, técnicamente hablando, la inflamación de la mucosa oral, orofaríngea y lingual. Nos aclara Wikipedia que la orofaringe es la región que nace en la porción más posterior de la boca, desde el paladar blando hasta el hueso hioides, e incluye el tercio posterior de la lengua.

Características:

  • Se trata de una patología infecciosa.
  • Es una de las enfermedades periodontales más frecuentes en gatos.
  • La padecen especialmente los felinos jóvenes o adultos, aunque también puede abarcar todas las edades.
  • Pueden sufrirla todo tipo de gatos, pero con más frecuencia los de raza somalí, abisinia y siamesa.
  • Debe tratarse lo antes posible para evitar un empeoramiento progresivo.

Gingivitis en el gato

Síntomas

Al ser la gingivitis una patología de curso lento, en ocasiones no se manifiesta abiertamente y no la detectamos hasta que percibimos halitosis o inapetencia en el gato.

Presta atención a los siguientes signos:

  • Percepción de una línea fina y roja a lo largo de unas encías inflamadas.
  • Ulceraciones en la mucosa oral.
  • Cambios de comportamiento, como morder o dejar de atusarse.
  • Irritabilidad.
  • Depresión.
  • Salivación excesiva –sialorrea–.
  • Inapetencia.
  • Pérdida de peso.
  • Mal aliento –halitosis–.
  • Dificultad para masticar y tragar alimentos –disfagia–.
  • Dolor y rechazo a la manipulación bucal.

Si observas cualquiera de estos síntomas, lleva a tu gato al veterinario, para que determine si se trata de una gingivitis o de otra enfermedad, que también puede cursar con estos signos. Sólo él podrá identificar la patología y aconsejar el tratamiento más adecuado en cada caso.

“La gingivitis felina acostumbra a producir úlceras en la mucosa oral;
puede ir acompañada de salivación excesiva, dolor,
y dificultad en la ingesta de líquidos y alimentos”

Causas

Es cierto que la placa dental es un foco de toxinas que pueden desencadenar en sarro y finalmente en gingivitis, pero ésta no es necesariamente la única causa…

Factores que pueden originar la gingivitis felina:

  • Malnutrición severa.
  • Intoxicación por metales pesados.
  • Contacto con cáusticos, cuerpos extraños o electrocución.
  • Tratamientos prolongados con corticoides.
  • Insuficiencia renal.
  • Diabetes mellitus.
  • Dieta blanda.
  • Origen inmunológico, asociado a la actividad bacteriana.
  • Etiología vírica, como la del virus más frecuente, el calicivirus, contra el que puedes proteger a tu gato mediante vacunas regulares; o el virus de la leucemia felina, que puede desembocar también en gingivitis.
  • Neoplasia.

Recuerda que el conocimiento de las causas de la gingivitis en gatos es básico para prevenir y afrontar esta enfermedad tan insidiosa.

“La gingivitis en gatos puede tener diferentes causas;
su pronóstico dependerá de cuál sea su origen”

Tratamiento

En primer lugar, puesto que hablamos de una enfermedad crónica, que puede alternar etapas de curación con recaídas, lo más importante es llevar a cabo el tratamiento adecuado de la manera más rigurosa posible, para retardar los síntomas al máximo. El tratamiento de la gingivitis felina se prescribe en función de la causa que lo provoca.

Terapéutica según las causas:

Gingivitis leve: suele tratarse con antibióticos; limpieza de la boca; pulidos dentarios; cepillados y enjuagues orales. Para luchar contra la formación de la placa bacteriana y el sarro, es recomendable el uso de geles, pasta dentífrica, enjuagues bucales a base de clorhexidina y sprays, todo específico para gatos.

Los medicamentos deben ser recetados por tu veterinario odontólogo, nunca le des a tu gato ningún fármaco, sin su prescripción.

Gingivitis por calicivirus: se administran antibióticos para prevenir las infecciones bacterianas asociadas.

En los casos más graves se suelen extraer los dientes deteriorados.

“El cepillado dental en los gatos
es una de las formas más eficientes de prevenir
cualquier tipo de afección en su cavidad oral”

Prevención

El cepillado de los dientes, unas tres veces a la semana, es una de las medidas fundamentales para prevenir la gingivitis felina. Por tanto, te aconsejamos que empieces a familiarizar a tu gato, ya desde cachorro, con este hábito higiénico pues, de mayor, probablemente no se dejará.

Presta atención a la dieta de tu minino, ya que influye también en su salud bucal. En este sentido, se aconseja darle un pienso seco de calidad, que actúe como profiláctico sobre la dentadura del felino. Asimismo, debemos garantizar el aporte proteico necesario para que el tejido gingival cicatrice correctamente y el felino mantenga sus defensas fuertes, frente a la invasión de posibles bacterias y virus.

Una buena idea es habituar a tu gato, desde cachorro, a tomar trocitos de manzana, como premio, para ayudarle en la limpieza de sus dientes. Otra alternativa, son los snacks, elaborados para ayudar a tu minino en su higiene dental.

Con un tratamiento basado en la eliminación del sarro, una higiene bucal frecuente, el uso de los medicamentos indicados por tu veterinario, y una correcta nutrición, conseguirás que tu gato recupere una calidad de vida aceptable y vuelva a ser el minino alegre y confiado de siempre.

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