La cama del perro

Cama para perros El rincón de reposo de los animales domésticos de compañía debe reunir una serie de características especiales, de forma que el descanso cumpla la doble función fisiológica y psicológica que comporta. Es evidente que un perro puede dormir en cualquier lugar y desgraciadamente en muchas ocasiones los animalitos ni siquiera disponen de una mínima protección a cubierto de las inclemencias climáticas donde descansar tranquilos.

Independientemente de la raza y el hábitat en que se desenvuelva la actividad de nuestro perro: apartamento de ciudad, jardín o casa de campo, debe asignársele un lugar fijo, tranquilo, protegido y aislado que constituye su más íntimo refugio. En este rincón deberá situarse la cama, cuna, colchoneta o alfombra lavable que le sirva de lecho.

Cuna, cesta o colchoneta

Generalmente nuestro perro comienza a formar parte de la vida familiar cuando todavía es un gracioso, desvalido y pequeño cachorro de uno o dos meses de edad. Su tamaño y la ternura que despierta suelen ser causas de frecuentes errores de cálculo, nada graves por otra parte, ya que sólo inciden en algunos despilfarros económicos innecesarios.

Es necesario prever anticipadamente cual será el alojamiento definitivo de nuestro irracional amigo y desde luego, el tamaño aproximado que alcanzará al llegar a la edad adulta. No es igual, lógicamente, alojar provisionalmente un cachorro de San Bernardo o de pastor alemán.La mayoría de los perros cohabitan con sus amos en el interior de la vivienda y se les asigna un lugar para el descanso. La cesta, cuna, cama o colchoneta serán elegidas en función del tamaño definitivo del animalito. Los perros de pequeño tamaño, considerados de compañía, prefieren las primeras, mientras que los terriers, razas de caza, lebreles y razas de guarderia, defensa y utilidad prefieren la cama y colchoneta, como las representadas en la imagen. Siempre que en la habitación elegida para que el perro duerma no haga un frío excesivo o existan humedades antihigiénicas, es suficiente proporcionar al animal una alfombra que pueda ser un retal generoso, suficientemente amplio de un tapiz viejo o desechado, fácilmente lavable. El emplazamiento de la cama, cuna o colchoneta será fijado desde el primer día y no es conveniente cambiar frecuentemente este lugar, que el animal considerará como su dormitorio. Cuando el perro, generalmente cachorro, llega a casa, se altera la vida familiar, todo son visitas, mimos y cuidados para el nuevo huésped que, sin embargo, suele estar desconcertado, triste y acobardado por haber sido separado de su madre y hermanos, del ambiente al que estaba habituado desde su nacimiento. Mientras que se encuentra rodeado de sus nuevos amos el perro no demostrará su miedo o su pena, lo más probable es que al dejarle sólo por la noche, en el rincón asignado, no quiera quedarse en él y pretenda pertinazmente dormir junto a sus dueños. Es imprescindible no ceder por bondad o compasión a este primer capricho del animalito, pues si posteriormente queremos alejarle de nuestro dormitorio su psicología primaria no comprenderá más que un rechazo injustificado por parte de los seres a los que adora, sus amos.

Limpieza de la cama

Las colchonetas, cestas o alfombras deben ser fácilmente lavables, para estar en perfectas condiciones higiénicas. Al mismo tiempo, no son recomendables los modelos con hendiduras o rinco- nes difícilmente accesibles, que pueden convertirse en nidos de suciedad o refugios de parásitos externos.

 

Autor: Red Naturaleza                                    Web: www.rednaturaleza.com