La berrea del ciervo: el impresionante espectáculo de la naturaleza en otoño

Berrea ciervo - Foto propiedad de: Rajevan Nada - Pexels

Cada año, cuando el verano comienza a despedirse y las temperaturas empiezan a suavizarse, los montes y bosques de buena parte de España se llenan de un sonido profundo, ronco y sobrecogedor. Es la berrea del ciervo, uno de los espectáculos naturales más impresionantes que podemos contemplar en nuestro país.

Durante varias semanas, los machos de ciervo rojo (Cervus elaphus) compiten por reproducirse con las hembras. Sus bramidos pueden escucharse a cientos de metros e incluso a más distancia cuando las condiciones ambientales son favorables.

Pero la berrea es mucho más que escuchar el característico bramido de los ciervos. Es un periodo fundamental dentro del ciclo reproductivo de esta especie y una etapa en la que los machos modifican notablemente su comportamiento.

 

¿Qué es exactamente la berrea?

La berrea es el periodo de celo del ciervo rojo. Se produce generalmente entre finales de agosto y octubre, aunque las fechas pueden variar dependiendo de la zona, la altitud, las condiciones meteorológicas y el estado de las poblaciones.

El momento de mayor intensidad suele coincidir con septiembre y comienzos de octubre.

Durante este periodo, los machos emiten fuertes vocalizaciones para advertir de su presencia y atraer a las hembras, pero también para intimidar a otros machos.

El sonido que producen recibe precisamente el nombre de berrido o bramido, y constituye una de las señales más características de esta época del año.

 

 

¿Por qué berrean los ciervos?

La principal finalidad de la berrea es reproductiva.

Los machos intentan conseguir acceso a las hembras que se encuentran receptivas. Para ello utilizan diferentes estrategias: emiten sus bramidos, marcan el territorio, realizan exhibiciones de fuerza y, cuando es necesario, se enfrentan a otros machos.

El tamaño de las cuernas desempeña un papel importante en estas interacciones. Un macho puede utilizar su cornamenta para enfrentarse a un rival y establecer una posición dominante. Estos enfrentamientos pueden ser espectaculares, pero también peligrosos para los animales.

Sin embargo, no todos los machos se enfrentan físicamente. Muchas disputas se resuelven mediante demostraciones de fuerza, vocalizaciones y la valoración mutua de los contendientes.

 

Las cuernas, una herramienta fundamental

Las cuernas de los ciervos son estructuras óseas que los machos desarrollan y renuevan cada año.

Durante su crecimiento están cubiertas por una piel muy vascularizada denominada terciopelo o borra, que proporciona nutrientes y oxígeno al tejido en desarrollo.

Cuando las cuernas han terminado de crecer, el tejido que las recubre se seca y el animal acaba desprendiéndose de él.

Al llegar la época de la berrea, las cuernas ya están completamente desarrolladas y constituyen una de las principales características que permiten a los machos competir entre ellos.

 

¿Cómo se desarrolla la berrea?

Con la llegada del celo, los machos empiezan a concentrarse en las zonas donde se encuentran las hembras.

El macho dominante puede intentar reunir y mantener bajo su control a un grupo de hembras, conocido habitualmente como harén.

Mientras tanto, otros machos permanecen cerca y esperan una oportunidad para disputar su posición.

Los bramidos se convierten entonces en una auténtica comunicación a distancia.

Un macho puede responder al bramido de otro y ambos pueden acercarse hasta terminar enfrentándose. Si la diferencia de tamaño o fortaleza es evidente, uno de ellos puede retirarse sin necesidad de llegar al combate.

Cuando dos ejemplares de características similares se encuentran, pueden producirse enfrentamientos en los que entrelazan sus cuernas y empujan con gran fuerza.

 

 

¿Cuándo podemos escuchar la berrea?

Aunque la berrea puede comenzar a finales del verano, septiembre suele ser uno de los mejores momentos para escucharla.

La actividad suele aumentar durante las primeras horas del día y al atardecer, aunque los ciervos pueden berrear durante buena parte de la noche.

Las temperaturas también influyen.

Las noches frescas y las primeras lluvias del otoño suelen favorecer el comienzo y la intensidad de la actividad reproductiva.

Por eso, las fechas no son idénticas todos los años.

 

¿Dónde se puede escuchar la berrea en España?

La berrea puede observarse y escucharse en numerosas áreas donde existen poblaciones de ciervo rojo.

Algunos de los lugares más conocidos se encuentran en Castilla-La Mancha, Extremadura, Andalucía, Castilla y León, Aragón, Asturias y otras zonas de la Península Ibérica.

Entre los espacios naturales donde tradicionalmente se puede disfrutar de este fenómeno se encuentran zonas de Cabañeros, Monfragüe, Sierra de Andújar, Montes de Toledo, Sierra de la Demanda o diferentes áreas de la Cordillera Cantábrica, entre muchas otras.

No obstante, no es necesario buscar siempre un lugar turístico o acudir a un punto concreto. La berrea forma parte de la dinámica natural de muchas poblaciones de ciervo y puede escucharse en numerosos montes y espacios naturales.

 

El mejor momento para escucharla

Si queremos disfrutar de la berrea, conviene madrugar o esperar hasta el atardecer. El amanecer y las últimas horas de luz son especialmente interesantes porque los ciervos incrementan su actividad. En las noches tranquilas también pueden escucharse los bramidos a considerable distancia.

El silencio es nuestro mejor aliado.

Cuando acudimos al monte, debemos evitar hablar en voz alta, utilizar música, hacer ruidos innecesarios o acercarnos demasiado a los animales.

 

Observar la berrea sin molestar a los ciervos

La popularidad de este fenómeno ha provocado que cada año numerosas personas se desplacen a los espacios naturales para contemplarlo.

Esto puede ser una oportunidad magnífica para acercarnos a la naturaleza, pero también supone una responsabilidad.

Los ciervos se encuentran durante la berrea en una etapa especialmente exigente. Los machos dedican mucha energía a competir y reproducirse y pueden llegar a perder una cantidad importante de peso.

Por este motivo, observarlos debe hacerse siempre desde una distancia prudente.No debemos perseguirlos para conseguir fotografías, rodearlos, intentar acercarnos a ellos ni utilizar vehículos para seguir sus movimientos. Tampoco debemos atraerlos con comida o sonidos.

 

Hembras de ciervo - Foto Antonia Villalba
Hembras de ciervo – Foto Antonia V.

 

Especial cuidado con los animales durante la berrea

Uno de los errores más frecuentes consiste en pensar que un animal salvaje que permanece quieto está acostumbrado a la presencia humana. Nada más lejos de la realidad.

Durante la berrea, los ciervos pueden mostrarse especialmente territoriales y los machos pueden reaccionar ante una persona que se acerque demasiado.

Por seguridad, nunca debemos intentar tocar, alimentar o acercarnos a un ciervo salvaje, aunque parezca tranquilo.

También es importante mantener a los perros bajo control y respetar las restricciones establecidas en cada espacio natural.

 

¿La berrea es solo un espectáculo sonoro?

No. El bramido es probablemente su característica más conocida, pero durante estas semanas se producen numerosos cambios en el comportamiento de los ciervos.

Los machos marcan determinadas zonas, escarban el suelo, frotan su cuerpo y sus cuernas contra árboles y aumentan su actividad territorial.

También pueden observarse enfrentamientos entre machos.

Todo ello forma parte de una compleja estrategia reproductiva en la que intervienen la comunicación acústica, las señales visuales, el comportamiento territorial y la competencia física.

 

¿Qué ocurre después de la berrea?

Una vez finalizado el periodo de celo, los machos recuperan progresivamente su comportamiento habitual.

Las hembras gestantes continuarán con su proceso reproductivo durante los meses siguientes.

La gestación del ciervo rojo dura aproximadamente ocho meses, aunque existe un fenómeno conocido como implantación diferida o diapausa embrionaria, que permite ajustar el desarrollo del embrión para que el nacimiento tenga lugar en un momento favorable.

Normalmente las crías nacen durante la primavera o comienzos del verano.

De esta forma, el ciclo reproductivo queda perfectamente sincronizado con la disponibilidad de alimento y las condiciones ambientales.

 

Un espectáculo natural que debemos aprender a respetar

La berrea nos permite contemplar uno de los momentos más intensos de la vida de los ciervos.

Escuchar un bramido entre los árboles, especialmente al amanecer o cuando cae la noche, es una experiencia difícil de olvidar. Pero precisamente porque cada vez atrae a más visitantes, debemos recordar que los protagonistas son los animales y no las personas que acuden a observarlos.

Disfrutar de la berrea significa mantener la distancia, guardar silencio, respetar las indicaciones de los espacios naturales y evitar cualquier comportamiento que pueda alterar a los ciervos.

La mejor fotografía no merece que un animal cambie su comportamiento natural.

 

La berrea, una cita con la naturaleza

Cuando llega septiembre, los montes españoles comienzan a transformarse.

Los primeros cambios del otoño coinciden con el sonido de los ciervos y, durante unas semanas, sus bramidos forman parte del paisaje sonoro de numerosos espacios naturales.

La berrea es, en definitiva, una llamada a la reproducción, una demostración de fuerza y una de las manifestaciones más impresionantes de la fauna ibérica.

Escucharla es un privilegio. Respetarla, nuestra responsabilidad.

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