La adquisición

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La primera pregunta a la que se enfrenta cualquier aspirante a propietario de un conejo enano es ¿cuál es la edad más adecuada para conseguir mi mascota?.

En el caso de los conejos enanos esta respuesta no es fácil. Los pequeños gazapos son destetados con seis u ocho semanas, y lo ideal sería adoptar un animal que pudiese comer por si mismo para que sus cuidados y la adaptación al nuevo hogar fuesen más fáciles.

Los conejos entre seis u ocho semanas que ya se alimentan por si mismos. Respecto al sexo a priori no hay diferencias entre unos animales y otros. Tanto machos como hembras presentan las mismas aptitudes como mascotas. Algunos autores afirman que los machos en presencia de otros machos recurrirán a marcar el territorio, lo que es cierto, pero no es normal que se tengan dos machos en perpetuo aislamiento porque acabarán peleándose si se juntan. Sin embargo si que es cierto que los conejos macho adultos no castrados pueden llegar a intentar aparearse con lo que pillen, y si el sujeto de sus amores no les acepta (por ejemplo una cobaya que tengan como compañera) pueden llegar a morderlo.
En el caso de los conejos enanos es mejor no tener más de un ejemplar. Los machos no se toleran entre si en cuanto alcanzan la edad reproductiva, y las hembras solo tolerarán a una hermana o una hija siempre y cuando hayan crecido juntas. Si tenemos una pareja de conejos, lo más seguro es que nos veamos desbordados por su prolificidad, así que mejor es tener una hembra y un macho castrado.

A falta de otro compañero, el conejo va a necesitar del cariño y compañía de sus dueños. Si creemos que nuestra mascota pasa demasiado tiempo sola o que se aburre, todavía tenemos otra opción. Existe un roedor con el que el conejo hace buenas migas; el cobaya. Si ponemos como compañero de nuestro conejo a un cobaya, se llevarán bien e incluso se harán “amigos”. Esto no quiere decir que podamos llegar un buen día con un cobaya adulto, meterlo en la jaula del conejo y ya está. Lo ideal sería que ambas mascotas crezcan juntas. Si uno de los animales llega después que el otro hay que dejar que se conozcan de manera progresiva, y vigilarlos las primeras veces que estén juntos para que no haya peleas (aunque es raro).

Manejo

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Lo primero que hay que tener en cuenta es que nunca debemos de aproximarnos a un conejo directamente desde arriba. Muchos de los depredadores atacan desde el cielo y a casi ningún animal les gustan las aproximaciones desde esta posición, con lo que su reacción a priori no va a ser precisamente buena.

Tampoco hay que rodear nunca el cuerpo de nuestra mascota con nuestras manos, también esto se asocia a una conducta predadora y también esto suele conllevar reacciones desfavorables.
Existe otro problema. La mayoría de la gente no sabe coger a un conejo. Casi todos piensan que esas enormes orejas que poseen estos simpáticos lagomorfos son un asa para sujetarlos y no un sistema que facilita su audición. Es más, incluso en libros especializados sobre el tema encontramos que los conejos han de sujetarse de las orejas. Pese a lo que se afirme los conejos NUNCA han de sujetarse de las orejas, y menos utilizar estás como único punto de suspensión. El sujetar así a un conejo le puede provocarle lesiones importantes. En segundo lugar NUNCA se levantará a un conejo del suelo sin sujetarle las patas posteriores y la zona sacra (su trasero por decirlo delicadamente). La zona lumbar y la cadera del conejo son áreas especialmente delicadas, un animal que se debate en el aire pataleando puede lesionarse la medula o romperse un hueso más fácilmente de lo que pensamos. Coger a un conejo manso es fácil. Le rascaremos detrás de las orejas para que se tranquilice, y después lo levantaremos sujetándole por el pliegue de piel de la nuca. En cuanto lo levantemos hay que poner la otra mano bajo sus cuartos traseros como segundo punto de apoyo. No hay que sujetarlo demasiado fuerte del pliegue nucal o le pellizcaremos y le haremos daño. Tampoco hay que sujetarlo demasiado flojo o nos podemos encontrar con que el animal se escurre de nuestras manos y cae al suelo, y los conejos no son animales diseñados para las caídas desde cierta altura.
Una vez levantado podemos hacer descansar el peso de su cuerpo sobre nuestro regazo o sobre uno de nuestros brazos, mientras lo acariciamos / sujetamos con la otra mano.
No debemos olvidar nunca que los conejos tienen dos armas para defenderse. Pese a lo que pensemos, el morder no es su método predilecto de defensa. Los conejos nos arañarán muchas más veces que nos morderán.
Otra cosa que hay que saber es como acariciar a estos animalillos. Los conejos enanos estarán encantados de que les rasquemos detrás y entre las orejas de manera suave, y también de que les pasemos la mano por el dorso a favor de pelo. No reaccionarán de manera positiva si tratamos de tocarles los flancos o debajo del mentón.

La alimentación de los conejos enanos

Los conejos son herbívoros. Su dieta se compone de diversos vegetales, con un componente fibroso preponderante, es decir, comen mucho forraje y poco grano.
El tubo digestivo de los conejos es peculiar, su estómago es muy pequeño, y las paredes de este órgano son delgadas y apenas musculadas. El alimento se mueve a través del intestino empujado por la porción de alimento inmediatamente superior, que a su vez se mueve empujada por la anterior y así sucesivamente (transito pasivo). Poseen un ciego en el que la celulosa se transforma en sustancias digeribles para el conejo por acción de las bacterias que allí viven. El alimento tarda varios días en atravesar el tubo digestivo.

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Las peculiaridades de sus procesos digestivos hacen que los conejos necesiten una dieta muy especial. Debe de contener gran cantidad de celulosa, y no debe contener demasiados azúcares simples o almidón que pueden fermentar rápidamente en el lento tránsito intestinal.

Además los conejos necesitan comer cada poco tiempo para que el transito de alimento se mantenga, por lo que comen pequeñas cantidades de cada vez. Se ha estimado que un conejo puede ingerir alimento hasta 80 veces al día.
Otra particularidad de los lagomorfos es que llevan a cabo coprofagia de manera fisiológica. Los alimentos en el ciego se degradan dando lugar a numerosos compuestos a los que se suman vitaminas generadas por las bacterias que allí viven. El paso desde el ciego hasta el ano del alimento no permite al animal absorber todos los nutrientes que contiene, por eso necesita que pasen una segunda vez por su intestino delgado. Existen dos tipos de deposiciones. Las primeras son las típicas bolitas duras y secas que estamos acostumbrados a ver, que son el resultado del segundo tránsito intestinal. Tras el primero se producen unas heces, sobre todo por la noche, que recuerdan vagamente a las uvas, encapsuladas, de superficie brillante y más voluminosas que las normales que reciben el nombre de contenido cecal. El animal ingerirá estas heces, si es posible directamente desde su ano. Esta coprofagia le permitirá aprovechar las vitaminas, proteínas producidas por las bacterias del ciego además de la celulosa degradada. Si el animal no puede ingerir este tipo de heces va a sufrir trastornos digestivos y dietéticos importantes. Por tanto es importante que el material de fondo de la jaula no se adhiera al contenido cecal (el conejo se lo comería y tendría problemas, o no se lo comería por tener algo pegado, con lo que también tendría problemas) y que no tenga reja con bandeja debajo (si el contenido cecal cae a la bandeja el conejo no podría llegar a ella).
Una vez explicado el funcionamiento de su digestivo, ¿que les damos de comer?

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Existen tres componentes principales en la dieta de un conejo. El forraje seco, los alimentos concentrados y los alimentos verdes. El forraje, fresco o seco, debería ser el componente principal de la dieta. El mejor forraje seco que podemos dar a nuestros conejos es un heno de buena calidad. Un buen heno está formado por variedad de plantas, tiene un olor agradable y no esta mohoso o descolorido. El heno ha de darse en una reja especial para forraje.
Los alimentos concentrados han de darse en cantidades mínimas por los problemas digestivos que podrían causar a nuestra mascota. Formarían este grupo alimentos muy energéticos y ricos en hidratos de carbono como los cereales. Nunca deben de suministrarse en una cantidad superior a 10 g. por Kg. de peso vivo del animal y día, y siempre han de darse triturados, pues de otra manera nuestro conejo podría comerlos enteros, con lo que se digerirían mal y darían problemas. En el comercio pueden encontrarse dietas formuladas para conejos que contienen pienso en pellets además de los citados cereales (que por cierto no suelen estar triturados). No han de darse más de 40 g. por kg. de esta mezcla por día.
Los alimentos verdes pueden constituir el 45 % de la dieta, pero hay que acostumbrar poco a poco al animal. Si de golpe le suministramos una gran cantidad de alimentos verdes le provocaremos una diarrea. Si nuestro conejo no está acostumbrado al alimento fresco, deberemos de ir aumentando todos los días poco a poco su cantidad hasta alcanzar los límites deseados. NUNCA cambiemos bruscamente la dieta de nuestro conejo o introduzcamos de golpe un alimento nuevo. Como alimento verde se les puede dar trébol (no más de un 20 % del total de forraje verde), alfalfa, diente de león, llantén, zanahoria, pera y manzana (peladas)… también hierbas aromáticas como la salvia o la menta serán aceptadas. El alimento verde puede dejarse unas tres horas en la jaula. Si después de este tiempo no ha sido consumido se retira. También puede mezclarse con el forraje seco.
También existe alimento en pellets para los conejos, pero al igual que para otras mascotas, la dieta sólo a base de estos puede resultar monótona. Podemos incluirlos como un componente más, pero no como el único. NUNCA debemos dar piensos para conejos de granja, pues contienen antibióticos y promotores del crecimiento que nuestras mascotas no necesitan.
No olvidemos las necesidades de roer de nuestros pequeños amigos. Les encantan las ramas. Las procedentes de abedules, hayas, alisos, álamos, sauces, avellanos, manzanos y perales son apropiadas. No olvidemos nunca que cualquier forraje, rama o elemento que utilicemos en la alimentación de nuestros animales tiene que estar libre de residuos de pesticidas, metales pesados u otras substancias peligrosas. Siempre hay que darles la comida a temperatura ambiente y nunca fría

 

Autor: Animalls.net