Una medida sencilla puede tener un gran impacto en la biodiversidad de los campos agrícolas. Sembrar flores y leguminosas en terrenos en barbecho —aquellos que se dejan descansar temporalmente— puede duplicar la presencia de polinizadores y aumentar notablemente la biodiversidad, según revela un estudio reciente desarrollado en varias regiones de España.
La investigación demuestra que introducir vegetación seleccionada en estos terrenos no solo beneficia a insectos como abejas o mariposas, sino que también mejora la calidad del suelo y favorece el regreso de aves características de los paisajes agrícolas.
Un estudio en campos de varias provincias españolas
El trabajo fue impulsado por la Fundación Global Nature y analizó durante 2025 un total de 35 parcelas agrícolas situadas en las provincias de Cuenca, Guadalajara, Teruel, Valladolid y Badajoz.
Los investigadores evaluaron cómo diferentes prácticas de gestión agrícola afectan a la biodiversidad. Para ello utilizaron herramientas innovadoras como grabadoras automáticas para identificar aves, análisis de ADN ambiental para detectar insectos y estudios de la fauna del suelo.
Los resultados fueron claros: las parcelas donde se sembraron flores y leguminosas registraron un aumento de biodiversidad de hasta el 75 %, además de mejoras significativas en la salud del suelo.
El barbecho sembrado: una práctica con grandes resultados
La técnica que mostró mejores resultados fue el llamado barbecho semillado. Consiste en dejar la parcela sin cultivar durante un periodo de descanso —generalmente dos años— pero sembrando especies vegetales seleccionadas, principalmente flores silvestres y leguminosas.
En este tipo de parcelas se evita el uso de pesticidas y se reduce al mínimo el arado del suelo, lo que permite que los ecosistemas se recuperen.
Cuando el barbecho se deja simplemente con vegetación espontánea, la biodiversidad puede aumentar alrededor de un 40 %. Sin embargo, cuando se introducen mezclas de flores adecuadas, el incremento puede alcanzar el 75 %.
Más insectos beneficiosos y menos plagas
Uno de los hallazgos más importantes del estudio fue el aumento de insectos beneficiosos para la agricultura.
Las parcelas con flores registraron una presencia mucho mayor de:
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Abejas silvestres
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Mariposas
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Escarabajos
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Otros insectos polinizadores
Estos organismos desempeñan un papel esencial en la producción agrícola, ya que favorecen la polinización de numerosos cultivos.
Además, muchas de estas plantas también atraen depredadores naturales de plagas agrícolas, como avispas parasitoides o insectos que se alimentan de pulgones. Esto podría ayudar a reducir el uso de pesticidas y promover sistemas agrícolas más sostenibles.

El regreso de aves y la recuperación del suelo
Los beneficios de esta práctica no se limitan a los insectos. En las parcelas estudiadas también se detectó un aumento de aves propias de los paisajes agrícolas, entre ellas la Alondra común, considerada una especie vulnerable en España debido al deterioro de su hábitat.
Bajo la superficie del suelo también se produjeron cambios importantes. Los investigadores detectaron un aumento superior al 100 % en organismos del suelo, como ácaros, colémbolos o milpiés.
Estos pequeños animales son fundamentales para el funcionamiento de los ecosistemas agrícolas, ya que:
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Descomponen materia orgánica
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Mejoran la fertilidad del suelo
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Favorecen la retención de agua
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Contribuyen al almacenamiento de carbono
Una herramienta para recuperar la biodiversidad agrícola
Los resultados del estudio refuerzan la idea de que pequeños cambios en la gestión agrícola pueden generar grandes beneficios ecológicos.
El barbecho sembrado se perfila como una estrategia eficaz para recuperar biodiversidad en paisajes agrícolas intensivos y contribuir a frenar el declive de los polinizadores, un problema que preocupa cada vez más a científicos y autoridades ambientales.
Además de favorecer la fauna y mejorar la salud del suelo, esta práctica puede ayudar a avanzar hacia modelos agrícolas más resilientes y sostenibles.
En un contexto de pérdida acelerada de biodiversidad, sembrar flores en los campos podría convertirse en una herramienta clave para reconciliar producción agrícola y conservación de la naturaleza.