Con cualquier animal en general, pero con los pequeños mamíferos en particular, hay que tener cuidado con ciertas fibras textiles naturales o  artificiales, correas, arneses, su propio pelo o cualquier material susceptible de poder quedar enrollado en una parte del cuerpo y que les ocasiones efecto estrangulador.

Es muy típico que el material con el que hámsteres, gerbillos, ardillas listadas y demás roedores hacen el nido sea inadecuado y se les quede liado en un miembro y se lo vaya comprimiendo. Es fácil que esta compresión provoque en poco tiempo que la sangre no circule por dicho miembro y provoque primero edema y laceraciones en la piel pudiendo acabar en necrosis y amputación del miembro afectado.  Además de colocar siempre el mejor material para hacer el nido según sea la mascota hay que vigilar siempre y explorar de forma diaria su cuerpo mientras jugamos con ellos o les observamos para no encontrarnos después con sorpresas desagradables. En la fotografía un erizo.

También en ocasiones se produce un estrangulamiento del glande en perros pequeños con pelo largo, cobayas peruanas o chinchillas, hay que hacer control también en esa zona y tener bien recortado el pelo que se les puede llegar a liar.

En nuestro hospital además de estos casos más corrientes, nos han llegado desde perros atascados a una reja hasta gatos atorados en aros de plástico duro. Hay que tener en cuenta que tras los primeros intentos del animal por soltarse de la prisión la parte apresada se va poco a poco inflamando y es más difícil de poder retirar, teniendo que acudir muchas veces a anestesiar al animal y aplicar medicación para bajar la inflamación y poder después resolver el problema.

 

Autor: Domingo García                                  Web: blog.vetjg.com