Sí, mojar el pelo de perros y gatos durante los días de mucho calor puede ser una medida útil para ayudarles a regular su temperatura corporal, siempre que se haga correctamente. Sin embargo, no todos los animales reaccionan igual al calor ni al contacto con el agua, por lo que es importante conocer las ventajas, limitaciones y precauciones de esta práctica.
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¿Por qué puede ayudar mojarlos?
Cuando el agua se evapora sobre la piel o el pelaje, absorbe parte del calor corporal, produciendo un efecto refrescante. Este mecanismo es similar al que experimentamos las personas cuando sudamos. Sin embargo, perros y gatos no sudan de la misma manera que los humanos, por lo que dependen de otros sistemas para disipar el calor.

En los perros
Los perros regulan su temperatura principalmente mediante el jadeo. Al respirar rápidamente, favorecen la evaporación de la humedad de las vías respiratorias, lo que contribuye a enfriar la sangre. También pueden perder algo de calor a través de las almohadillas de las patas.
En jornadas especialmente calurosas, mojar determinadas zonas del cuerpo puede complementar estos mecanismos naturales:
- Almohadillas y patas.
- Vientre.
- Axilas.
- Ingles.
- Pecho.
- Parte interna de las piernas.
Estas áreas tienen menos pelo y una mayor irrigación sanguínea, por lo que el enfriamiento suele ser más efectivo.
¿Es mejor mojar todo el cuerpo?
No siempre.
Mojar completamente a un perro puede ser beneficioso en algunos casos, especialmente si tiene pelo corto. Sin embargo, en perros de doble capa o con pelajes muy densos, el agua puede quedar atrapada entre las capas de pelo, dificultando la evaporación y reduciendo el efecto refrescante.
Razas como el Husky, el Pastor Alemán o el Golden Retriever poseen un manto diseñado para actuar como aislante tanto frente al frío como frente al calor. En estos animales suele ser más eficaz refrescar las zonas menos cubiertas de pelo que empapar completamente el cuerpo.

¿Qué temperatura debe tener el agua?
El agua debe estar fresca, pero nunca helada.
Muchas personas piensan que el agua muy fría es la mejor opción para combatir el calor, pero puede resultar contraproducente. Un cambio brusco de temperatura puede provocar:
- Estrés.
- Malestar.
- Vasoconstricción de los vasos sanguíneos superficiales.
- Menor capacidad para disipar calor.
Lo ideal es utilizar agua a una temperatura agradable, similar a la de una piscina templada o ligeramente fresca.
¿Y en los gatos?
Los gatos presentan algunas diferencias importantes respecto a los perros.
Generalmente son más eficientes regulando su temperatura corporal y suelen buscar por sí mismos zonas frescas para descansar. Además, la mayoría no disfruta del contacto directo con el agua, lo que puede convertir una medida de alivio en una fuente de estrés.
Por este motivo, en los gatos suele recomendarse:
- Pasar una toalla húmeda por el lomo.
- Humedecer suavemente las patas.
- Refrescar las orejas con cuidado.
- Utilizar cepillos o guantes ligeramente húmedos.
La clave es respetar siempre la tolerancia individual de cada animal.

Beneficios de refrescarlos con agua
Cuando se realiza correctamente, esta práctica puede aportar varias ventajas:
- Ayuda a reducir la temperatura corporal.
- Aumenta el confort durante las olas de calor.
- Disminuye el riesgo de sobrecalentamiento.
- Facilita la recuperación tras el ejercicio.
- Puede complementar otras medidas de prevención del golpe de calor.
Riesgos y errores frecuentes
Aunque es una medida sencilla, existen algunos errores que conviene evitar.
Utilizar agua helada
Como se ha mencionado, el contraste térmico excesivo puede ser perjudicial.
Mojar y dejar al animal bajo el sol
Si el animal permanece expuesto al sol intenso tras mojarlo, el efecto refrescante puede durar poco y aumentar la incomodidad.
Mantener el pelaje constantemente húmedo
La humedad prolongada favorece la aparición de:
- Irritaciones cutáneas.
- Infecciones por hongos.
- Mal olor.
- Problemas dermatológicos.
Obligar al animal
Si el perro o el gato muestran miedo o estrés, existen otras formas de ayudarles a mantenerse frescos.
Otras medidas para combatir el calor

Mojar el pelaje debe formar parte de una estrategia más amplia de protección frente a las altas temperaturas.
Es recomendable:
-
- Mantener agua fresca disponible en todo momento.
- Renovar el agua varias veces al día.
- Proporcionar sombra abundante.
- Evitar la actividad física intensa en las horas centrales.
- Pasear a primera hora de la mañana y al anochecer.
- Utilizar alfombras refrigerantes.
- Mantener una buena ventilación en el hogar.
- Ofrecer zonas frescas de descanso sobre baldosas o superficies frías.
Atención al golpe de calor
El golpe de calor en perros y el golpe de calor en gatos, constituye una emergencia veterinaria que puede poner en peligro la vida del animal.
Algunos signos de alarma son:
- Jadeo excesivo.
- Respiración muy rápida.
- Debilidad o colapso.
- Salivación abundante.
- Encías muy rojas o azuladas.
- Vómitos.
- Desorientación.
- Pérdida de conciencia.
Ante cualquiera de estos síntomas, se debe trasladar al animal a un lugar fresco y buscar atención veterinaria urgente.