El principal síntoma es la incapacidad para darse la vuelta cuando las ponemos “panza-arriba”, como veis en la Thamnophis de la foto. En casos más graves ellas mismas adoptan esta postura sin motivo alguno e incluso se “retuercen” como si hubieran perdido el equilibrio. También puede observarse inccordinación al intentar cazar una presa.

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Todos estos síntomas son comunes y se presentan en serpientes debido varias enfermedades víricas (flavivirus, paramixovirus, arenavirus, herpesvirus, adenovirus, reovirus) y parasitarias (p. e. entamoebiasis) así como debido a traumatismos. Algunas deficiencias nutricionales también pueden cursar con síntomas neurológicos como la hipocalcemia (poco frecuente en serpientes pero común en lagartos y tortugas), deficiencias en tiamina (en serpientes que comen pescado congelado, que puede contener tiaminasas) o biotina (en serpientes que comen huevos crudos, ya que la clara contiene un compuesto anti-biotínico). Para detectar algunas de estas enfermedades es necesario tomar muestras de sangre, biopsias u otras pruebas para confirmar el diagnóstico. En colecciones de reptiles es muy importante descartar enfermedades infecciosas que puedan contagiar toda la colonia.

En ocasiones, las serpientes que presentan una infestación por ácaros severa, como la Morelia viridis de la foto en la que se pueden ver los ácaros entre las escamas de la zona del mentón, pueden presentar un comportamiento extraño que no tiene por qué indicar un problema neurológico, sino molestias o “picor”. Debemos esperar a que desaparezcan los ácaros para valorar correctamente estos síntomas, a no ser que sean muy evidentes.

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Autor: Miguel Gállego                                 Web: Centro Veterinario Exóticos de Madrid