La próstata es una glándula del aparato reproductor masculino que se encuentra en los perros y gatos machos. En el perro rodea la uretra en la zona situada a la salida de la vejiga y produce parte del líquido que forma el semen.
Su funcionamiento está estrechamente relacionado con las hormonas sexuales masculinas, especialmente los andrógenos. Por este motivo, algunas enfermedades de la próstata son mucho más frecuentes en animales que no han sido castrados.
¿Qué problemas puede sufrir la próstata?
Las enfermedades prostáticas son especialmente importantes en los perros machos adultos y de edad avanzada. En los gatos son mucho menos frecuentes.
Además, debido a la localización de la próstata, un aumento de su tamaño o una inflamación pueden afectar a estructuras próximas y provocar síntomas urinarios, digestivos o, en casos más avanzados, alteraciones relacionadas con el movimiento.
Entre las principales enfermedades de la próstata encontramos:
Hiperplasia prostática benigna
La hiperplasia prostática benigna (HPB) consiste en un aumento del tamaño de la próstata relacionado con la acción de las hormonas sexuales masculinas.
Es una de las alteraciones prostáticas más frecuentes en los perros machos adultos no castrados y su aparición aumenta con la edad.
En muchos casos no produce síntomas evidentes. Cuando aparecen, pueden incluir:
- Sangre en la orina.
- Sangre en el semen.
- Sangrado por el pene sin que el animal haya orinado.
- Dificultad para defecar.
- Heces más estrechas o aplanadas debido a la presión sobre el recto.
- Molestias abdominales o pélvicas.
La castración suele ser uno de los tratamientos más eficaces cuando el animal no está destinado a la reproducción, ya que al disminuir los niveles de andrógenos la próstata reduce progresivamente su tamaño.
Prostatitis
La prostatitis es la inflamación de la próstata, generalmente asociada a una infección bacteriana.
Puede presentarse de forma aguda, con signos más evidentes, o convertirse en un proceso crónico que puede resultar más difícil de diagnosticar y tratar.
En los casos agudos pueden aparecer:
- Fiebre.
- Dolor.
- Decaimiento.
- Falta de apetito.
- Dificultad o molestias al orinar.
- Sangre en la orina.
- Secreción por el pene.
Una prostatitis grave requiere atención veterinaria porque la infección puede extenderse y provocar complicaciones importantes.
Quistes y abscesos prostáticos
En algunos animales pueden aparecer quistes prostáticos y, cuando existe una infección, pueden desarrollarse abscesos.
Los abscesos prostáticos son una complicación potencialmente grave que puede provocar fiebre, dolor y un importante deterioro del estado general.
El tratamiento depende del tamaño, localización y gravedad de la lesión. Puede ser necesario recurrir a antibióticos durante periodos prolongados y, en determinados casos, a procedimientos quirúrgicos o de drenaje.
Tumores de próstata
Los tumores prostáticos son poco frecuentes en perros y gatos en comparación con otras enfermedades de la próstata. Cuando aparecen, pueden ser benignos o malignos, aunque los tumores malignos de próstata pueden presentar un comportamiento agresivo.
Los signos pueden parecerse a los de otras enfermedades prostáticas: dificultad para orinar o defecar, sangre en la orina, dolor o alteraciones en la movilidad.
Por eso, ante síntomas compatibles, el veterinario deberá realizar las pruebas necesarias para determinar cuál es la causa.
¿Qué síntomas deben preocuparnos?
Los problemas de próstata pueden manifestarse de diferentes maneras. Es importante prestar atención especialmente a los machos adultos y mayores.
Debemos acudir al veterinario si observamos:
- Sangre en la orina.
- Sangrado o secreción por el pene.
- Dificultad para orinar.
- Esfuerzo o dolor al defecar.
- Estreñimiento recurrente.
- Cambios en el tamaño o forma de las heces.
- Dolor abdominal o en la zona posterior del abdomen.
- Fiebre.
- Falta de apetito.
- Decaimiento.
- Dificultad para caminar, levantarse o moverse.
- Vómitos asociados a otros síntomas.
Una dificultad importante para orinar es una urgencia veterinaria, especialmente si el animal hace esfuerzos repetidos y no consigue expulsar orina.
¿Cómo se diagnostican las enfermedades prostáticas?
El diagnóstico no puede realizarse únicamente a partir de los síntomas, ya que algunos son similares a los producidos por enfermedades urinarias o intestinales.
El veterinario puede realizar una exploración física y, dependiendo de cada caso, recurrir a:
- Análisis de sangre.
- Análisis de orina.
- Cultivo bacteriano.
- Ecografía abdominal.
- Radiografías.
- Evaluación de la próstata mediante exploración rectal.
- Citología o biopsia cuando sea necesario.
La ecografía resulta especialmente útil para valorar el tamaño y la estructura de la próstata y detectar alteraciones como quistes, abscesos o masas.
Tratamiento de los problemas de próstata
El tratamiento depende de la enfermedad concreta.
En una infección bacteriana pueden ser necesarios antibióticos, seleccionados preferentemente de acuerdo con los resultados del cultivo y las pruebas de sensibilidad. También pueden utilizarse analgésicos y otros tratamientos de soporte cuando el veterinario lo considere necesario.
En la hiperplasia prostática benigna, la castración suele ser una opción muy eficaz en perros que no van a utilizarse para la reproducción. También existen tratamientos médicos que pueden disminuir el efecto de las hormonas sobre la próstata en determinados casos.
Cuando existen abscesos, quistes de gran tamaño o complicaciones, puede ser necesario recurrir a técnicas intervencionistas o cirugía.
En los tumores, el tratamiento dependerá del tipo de tumor, su extensión y el estado general del animal.
La importancia de las revisiones veterinarias
Las enfermedades prostáticas pueden pasar desapercibidas durante bastante tiempo, especialmente cuando el aumento de tamaño de la próstata todavía no provoca síntomas.
Por ello, las revisiones veterinarias periódicas son especialmente importantes en los perros machos adultos y sénior no castrados.
La presencia de sangre en la orina o el semen, dificultad para defecar u orinar, fiebre, dolor o cambios repentinos en el comportamiento no debe atribuirse simplemente a la edad. Son signos que justifican una valoración veterinaria.
Nunca debemos administrar antibióticos, antiinflamatorios u hormonas por nuestra cuenta. El tratamiento debe establecerse después de determinar qué enfermedad prostática presenta el animal.