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Sería totalmente imposible explicar la existencia de un gran número de razas caninas sin tener presente las peleas de perros; el Mastiff, el Bulldog, una gran variedad de Bullterriers en Inglaterra y Estados Unidos, el Dogo de Burdeos en Francia, el Ca de Bou y el Presa Canario en España, El Shar Pei y el Tosa Inu en el lejano Oriente…

De todos ellos, el Tosa Inu es la única variedad de perro de pelea que cuenta con el apoyo y el permiso de las autoridades de su país (Japón) para continuar combatiendo en los palenques públicos.

Los más antiguos documentos Taiheiki mencionaban la existencia de un perro “luchador”; en esa época, el perro dedicado a los combates no guardaba un gran parecido a los Tosa actuales; eran ejemplares de tamaño medio y de características similares a las del Nihon Inu, utilizado principalmente para la caza del jabalí.

Fue en 1854 cuando se empezaron a generalizar las “riñas de perro” en Japón; anteriormente eran solo una curiosidad de los distritos de Shokoku y Tohoku, situados respectivamente al oeste y al norte de la isla.

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En los últimos años del período Tokugawa, durante el gobierno de los Samurais, el país se enfrenta a una gran crisis de identidad nacional. La cultura samurai tiende al formalismo y a un extraño refinamiento que parte del estamento militar; todo ello provoca una fuerte implantación de actividades como las escuelas hereditarias de actores “nô”, preceptores de té y ordenadores de flores.
Pero también, ayudados por el espíritu castrense, aparecieron con fuerza los combates de perros.
En 1877, el gobierno Meiji superó la crisis y situó a Japón en la ruta de una espectacular y rápida modernización, ayudados por la influencia de los países occidentales. La presencia de empresas extranjeras en el país, como la factoría holandesa de Deshima, provocó que los japoneses comenzaran a interesarse por todo lo que venía de fuera: coleccionaban sus relojes, sus cubiertos… y se empezaron a interesar de forma especial por las razas de perros europeas.

En este período histórico se produce el nacimiento de las razas caninas japonesas más modernas como el Japanase Terrier y el Spitz Japonés, ambos descendientes de perros occidentales.

Los aficionados a las peleas de perros de la región de Tosa, comenzaron a buscar el aumento de tamaño de sus ejemplares, y para ello comenzaron a cruzar a sus Kocki y Nihon Inu locales con los grandes Dogos y Mastines Europeos.

Al finalizar la era Meiji, en el año 1925, nos encontramos con que el tipo actual del Tosa está fijado y adquiere definitivamente el nombre de su región de origen.
En 1930 se fundó la Sociedad de Difusión del Tosa Inu, se estableció el primer patrón racial y se fijaron las normas de combate, que permanecen inalterables hasta nuestros días.

Durante la segunda guerra mundial, la imposibilidad de obtener alimento estuvo a punto de extinguir la raza. Para evitar el desastre, los responsables de la Sociedad De Difusión del Tosa Inu hizo refugiar a doce perros de extraordinarias cualidades como combatientes, en la prefectura de Aormi al norte de Japón, la zona menos azotada por la guerra.

Estos doce ejemplares son la base de los aproximadamente 10.000 Tosas de Japón, de los cuales unos 3.000 pueden considerarse como excelentes luchadores que participan con asiduidad en combates.

Con la excepción de Corea, donde podemos encontrar unos 3.000 animales, la difusión de la raza por el resto del mundo es escasa: algunos ejemplares en Formosa, Estados Unidos y Europa. Según el presidente de la Sociedad de Difusión del Tosa Inu, los ejemplares occidentales son de dudosa calidad.

Para los Japoneses, la lucha entre estos perros es un ritual ; un evento en el que el animal demuestra su coraje y su sentido de la responsabilidad, algo que evidencia sus grandes y especiales cualidades para proteger a su amo y a su hogar.
La peleas entre Tosas no se consideran algo cruel, y por ello cuentan con la autorización del gobierno para su desarrollo en todo el país, con la excepción del área metropolitana de Tokyo.
En el combate de Tosa se distinguen dos categorías: los animales de más de 45 kilos y los de menos de 45 kilos. Pero el Tosa preferido es aquel en el que predomina la sangre de los antiguos Wihon Inu, animales ligeros y que no desarrollan su instinto de lucha hasta la madurez.
Las peleas tienen una frecuencia de una a dos veces por mes, exceptuando el verano; intervienen solo los machos, que se ven sometidos a unas estrictas reglas de vida y a un ejercicio continuado.

El recinto de lucha es un octaedro cercado por bambú con vallas de un metro de alto por tres y medio de largo; presentan dos aberturas situadas al este y al oeste, por donde entran los perros al ring. Sobre las vallas se disponen unos taburetes en los que se sitúan un juez-jefe, dos jueces asistentes y cuatro inspectores de combate, quienes se encargan de anotar los puntos obtenidos por los perros en los distintos asaltos.

Algunos animales, gracias a sus triunfos, adquieren la categoría de “Yokozuma”, un galardón similar al de los grandes campeones de sumo. En los combates nunca muere o sale malparado un perro, y se considera empate cuando ambos contrincantes han peleado sin desmayo durante treinta minutos.
Entre otras causas, un perro puede perder el combate por las siguientes razones:

– Cuando gruñe, ladra o se queja; los combates se realizan en un total silencio.
– Cuando un animal cae al suelo, se humilla y el contrincante le vigila amenazante durante tres minutos (si el combate duró menos de quince minutos) o durante cinco minutos ( si el combate duró más de quince minutos).
– Cuando un animal es derribado y el otro le mantiene contra la arena durante los tiempos anteriormente indicados.

Es muy importante separar la imagen de un combate de Tosas de las peleas clandestinas y sangrientas que se realizan en occidente. No existen apuestas. Los perros campeones tienen sus clubes de seguidores, que les acompañan a lo largo y ancho del país. Los clubes tiene sus propios emblemas, insignias, colores, los mismos que el perro lucen a modo de atuendo tradicional antes de entrar en el octaedro de combate.

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DESCRIPCIÓN:

El Tosa Inu, según la F.C.I. pertenece al Grupo II, perros de tipo Pinscher y Schnauzer, Molosoides y perros tipo montaña y boyeros Suizos. Sección 2.1 Molosoides tipo dogo. Sin prueba de trabajo.

Su apariencia general es la de un perro de gran tamaño, con aires majestuosos y robusta constitución. Sus orejas son colgantes, pelo corto, hocico cuadrado y rabo colgante y grueso en la base.

Cráneo: el cráneo es amplio y la depresión naso-frontal (stop) algo abrupta.

Cara: nariz grande y negra con una caña nasal recta; el hocico es moderadamente largo, sus mandíbulas son fuertes y los dientes cierran en tijera.
Los ojos son más bien pequeños, de color castaño oscuro y con una expresión de nobleza.
Las orejas son relativamente pequeñas y algo delgadas, de implantación alta y pegadas a las mejillas.

Cuello: musculado y con papada.

Cuerpo: la cruz es alta, la espalda horizontal y recta, el lomo amplio y musculado.
La grupa está ligeramente arqueada en la parte superior; presenta un pecho amplio y profundo con las costillas moderadamente ceñidas.
Vientre bien levantado y rabo grueso en la base disminuyendo gradualmente hasta alcanzar la punta. Alcanza el corvejón cuando se posiciona hacia abajo.

Extremidades anteriores: los hombros serán moderadamente inclinados, los antebrazos rectos, fuertes y no muy largos; los metacarpos algo inclinados y robustos.

Extremidades posteriores: los músculos están muy bien desarrollados; la rodilla y el corvejón son fuertes y algo angulosos.
Los pies son compactos, las almohadillas son gruesas y elásticas; las uñas son duras y preferiblemente de color oscuro.

Movimiento: fuerte y vigoroso.

Pelaje: el pelo es corto, duro y denso; el color ideal es el leonado o el rojo unicolor, aunque se permiten leves marcas rojas y blancas.

Tamaño: en los machos, la altura a la cruz mínima es de 60 cm. y en las hembras es de 55 cm.

Faltas: cualquier desviación de los criterios anteriormente mencionados será considerada falta; la gravedad de la misma dependerá del grado de desviación del estándar.

CARÁCTER:

LOS TOSA NO SON FEROCES; SON FIELES Y OBEDIENTES CON EL AMO, AFABLES CON LOS NIÑOS… SOLO CUANDO SE ENFRENTAN CON UN ENEMIGO PODEROSO DENTRO DEL RING, SALE A FLOTE TODO SU COMBATIVO Y AGUERRIDO ESPÍRITU SAMURAI

Autor: Carlos Rodríguez                               Web: www.mascoteros.com