Clasificación científica
Nombre científico: Somniosus microcephalu
Clase: Chondrichthyes
Orden: Squaliformes
Familia: Somniosidae
En las aguas oscuras y heladas del Ártico habita un animal que desafía todo lo que creemos saber sobre el tiempo y la vida. El tiburón de Groenlandia no solo es uno de los tiburones más grandes del planeta, sino también el vertebrado más longevo conocido, capaz de vivir varios siglos. Algunos ejemplares que nadan hoy tranquilamente bajo el hielo podrían haber nacido cuando todavía no existían los estados modernos.
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Un tiburón fuera de lo común
A diferencia de la imagen típica del tiburón rápido y agresivo, el tiburón de Groenlandia es lento, silencioso y casi fantasmal. Puede superar los seis metros de longitud y pesar cerca de una tonelada, pero se mueve a una velocidad sorprendentemente baja. Su metabolismo está diseñado para sobrevivir en aguas gélidas, donde cada movimiento cuenta.
Pertenece al grupo de los llamados tiburones durmientes, un nombre que describe bien su comportamiento tranquilo y discreto.
Un habitante de las profundidades heladas
Este tiburón vive principalmente en el océano Ártico y el Atlántico Norte, cerca de Groenlandia, Islandia, Canadá y Noruega. Puede encontrarse desde aguas superficiales hasta profundidades superiores a los 2.000 metros.
Durante el invierno se acerca a zonas menos profundas, mientras que en verano desciende a mayores profundidades, siempre en aguas frías donde otras especies no podrían sobrevivir.
El secreto de su longevidad
En 2016, un estudio científico sorprendió al mundo al revelar que el tiburón de Groenlandia puede vivir más de 400 años. Para calcular su edad, los investigadores analizaron el tejido del cristalino del ojo, que se forma antes del nacimiento y no se regenera.
¿La clave de su longevidad? Todo apunta a una combinación de factores:
- Un metabolismo extremadamente lento
- Crecimiento pausado
- Temperaturas frías que reducen el desgaste celular
- Un entorno con pocos depredadores
Para ponerlo en perspectiva, se estima que no alcanza la madurez sexual hasta los 120 o 150 años.
¿De qué se alimenta un tiburón tan lento?
Aunque se mueve despacio, el tiburón de Groenlandia ocupa un lugar privilegiado en la cadena alimentaria. Es un depredador oportunista que se alimenta tanto de presas vivas como de carroña.
En su dieta se han encontrado peces, calamares, crustáceos, restos de ballenas y, de forma sorprendente, focas. La explicación más aceptada es que aprovecha momentos en los que estos mamíferos están dormidos o debilitados, especialmente en aguas profundas.

El curioso parásito de sus ojos
Muchos tiburones de Groenlandia llevan adherido a uno de sus ojos un pequeño parásito llamado Ommatokoita elongata. Este organismo reduce su visión, pero no parece afectar gravemente a su supervivencia.
El tiburón compensa esta limitación con un olfato extraordinario y una gran capacidad para detectar vibraciones en el agua, sentidos clave en un entorno oscuro y profundo.
¿Representa un peligro para las personas?
No. A pesar de su tamaño, no existen registros confirmados de ataques a humanos. Vive en zonas remotas y profundas, y su comportamiento es tranquilo y poco agresivo.
Un tiburón tóxico… y comestible
La carne del tiburón de Groenlandia es tóxica cuando está fresca, pero en Islandia existe una tradición centenaria que permite consumirla tras un largo proceso de fermentación y secado. El resultado es el famoso hákarl, un alimento de sabor muy intenso que no deja indiferente a nadie.
Un gigante vulnerable
A pesar de su resistencia y longevidad, el tiburón de Groenlandia no está a salvo. Su crecimiento lento y reproducción tardía lo hacen especialmente vulnerable a la pesca accidental, al cambio climático y a la contaminación marina.
Por ello, está clasificado como especie Vulnerable, y su conservación es clave para mantener el equilibrio de los ecosistemas árticos.
Un tesoro para la ciencia
Este tiburón no solo fascina por su tamaño o su edad. Es una pieza fundamental para entender:
- Cómo funciona el envejecimiento extremo
- La vida en condiciones ambientales límite
- El equilibrio de los océanos profundos
Estudiarlo puede ayudarnos a comprender mejor incluso nuestra propia biología.