Historia del San Bernardo

Molosos de tipo ligero del British Museum

Los primeros vestigios de la raza se remontan al año 1850 a de C. Aunque es pronto para hablar de raza, las características morfológicas que aparecen en una vasija de barro cocido de origen asirio, que procede de Nínive, corresponden ya a lo que es actualmente un perro del aspecto general del San Bernardo. En el British Museum se encuentran otros bajorrelieves de origen asirio que representan grandes perros, pero se trata de molosos de tipo ligero. Sólo la imagen que vemos en la página y a la que anteriormente hemos hecho referencia ofrece la primera y verdadera imagen del mastín pesado. Se trata pues del descendiente de una de las razas más antiguas que existen, el mastín del Tíbet. Dentro de este mastín se da una dualidad entre mastín ligero y mastín pesado, definido este último por Aristóteles, tutor de Alejandro Magno, como “defensor de extraordinario vigor” y por Marco Polo como “alto como un burro y potente como un león en los rasgos y en la voz”. Los fenicios, grandes navegantes, contribuyeron a su difusión (junto con la de otras razas) en los países mediterráneos.Asimismo, Serse, rey de Persia (470 a de C) introdujo los molosos asirios en Grecia. Seguidamente fueron llevados al área mediterránea por Pirro, rey de Egipto.En la época romana, los grandes perros asiáticos eran muy apreciados sobre todo en las batallas. Cuando el ejército romano ocupó todos los valles suizos hasta el Reno (12 a de C.), Augusto hizo construir la vía de conjunción entre Aosta y Martigny, que atravesaba los Alpes Peninos a 2.472 m de altura exactamente en el mismo lugar (posteriormente llamado Paso del Gran San Bernardo) donde en el año 218 a de C. Aníbal había pasado con sus elefantes para bajar por la península italiana.Los romanos erigieron cerca del actual paso un templo dedicado a Júpiter. Cerca del templo construyeron refugios para los legionarios destinados a custodiar el paso y para sus formidables ayudantes caninos. En el Medievo fueron adoptados por familias feudales y por órdenes religiosas para custodiar castillos y monasterios en los valles.

A causa del casi absoluto aislamiento de los territorios alpinos, no es extraño que estos perros se hayan conservado tipológica y genéticamente intactos durante siglos, llegando hasta nuestros días primero como mastines alpinos y después como perros de San Bernardo.

Aunque en sentido práctico, su nacimiento como raza diferenciada y con unas características casi idénticas a las actuales lo tenemos a principio del siglo XVIII, podemos considerarle como tal cuando, alrededor del año 962, Bernardo de Menthon fundó el refugio que lleva el nombre de San Bernardo recordando su labor. Lo que en dicho refugio acontecía podemos leerlo (entre otros) en un librito del siglo XIX: “…Su patria es el Hospicio de San Bernardo, situado en el desfiladero de una montaña sumamente triste. Allí reina el invierno por espacio de ocho meses consecutivos y, aún en medio del estío, se hiela el agua todas las noches. Sólo en verano caen grandes copos de nieve; en invierno no se ven sino cristales de hielo finos y ligeros, tan menudos que, arrastrados por el viento, penetran por las más estrechas rendijas de puertas y ventanas.

Cuando estalla la tormenta o muge el viento, cuando la nieve cubre las hendiduras o los barrancos, ofrécese a la vista del viajero, que no conoce el país, caminos tan peligrosos como escarpados. Diríase que hay allí algún genio destructor que reclama todos los años cierto número de víctimas, cual otra diosa de la antigüedad. Algunas veces es arrastrado el peregrino por el terrible alud; otras cae en el fondo de un barranco, y hay ocasiones en que, envuelto por la niebla, no encuentra su camino y muere de hambre y fatiga en un lugar solitario.
Algunos quedan sumidos en un profundo sueño del cual no vuelven a despertar, pues todos cuantos viajan por aquellas alturas experimentan una necesidad irresistible de dormir. El frío, la fatiga, la soledad y la monotonía del paisaje entorpecen la actividad del cerebro. El infeliz viajero sucumbe entonces en medio de un dulce y apacible sueño. Sin la actividad cristiana y la generosa abnegación de los monjes de San Bernardo aquel paso no sería practicable. Los grandes edificios de piedra, donde no se apaga nunca el fuego hospitalario, albergan a los perros consagrados a la seguridad y al auxilio del viajero. Cada día visitan los pasos más peligrosos de los senderos algunos religiosos con sus perros, provistos de palas, pértigas, camillas, sondas y diversas bebidas tonificantes. Los expedicionarios siguen toda huella sospechosa, las campanillas suenan constantemente y se observan con mucha atención los perros, adiestrados ya para reconocer la pista del hombre.

El instinto de estos animales les impulsa, además, a emprender correrías aisladas, muy largas a veces, por la orilla de todos los barrancos y los abismos de la montaña; si encuentran a un hombre helado, vuelven al claustro corriendo con extraordinaria rapidez, ladran fuertemente y conducen a los monjes hasta el infeliz viajero. Si encuentran al paso alguna gran masa de nieve, la olfatean mucho tiempo para asegurarse que no oculta ninguna persona, y, si observan alguna huella humana, escarban con sus vigorosas uñas y robustas patas hasta descubrir al peregrino enterrado. Es costumbre atarles al cuello, o sobre el lomo, una cestilla con alimentos, un barrilito de vino y mantas de lana. El número de personas salvadas así, es numeroso por cierto, se registra cuidadosamente en los anales del Hospicio.

Pero el paso no sólo era frecuentado por viajeros honrados, sino también por bandoleros que efectuaron durante algún tiempo frecuentes saqueos al hospicio. Por ello se piensa que los primeros mastines pesados del hospicio estuvieran destinados más bien a limpiar la montaña de bandidos y animales feroces y que sólo en una época posterior fueran empleados para el salvamento.
Cuando los monjes del Gran San Bernardo deciden utilizar perros para su obra de salvamento, experimentan con muchas razas pero, debido a las extraordinarias dotes de fuerza y de resistencia requeridas para un trabajo casi siempre al límite de la supervivencia, su elección final no pudo caer sobre otros que los grandes mastines romanos presentes en todo el territorio helvético y en el valle de Aosta.
La talla y la fortaleza (dotes imprescindibles para la función de salvamento) se mantuvieron con la consanguinidad. La selección realizada por los monjes con el fin de mejorar la inteligencia y el olfato del gran mastín modificó anatómicamente el cráneo, que de casi plano, pasó a ser convexo (sobre todo en la zona anterior), característica todavía esencial en la valoración morfológica del perro San Bernardo.

Sin embargo, a partir del año 1.817, los efectos de la consanguinidad comienzan a ser nefastos y para paliarlos los monjes deciden recurrir en primer lugar a los perros del Hospicio de Sempione (totalmente idénticos a los de San Bernardo) y a algunos molosos pesados que se encontraban aún en familias nobles de los valles. Nunca tuvo lugar el cruce con el alano alemán ni con el mastín inglés, como se lee a veces.

Por el contrario, en 1.830, los cenobitas, introdujeron el Terranova (esta raza fue seleccionada para el cruce por desempeñar éstos trabajos de salvamento igualmente (aunque en el agua) y parece también que el perro de la montaña de los Pirineos.

Con estos cruces los monjes pensaron en conservar e incluso en incrementar la abnegación y amor hacia el ser humano de sus perros y fundamentalmente obtener un pelo más largo que les protegiese y ayudase a soportar mejor las duras condiciones meteorológicas en las que desarrollaban su trabajo. En las camadas de aquellos cruces aparecieron los primeros San Bernardo de pelo largo.

El invierno demostró lo equivocado de tal creencia, el pelo largo retenía la nieve que no se fundía con el calor corporal y se helaba formando una dura costra sobre el lomo del perro, dificultando sus movimientos e inutilizándolos para el trabajo de rescate. Al darse cuenta de que el pelo largo no era funcional para los trabajos en la nieve, los monjes sólo conservaron los de pelo corto, regalando los de pelo largo a los campesinos de Martigny. La nueva variedad de pelo largo que surge en estos momentos, será criada en los valles suizos y posteriormente en todo el mundo alcanzando un gran éxito. Actualmente podemos confirmar que al menos el 70% de los San Bernardo existentes son de pelo largo.

Barry, San Bernardo

No podemos cerrar la página del Hospicio sin hacer mención de uno de sus héroes más conocidos y respetados: Barry. Este nombre era sinónimo de oso y a su vez, en aquel tiempo, de perro San Bernardo. Barry nace en la época en que la labor de socorro del perro San Bernardo alcanzó su culminación, alrededor del año 1.802, aunque en algunos libros figura el 1.800 y muere en el 1.814. Se le atribuyen más de cuarenta rescates a lo largo de su vida que dedicó a salir a patrullar en busca de descarriados a los que ofrecer su auxilio, lo que hace de él el perro de salvamento más famoso de cuantos han existido. En su obra titulada “Los Alpes”, Tschudi habla de Barry con emocionadas palabras: “Su celo era extraordinario y su valor inigualado. No bien se anunciaba una tormenta o aparecía en el cielo un nubarrón precursor de la nieve, se mostraba inquieto, agitado. Nadie era capaz de retenerlo en el convento, y aprovechaba cualquier coyuntura para escapar hacia el exterior con raudo paso. Visitaba entonces todos los lugares peligrosos, salvando leguas de mal camino. En una de estas salidas encontró, en una gruta de hielo, a un niño extraviado y medio muerto de frío, sumido ya en el sueño que precede a la muerte. Barry lo lamió reiteradamente hasta que logró despertarle. Entonces pudo darle a comprender que se subiese sobre su lomo, bien agarrado al cuello y, con esta preciosa carga encima, regresó al convento”.

Tras su muerte su cuerpo fue disecado y como homenaje a su valor se conserva en el Museo de Berna.

El nacimiento de una nueva cría

 

Don Vito Corleone Del Abuelo Mayorga

Con la aparición de la variedad de pelo largo se impone un tipo de San Bernardo más pesado, de huesos con un radio considerable, de cabeza muy voluminosa. La expansión de este tipo coincide con la expansión por todo el mundo de la raza, especialmente Inglaterra y Estados Unidos, donde los perros de características molosoides más acentuadas son muy apreciados. Aún quedaron algunos partidarios del viejo tipo de raza, que incluso llegaron a establecer un libro genealógico paralelo. En 1.884 se fundó en Suiza el primer Club de San Bernardo formado por criadores, y en ese mismo año se inscribió en el registro de la raza del Club el primer perro. Pronto los perros criados por los monjes en el Hospicio se vieron desplazados por la cría selectiva encauzada hacia las exposiciones caninas que desde finales del siglo XIX se van extendiendo por toda Europa.

La edad de oro del San Bernardo se sitúa entre las dos grandes guerras que asolaron Europa en el presente siglo, el período que va de 1.920 a 1.940 vio aparecer los más grandes criadores de todos los tiempos.

En esos años se abandonó la búsqueda desenfrenada del gigantismo en el que se daba mayor importancia a la talla y el peso que a la tipicidad. Como consecuencia fueron apareciendo perros muy armoniosos, bien proporcionados, de poderosa musculatura, sólidos y con buen hueso, perros grandes y típicos y no colosos atípicos. Especialmente lúcida es la visión que de la cría del San Bernardo en los últimos setenta y cinco años tiene Morsiani, quien resume la labor de afianzamiento de la raza así:

“Desde comienzo de siglo, se produjeron en la Europa continental dos tendencias de cría, la suiza y la alemana. Mientras que la escuela alemana hacía hincapié, sobre todo, en la masividad, la suiza prioritaba la nobleza y la funcionalidad. Pero más allá de la legítima disparidad de gustos e interpretación del estándar, se imponía una visión zootécnica que superaba las barreras nacionales, con continuos intercambios entre los grandes reproductores de las dos tendencias, lo que llevó a una homogeneidad de fondo y a una continua superación hasta llegar a las cotas de lo que hoy denominamos Edad de Oro (1.920-1.940). En este período se criaron perros extraordinariamente típicos, imponentes y gigantescos, pero al mismo tiempo, elegantes y llenos de nobleza; con cuellos largos de inserción alta, con la cruz sobrepasando la altura de la grupa, antebrazos potentísimos pero largos, construcciones sólidas y con buen movimiento. Se lograron también cabezas excepcionalmente bellas, grandes, armónicas, de cincelado anguloso, con stop muy acentuado y constante.

Desgraciadamente estas cepas de cría, en general, se han perdido. En los últimos tiempos hemos venido a parar a una cinofilia de masas, alterándose de forma notable el tipo de jueces, criadores y por supuesto de cría. La falta de cultura y experiencia zootécnica, unida a concepciones comerciales, en una gran mayoría de los criadores, ha conducido la raza a un estado lamentable. Quizás Alemania sea, en la actualidad, el país de Europa continental en que el nivel medio de calidad en la cría sea mayor. Sin embargo, el tipo moderno alemán está lejos de sus predecesores, demasiado pesado, con cabezas de aspecto globoso, cuellos pesados, cortos y de inserción baja, papada demasiado desarrollada, aplomos poco correctos, antebrazos algo cortos y movimiento deficiente. Suiza se ha deslizado, en su línea de cría, al otro extremo, el tipo suizo moderno es de constitución muy ligera, la talla, notablemente menor, las cabezas estrechas, stop poco marcado, trufa poco voluminosa, incluso el tono de ladrido se ha vuelto alto, de barítono, en contraste de aquel ladrido profundo y cavernoso del San Bernardo clásico. Dinamarca es un país que, en pocos años, ha elevado mucho su nivel d e cría, sus ejemplares son, quizás, algo escasos de talla, pero de gran calidad. EEUU lleva su propio camino, potenciando fundamentalmente el movimiento. Sus ejemplares tienden, en general, a formas redondeadas tanto en las cabezas como en los cuerpos. Inglaterra, con un estándar diferente al de la FCI, mantiene una cría con ejemplares de cabezas claramente atípicas de forma y expresión. Por último, algunos criadores italianos, hemos hecho un gran esfuerzo por perpetuar las cepas de cría suizas y alemanas de la edad de oro y hemos conseguido ejemplares de altísima calidad, muy próxima, si no igual, a sus famosos antepasados. Esto viene a demostrar que el trabajo en esta vía no es utópico, es, eso sí, más laboriosos, pero creo que es donde debe estar el futuro de la raza”.

Salud y bienestar

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Al margen de los cuidados generales que reciben todas las mascotas existen dolencias muy típicas de nuestra raza de las que es muy conveniente estar informado. En la última conferencia que tuve el placer de presenciar de Giovani Morsiani, nos explicó, entre otras muchas e interesantes cosas, cómo la diferencia de estatura entre la raza más pequeña y la más grande es tan importante que debiera tratárseles como animales distintos. Eso es lo que todos los que ya llevamos algún tiempo en este mundo hemos ido descubriendo a fuerza de lidiar con los percances de nuestros ejemplares. Por ese motivo no es fruto de una excentricidad, como algunos puedan pensar, el que yo personalmente y la mayoría de los criadores que conozco, acudamos a un veterinario especializado en grandes razas.

D. José Luís Pazos Boluda es el veterinario oficial del Club Español del Perro de San Bernardo, y el de casi todos nosotros. Aunque ser su amigo es lo más fácil del mundo, estoy orgullosa de contarme entre quienes lo son. No hay demasiadas personas capaces de conjugar como él lo hace la profesionalidad, ética y honestidad. Desde aquí le doy las gracias por haberme facilitado sus trabajos sobre nuestros perros y también por estar ahí siempre, al otro lado de la línea telefónica, cargado de trabajo pero sin prisas para ningún “enfermo”, entregado a ellos. José Luís: tu desvelo es nuestra tranquilidad. Muchas gracias.

Uno de los padecimientos más presentes en nuestra raza (70% aprox.) es la displasia de cadera, problemática que los criadores más serios tienen en cuenta realizando las correspondientes placas a sus ejemplares a los 18 meses y desechando para la cría aquellos cuyo grado de displasia no esté aconsejado en reproductores. No debemos olvidar asimismo la displasia de codo, muy presente también.

Muy común en estos perros es también la dilatación – torsión de estómago, con la que mucho criadores han tenido que enfrentarse en múltiples ocasiones y no siempre con finales felices. Su prevención y su diagnóstico temprano juegan un papel fundamental en la vida de nuestros San Bernardos.

Las afecciones cardíacas son también habituales en esta raza. Belén Verdugo Martínez ha tenido igualmente la gentileza de cederme un trabajo sobre la cardiomiopatía dilatada que nos vendrá muy bien conocer. Un beso para ella (aunque la mayoría de las veces me de malas noticias).

Los parásitos pueden suponer un problema importante, conocer su existencia, características y tratamiento puede ayudarnos con algunos cuadros como el de la filariosis canina o el ciclo de la ascaridiosis. También las procesionarias pueden amenazar la salud de nuestros animales.

Y por último me gustaría incluir en este apartado un tema que me parece de gran interés para el futuro de la cría: la inseminación artificial.

Sería muy grato para mi que toda esta información hubiera contribuido a mejorar la calidad de vida de nuestras mascotas. El conocimiento de los peligros que les acechan puede ayudarnos a mantenerlos lo más alejados posibles.

En familia

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Dicen los americanos que el San Bernardo es la perfecta baby sitter y es que este perro siente predilección por los más pequeños de la familia, sobre los que proyecta todas sus ansias de protección y amor. En aquel país las hembras son adiestradas como canguros. Una señora de Nueva York describe a su perra San Bernardo como: “Una canguro con la estructura y la altura de un púgil de peso pesado; cuando mi marido y yo estamos ausentes, mis niños están seguros con ella como en un búnker”. Más allá de la hipérbole, estas palabras sintetizan las cualidades morales y psíquicas del gigante de los Alpes que, además de ser un excepcional perro guardián, es el amigo por antonomasia de los niños, incluso de los más pequeños, de los que acepta todo tipo de juegos y bromas con paciencia infinita. El San Bernardo no sólo protege a los niños sino que incluso los educa para alejarlos del peligro y permanecer cercanos a ella, exactamente como si fueran sus cachorros. Y buen cuidado puede tener aquel extraño que trate de ocasionar un daño a su pequeño protegido, pues toda la furia de sus 100 kilos de perro le darán una desagradable sorpresa, pues quien está familiarizado con esta raza saber por experiencia qué irrefrenable instinto empuja a estos perros a defender, proteger y socorrer a quienes les son confiados.

En Suiza, donde esta raza era criada por campesinos, generaciones de niños han tenido como niñera a una perra de San Bernardo. En muchas familias de colonos se solía llamar “tía” a la perra San Bernardo de turno, en recuerdo a sus prestaciones como nodriza sin leche.

El temperamento de la raza es muy alegre y equilibrado, juguetón, afectuoso, extrovertido algo cabezota como casi todos los perros de gran tamaño. Llama mucho la atención que en su comportamiento con el propietario el San Bernardo se siente un cachorro toda la vida, por muchos años que tenga y lo muy grande que se haya hecho. En su comportamiento con otros perros es afable, no busca pelea, pero seguro de su extraordinaria potencia no tolera que se le trate de avasallar. El San Bernardo es un perro extraordinariamente dócil con los de casa. Sin embargo, el que sea muy bondadoso no quiere decir en absoluto que sea tonto, sino todo lo contrario. Está dotado de un notable sentido de la guarda y defensa que se ha mantenido intacto a través de los siglos. Su gran estructura le otorga un grado de suficiencia física que mantiene en equilibrio con el aspecto psíquico, todo ello no sólo necesario, sino imprescindible, para cumplir su misión como perro de trabajo en la especialidad de salvamento. A mayor potencia más seguridad en sí mismo, lo que repercute favorablemente en su carácter. Posee por tanto unas predisposiciones naturales que lo hacen idóneo para convivir con nosotros en familia; por eso, no es un perro para vivir alejado de quienes integran el hogar, pues lo ideal es que pueda campar a sus anchas; si tenemos un jardín o patio, deberá poder entrar y salir a su antojo, aunque no por eso deje de formar parte de la familia, pues, de no ser por sus grandes dimensiones, el carácter y cariño que demuestra por su amo, no es desde ningún aspecto inferior al de cualquiera de las razas de pequeños perros denominados “de compañía”. todos los perros son en cierta manera “de compañía” y, di por extensión, al concepto “compañía” queremos añadir protección y defensa de los suyos, éste es un animal excelente para ello. Tampoco será problemático con los amigos que habitualmente frecuentan la casa, siendo afable con ellos, aunque siempre sabrá que realmente son amigos, estableciendo diferencias entre aquéllos y los habituales integrantes del hogar.

Un amigo inteligente

 

Cepheid de Eaitzen Jauna

¿El San Bernardo piensa o es una simple máquina biológica como afirmaba Descartes? ¿Tiene recuerdos del pasado o intuición del futuro? ¿Experimenta emociones complejas o sólo aquellas más simples como la alegría o la furia? Es, en definitiva, animal inteligente o la inteligencia es un valor que hemos aceptado los humanos que poseen por esa necesidad que experimentamos de magnificar todo aquello que se relaciona con nosotros. En la sociedad contemporánea el perro ocupa un lugar importante en la vida de muchas familias, por tanto atribuyámosle grandes virtudes parecen decir los aficionados a los perros. Pero si queremos comprender la psicología canina, base esencial para plantearnos una buena relación con nuestro perro y saber educarlo correctamente, hemos de olvidarnos de las historias que os hablan de una inteligencia portentosa en el perro. “Lassie” o “Rin Tin Tin” nunca han existido en la realidad, son un producto de la literatura y el montaje cinematográfico. Pero el perro sí es inteligente ya que es capaz de adaptarse a situaciones cambiantes y resolver problemas que la vida cotidiana le plantea, con una inteligencia que depende tanto de su aparato locomotor y sensor como de su desarrollo cerebral.Cabe precisar que el actual San Bernardo, que tanto éxito de público tiene en las exposiciones caninas, ha conservado intactas las características psicofísicas de los famosos perros del pasado (si son de procedencia seleccionada), de tal manera que, además de ser un perro guardián insuperable y con un fortísimo sentido de la propiedad y del territorio, es capaz de cumplir, si es adiestrado oportunamente, el mismo trabajo de socorro y guía que sus antepasados.Diferentes San Bernardos son usados regularmente (tanto en Europa como en América) como verdaderos perros de aludes y también como perros de ayuda en catástrofe (terremotos, inundaciones, etc.) y para la búsqueda de personas desaparecidas.Nacido al servicio del hombre, el San Bernardo no ha interrumpido, como otras muchas razas, su obra de ayuda canina, demostrando, en los más diversos usos, su eclecticismo y sus extraordinarias cualidades físicas y psíquicas. Aunque en general podríamos hablar de dos tipos de inteligencia en los perros, de un lado la general que se haya presente en perros polivalentes, capaces de aprender todo tipo de ejercicios y de desarrollar múltiples y variadas labores como la defensa, guardería, rastreo de personas desaparecidas, localización de drogas o explosivos y otra inteligencia muy específica, muy limitada a una sóla actividad pero en la que brilla con genialidad, es el caso del San Bernardo como perro de salvamento en la nieve. El perro posee una buena inteligencia espacial, ya que posee un modelo mental de la organización del mundo que le rodea aceptable; una óptima inteligencia quinestésica con una magnífica habilidad para coordinar el movimiento del cuerpo, una aceptable inteligencia intrapersonal que le permite relacionarse socialmente con los demás o ser el líder del grupo y una inteligencia lingüística rudimentaria, pero lo suficientemente amplia como para relacionarse con los otros miembros de su grupo e incluso con nosotros. Es evidente que un animal social ha de poseer un elaborado sistema de comunicación para poder vivir en una organización con estructura social como es la manada canina. El San Bernardo es una raza equilibrada, inteligente, dócil y con una inteligencia despierta que se muestra especialmente intuitiva y aguda en aquellos casos en el que el perro puede actuar como perro de salvamento.

Estándar

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Clasificación F.C.I. : GRUPO F.C.I.: II, Sección 2. Molosoides – Tipo Montaña.

Sección 2. Molosoides – Tipo Montaña.

Origen: De creación natural, se conoció como raza en 1.707, aunque existía anteriormente.
Utilización: Perro guardián y al cuidado del ganado vacuno

 

Aspecto general

Existen dos variedades del perro de San Bernardo: la variedad de pelo corto (pelo doble, Stochaar) y la de pelo largo.Las dos variedades son de gran talla, con cuerpo vigoroso, robusto, armónico y musculoso, así como una imponente cabeza con expresión de atención.

Proporciones importantes

La proporción ideal entre altura de la cruz y la longitud del cuerpo se establece de la relación 5:6. La longitud del perro se mide desde la parte anterior del hombro hasta las protuberancias ilíacas.

Temperamento y comportamiento

Carácter amable y bondadoso, con un temperamento que va desde tranquilo hasta más vivo. Es un buen guardián.

Cabeza y cráneo

Generalidad: Aspecto fuerte e imponente. Desde la raíz del hocico, el surco frontal corre por el centro de la frente y parte superior de la cabeza, perdiéndose progresivamente en el occipital. La piel de la frente forma unos pliegues encima de los ojos, que convergen en el surco central. Cuando el perro está en atención, estos pliegues son más marcados y la inserción de las orejas forma una línea recta con la parte superior del cráneo.

Región Craneal

  • Cráneo: Fuerte y ancho. Visto de perfil y de frente, la parte superior del cráneo es ligeramente abombada. En la parte lateral presenta una suave curvatura, con mejillas altas y fuertemente desarrolladas. El hueso frontal cae con un declive escarpado hacia el hocico. La protuberancia occipital debe ser poco acentuada. Las arcadas supraorbitales están fuertemente desarrolladas.
  • Stop: Fuertemente pronunciado.

Región Facial

  • Hocico: Corto, uniformemente ancho. Caño nasal recto con un ligero surco en el centro. La longitud del hocico debe ser inferior a su profundidad (medida en su raíz).
  • Labios: Los labios superiores son colgantes, sin exceso, y en su conjunción, visto de frente, forman una V invertida. Labios o belfos ligeramente divergentes. El interior de los labios es de color oscuro.
  • Belfos: De bordes negros. Los belfos de la mandíbula superior serán muy desarrollados y colgantes, formando un arco ancho hacia la nariz. Las comisuras de la boca deberán ser visibles.
  • Dentadura: Fuerte, rectangular y completa. Mordida en tijera o pinza. Se permite ligero prognatismo inferior, siempre que los incisivos se toquen. Se tolera la ausencia de los premolares PM1.
  • Ojos: De tamaño medio, pueden ser de color marrón oscuro hasta avellana; moderadamente hundidos. Expresión amable. Los bordes de los párpados cerrados lo más posible y completamente pigmentados. Es deseable un cierre completo, natural. Está permitido un pequeño pliegue en el párpado inferior con poca conjuntiva visible y un pequeño pliegue en el párpado superior.
  • Orejas: De tamaño medio, de inserción alta y ancha. Pabellón muy desarrollado. Lóbulos suaves en forma de triángulo con la punta algo redondeada. El borde posterior ligeramente separado de la cabeza, mientras que el anterior se debe ajustar a las mejillas.
  • Cuello: Fuerte. La papada del cuello y garganta estarán moderadamente desarrolladas.

Cuerpo

  • Generalidades: La impresión debe ser imponente y armónica.
  • Línea superior: Cruz bien desarrollada; en línea recta hasta la región lumbar. La grupa desciende ligeramente hasta mezclarse de forma imperceptible con el nacimiento de la cola
  • Espalda: Ancha, poderosa y firme.
  • Pecho: Caja torácica moderadamente profunda con las costillas bien arqueadas. No debe llegar más debajo de los codos.
  • Abdomen y línea inferior: ligeramente ascendente hacia atrás.
  • Cola: De base ancha y fuerte, debe ser larga y pesada. La última vértebra debe llegar por lo menos hasta el corvejón. En reposo debe colgar recta o ligeramente curvada hacia arriba en el último tercio. En estado de atención puede estar más elevada.
  • Marcas: Antepecho, nuca, pies, punta de la cola, caña nasal y banda frontal deberán ser obligatoriamente blancos. Es deseable un collar blanco y una máscara simétrica.
  • Extremidades

Miembros Anteriores

  • Generalidades: vistos desde adelante, posición más bien ancha. Los miembros deben ser rectos y paralelos.
  • Escápula: Inclinada, musculosa y pegada al cuerpo.
  • Brazo: De igual longitud o poco más corto que la escápula. El ángulo entre la escápula y el brazo no debe ser demasiado abierto.
  • Codo: Pegado al cuerpo.
  • Antebrazo: Recto, de hueso robusto y musculatura seca.
  • Metacarpos: Vistos de frente deben ser verticales. Vistos lateralmente deben estar ligeramente oblicuos.
  • Pies delanteros: Anchos, cerrados y con dedos robustos y muy arqueados.

Miembros Posteriores

  • Generalidades: miembro posterior moderadamente angulados y musculosos. Vistos desde atrás deben estar paralelos y no muy juntos.
  • Muslo: Robusto, musculoso y ancho.
  • Rodilla: Bien angulada y no vuelta hacia dentro o hacia fuera.
  • Pierna: Oblicua y bastante larga.
  • Corvejones: Moderadamente angulados y fuertes.
  • Metatarsos: Vistos desde atrás serán rectos y de posición paralela.
  • Pies posteriores: Anchos, cerrados y con dedos robustos y muy arqueados. Los espolones se toleran si no intervienen en el movimiento normal.

Movimiento

Armónico, pasos largos. Empuje desde los miembros posteriores. Los miembros anteriores y posteriores deben apoyarse en línea recta al andar.

Pelaje

  • Pelo corto (pelo doble): Sobrecapa densa, lisa y pegada al cuerpo. Subcapa espesa. Muslos con flecos de pelos no muy notables. Cola con pelo espeso.
  • Pelo largo: Sobrecapa con pelos de longitud media, lisos. Subcapa abundante. Sobre la cadera y la grupa el pelo puede ser ondulado. Muslos con flecos de pelo abundante y miembros anteriores con banderas. Cara y orejas con pelo corto. Cola voluminosa y con pelo tupido.
  • Color de Pelo: El color básico del pelo es el blanco con manchas de color marrón rojizo más o menos grandes (perros manchados), hasta un manto continuo de color marrón-rojizo ininterrumpido sobre el lomo y los flancos (perros con manto). Este manto interrumpido por vetas blancas tiene el mismo valor. El color marrón-rojizo atigrado se permite. El color marrón amarillento es tolerado. Es muy apreciado el color marrón oscuro en la cabeza. Se toleran unos ligeros vestigios de color negro en el cuerpo.

Tamaño y peso

  • Altura:

Machos: Altura mínima machos: 70 cm – Altura máxima machos: 90 cm

Hembras: Altura mínima hembra: 65 cm – Altura máxima hembras: 80 cm.

Los perros que sobrepasen la altura máxima no se devaluarán si su aspecto general es armonioso y su movimiento correcto.

  • Peso:
    Machos: El promedio del peso será de: 50 kg.
    Hembras: El promedio del peso será de: 40 Kg.
    Los perros que sobrepasen la altura máxima no se devaluaran si su aspecto general es saludable, la simetría armónica la estructura fuerte y su movimiento correcto.

Faltas

Cualquier desviación de los criterios antes mencionados se considera defecto, y la gravedad de éste se considera en proporción al grado de la desviación al estándar y tomado en cuenta si es perjudicial. Características del sexo no desarrolladas suficientemente. Aspecto general no armónico. Exceso de pliegues en la cabeza y cuello.Hocico demasiado largo o corto. Belfos de mandíbula inferior colgantes y vueltos hacia fuera. Prognatismo superior o inferior y falta de dientes (excepto PM1). Implantación de orejas demasiado bajas. Ojos claros. Entropión, ectropión. Párpados demasiado flojo. Dorso ensillado y en carpa.Grupa demasiado alta o demasiado ácida.Cola enrollada encima del dorso.Miembros anteriores curvados o virados hacia fuera.Miembros posteriores en forma de tonel o de “X”, o demasiado rectos.Movimiento defectuoso.Pelo rizado.Pigmentación incompleta o falta de ésta en la trufa, belfos y párpados y alrededor de la nariz.Marcas incorrectas (ejemplo: pequeñas salpicaduras de color marrón rojizo sobre el blanco). Agresividad o carácter débil.

Faltas eliminatorias
Color completamente blanco o completamente marrón rojizo.Otros colores. Ojos azules.Los machos deberán tener dos testículos visibles de apariencia normal, completamente descendidos en el escroto.

 

Autor: Marga                                           Web: san-bernardos.es