raton_espinoso[1]

Nombre común: Ratón Espinoso.

Nombre científico: Acomys cahirinus.

 

 

Características

Los ratones espinosos son uno de los mamíferos exóticos que van haciéndose un hueco en el mundo de las mascotas. Los ratones espinosos   pertenecen al orden Rodentia, lo que implica entre otras cosas que poseen incisivos de crecimiento continuo que deben desgastar. La especie que solemos encontrar a la venta es el Acomys cahirinus, pero hay más especies de ratones espinosos y un buen número de subespecies, tan similares entre si en lo que respecta a su morfología que únicamente se pueden llegar a diferenciar mediante pruebas genéticas. Las dos subespecies que encontramos de A. cahirinus es el A. cahirinus cahirinus (raton espinosos   africano o egipcio) y A. cahirinus dimmidiatus (ratón espinoso del Cairo   o sirio). También, aunque raramente, podemos encontrar el Ratón espinoso de Creta (A. minous) y el ratón espinoso dorado (Acomys russatus). En esta ficha hablaremos pues de A. cahirinus. El ratón espinoso fue descrito por primera vez en 1819. Los ratones espinosos tienen un cuerpo de entre 9.4 y 12,8 cm., con una cola que oscila entre los   9 y 12 cm. Su característica más sobresaliente es que poseen cerdas espinosas de color negro en el lomo que pueden erguir a voluntad, y a las cuales algunos atribuyen funciones defensivas frente a los predadores. Tienen una cola larga y desprovista de pelo, además de extremadamente frágil. El cuerpo es relativamente macizo, y sus “pies” posteriores son cortos   en comparación con otros roedores. Sus largos bigotes nos indican la   adaptación de esta especie a la vida nocturna y crepuscular. El color   original de esta especie es arena o pardo (algunos lo denominan agutí   dorado, aunque el término no es correcto) para la subespecie A. cahirinus   cahirinus y más grisáceo en el caso de A. cahirinus dimmidiatus. El peso de un ejemplar adulto se sitúa entre 40 y 90 g. Como otros pequeños roedores su vida no es demasiado larga. Su longevidad   se sitúa entre los tres y los cinco (raramente seis) años. La mejor forma de diferenciar machos y hembras es observando la distancia que separa el ano del orificio genital. En las hembras la distancia es más corta. Es más fácil la diferenciación cuando se puede comparar   entre distintos individuos. Ya empiezan a aparecer mutaciones de color en este   roedor (actualmente se dan al menos tres). Como mascotas suelen ser animales dóciles que no son demasiado propensos   a morder. No toleran el frío y tienen una cola especialmente delicada, por lo que no hay que manipularles más que lo esencial. Son animales   nocturnos, así que durante el día lo único que les veremos hacer será dormir. Este ratón es peculiar con respecto a otros pequeños roedores por poseer un elevado desarrollo social. Son animales gregarios, que viven   en clanes dominados por hembras de elevada jerarquía que son las encargadas de mantener el orden social. Los machos también forman sus propias jerarquías. Una vez establecida la jerarquía y formado el clan sus miembros se ayudan   entre si tanto como pueden. Todos los animales duermen juntos, se acicalan entre   ellos y las hembras sin crías ayudan en los partos de las demás. Las madres amamantan frecuentemente a las crías en común y si   el refugio se vuelve inseguro los adultos trasladan a las crías sin importar quienes son los progenitores. Este comportamiento “solidario” les   reviste sin duda grandes ventajas en lo que respecta a la supervivencia de la especie en un hábitat tan duro como el que ocupa.

Distribución

Habitan en terrenos pedregosos y secos en estepas áridas de matorrales enanos en el mediterráneo oriental (borde del Sahara, Egipto, Oriente   Medio, Asia menor, Chipre…). Puede encontrárselos en zonas extremadamente áridas siempre y cuando dispongan de suficiente alimento. A poco jugoso que sea este les proporciona suficiente líquido como para poder vivir   independientemente de la presencia de fuentes de agua en su territorio.

Alojamiento

No debemos olvidar que los ratones espinosos son animales gregarios. Si solo podemos mantener a un animal como mascota será mejor que nos olvidemos de esta especie. Un único ratón espinoso no va a ser “feliz”, la falta de compañeros de clan y la soledad hará de el un animal asustadizo, con más que probables alteraciones del comportamiento y con una vida notablemente más corta de lo que cabría esperar. Si no queremos tener descendencia lo mejor es que mantengamos únicamente a un grupo   de hembras. Los grupos mixtos con más de una pareja son también perfectamente posibles, siempre y cuando el espacio destinado al alojamiento sea lo suficientemente amplio como para permitir que los machos se desenvuelvan adecuadamente. Los grupos integrados únicamente por machos son problemáticos. El alojamiento para un grupo de 4 ó 5 de estos animales debería ser de por lo menos 90 x 45 x 45 cm. Si no se dispone de suficiente espacio   las peleas por el mantenimiento de la jerarquía dentro del grupo serán más frecuentes y cruentas como respuesta al estrés generado por la falta de espacio. Estas peleas suelen terminar con lesiones en orejas, cola… Si el alojamiento es demasiado pequeño habrá luchas sin duda alguna. Pese a que se recomienden los acuarios como instalaciones ideales para el mantenimiento de esta especie no lo consideramos correcto. Si bien es cierto que ayudan a mantener el calor que tanto gusta a estos roedores, es igualmente cierto que permite un excesivo aumento de la humedad ambiental y que dificulta la renovación del aire, lo que constituye el caldo de cultivo ideal para la aparición de enfermedades respiratorias. El alojamiento óptimo podría ser   una instalación tipo terrario con acceso por la parte superior y orificios de ventilación no enfrentados a cierta altura sobre las paredes laterales   o fondo, cubiertos por tela metálica resistente a los incisivos de los roedores. El alojamiento deberá de ir provisto de una tapa a prueba de fugas, puesto que los ratones espinosos han demostrado ser especialmente hábiles   a la hora de fugarse. En el suelo deberá disponerse un substrato de unos 10 cm. de grosor. El serrín es excesivamente pulverulento y ha demostrado estar frecuentemente relacionado con la aparición de enfermedades respiratorias. La arena   fina lavada o grava (que al agitarlas no se levante polvo) son sin duda opciones interesantes. Pese a que en su hábitat natural puedan sobrevivir sin beber agua, esto no quiere decir que en nuestros alojamientos tengan que carecer de ella. Como   siempre la mejor opción es un bebedero automático de tipo botella, puesto que el agua se ensucia menos y no se derrama. Sin embargo hay animales que no se adaptan o tardan en aprender a usar este tipo de recipientes, por lo que deberemos mantener un recipiente “abierto” con agua (de difícil vuelco a ser posible) hasta que estemos seguros de que todos los animales han aprendido a beber. Los comederos deberán de ser pesados y a prueba de vuelcos. Puesto que   suelen alojarse en comunidad deberíamos de poner más comederos que animales en distintos lugares de la jaula. Con esto se evita que los animales de mayor jerarquía se alimenten primero y que por tanto coman los mejores bocados y dejen el resto para los subordinados. Un animal que no tiene nada que hacer suele desarrollar un comportamiento bastante pendenciero hacia sus compañeros. Distribuir parte del alimento (por ejemplo las semillas) por el suelo del alojamiento contribuirá a que los animales desarrollen unas pautas más similares a las naturales (deberán de buscar el alimento), con lo cual estarán menos tiempos ociosos. Por último nuestro alojamiento deberá de contar con refugios para dormir. Los ratones espinosos no construyen un nido como tal, ni tampoco suelen excavarlo. Les gusta más bien aprovechar huecos en las piedras o grietas   en las que introducen algo de pasto o heno para que haga las veces de cama. Es recomendable poner más de un refugio por alojamiento, así si algún ejemplar se “pelea” con los otros tendrá donde refugiarse. Los refugios deberán ser lo suficientemente amplios como para que todo el clan pueda dormir junto. Tiestos de barro invertidos con una entrada o montones de piedras huecos pegadas con silicona para evitar desagradable accidentes son buenas opciones. También pueden usarse otros refugios para roedores si son lo suficientemente amplios. Recordamos que aquellos elementos   construidos en madera o plástico son susceptibles de ser roídos. Hay que señalar que los ratones espinosos son animales adaptados a la vida en el desierto. Su pelaje está diseñado para perder calor y no para retenerlo. A temperaturas de 18 º C nuestros ratones empezarán a sentirse incómodos, y a 15º C pueden llegar a morir de frío. Es pues prioritario que nunca se someta a estos animales a temperaturas bajas. El colocar un elemento calefactor como una esterilla en un nido a salvo de los   dientes de los ratones es una buena idea (sólo conectarla si hace frío). A temperaturas de 30º C estos ratones están felices.

Cría

Los ratones espinosos son capaces de reproducirse entre los dos y tres meses   de edad. La gestación en esta especie dura entre 36 y 39 días, bastante larga para los roedores de talla pequeña. Esta prolongada gestación tiene como resultado unas crías que nacen con los ojos abiertos, capaces de ingerir alimentos sólidos al poco de nacer, de correr y mantener su   temperatura interna a los tres días de vida. Esta no es más que una adaptación para facilitar la supervivencia de las crías. Las   camadas suelen estar formadas por 2 a 4 crías, que son completamente independientes a la edad de 5 ó 6 semanas. En su medio natural el periodo de reproducción comienza a finales de Febrero, pero en nuestros hogares   pueden reproducirse durante todo el año. Las crías se independizan con 5 ó 6 semanas y alcanzan su talla adulta a los 150 días aproximadamente. No es necesario ni recomendable llevar a las madres a un nuevo alojamiento para   que cuiden de sus crías, puesto que el grupo colabora en la crianza.

Alimentación y cuidados

Los ratones espinosos son animales omnívoros. En su hábitat se alimentan de semillas secas, insectos, brotes de plantas bajas y matorrales   e incluso no es extraño encontrar conchas de caracol en sus refugios. Nosotros podemos alimentarlos con una mezcla de semillas y vegetales suplementada con proteína animal. Podemos darles una mezcla de semillas como las que se venden para hámsters o gerbos, a la que añadiremos (en poca cantidad) frutas y verduras no excesivamente jugosas. El heno de calidad también es un buen alimento. Si nos pasamos con los vegetales o nuestras mascotas no están acostumbradas les provocaremos una diarrea. Una vez por semana (aproximadamente) deberemos darles algo de proteína   animal. Los insectos les encantan y sin duda son el mejor complemento proteico, y el más aproximado a su dieta natural. Pueden espolvorearse con un complejo de calcio y vitaminas. También aceptarán pienso seco para perros   (que además ayuda a desgastar los dientes), un hueso con algunos restos de carne (suplemento de proteína y calcio). Se les pueden dar golosinas esporadicamente, para roer como pan duro, dátiles, huesos para roer de los empleados para los perros, galletas para perros… pero muy de vez en cuando. No debemos olvidar tener siempre disponible en el alojamiento material que nuestros   animales puedan roer como ramas de frutales, rollos de cartón o similares. Las norias de ejercicios en general son peligrosas para los animales con cola,   más si este apéndice es tan delicado como en el caso de los ratones   espinosos. El introducir elementos nuevos en el alojamiento que los animales puedan explorar y con los que puedan jugar es siempre recomendable. Cuando las peleas son frecuentes (se suelen traducir en mutilaciones en la cola principalmente) las causas pueden ser o una deficiencia en proteína, o poco espacio o ambas. Las colas de los ratones espinosos son muy frágiles, si se sujeta a un ratón por su cola seguramente se la romperemos, lo que resulta terriblemente   doloroso para el animal y suele concluir con la pérdida del apéndice, que por supuesto no vuelve a crecer. No hay que cogerlos pues nunca por la cola. Los bebederos se rellenaran a diario y se lavaran y desinfectarán como   mínimo una vez por semana (si son de botella, si no a diario). Los comederos se limpian diariamente. Se retirará a diario el substrato contaminado con deposiciones. Cada tres meses es recomendable cambiarlo por completo (depende del número de animales que tengamos en el alojamiento). Puesto que son grupos que se forman con una jerarquía definida introducir animales nuevos en un grupo ya formado suele causar una grave conmoción que se traduce en peleas de las que el nuevo ejemplar no suele salir bien parado. Hay que introducir todos los animales a la vez en su nuevo alojamiento. Si por   alguna razón debemos de introducir ratones posteriormente habrá   que tomar las máximas precauciones posibles y el éxito no está garantizado.   La edad más adecuada para adquirir ratones espinosos es de unas 7 – 8 semanas.